Written by BeatrizRC, Eden and Elyse
704. Lo que nunca podrá ser
Entrada: Interior del apartamento de Dawson en Los Ángeles.
Las paredes están desnudas y los muebles están cubiertos con sábanas.
Hay cajas apiladas en algunas habitaciones. Dawson, vestido informalmente con
vaqueros desgastados y una camiseta está de pie en medio del salón.
(Suena la voz de Dawson en off)
“Es curioso que cuando tomé la decisión de venir a Los Ángeles
pensé que era algo así como una decisión definitiva.”
Dawson camina hacia la ventana y mira por ella durante un momento.
(“Tombstone” de Crowed House e mpieza a sonar de fondo.)
Look at all the plans I made (Mira todos los planes que hice)
Falling down like scraps of paper (cayendo como trozos de papel)
“La verdad es que ninguna decisión es realmente definitiva. Cada
día tienes que levantarte y replantearte tu vida, tus elecciones en ella.”
Se aparta de la ventana y va de habitación en habitación. Casi
podemos verle recordando cariñosamente los momentos vividos en la casa.
From the past a rumour comes (Del pasado viene un rumor)
Don’t let it keep draggin’ you down (No le dejes que te siga arrastrando
hacia abajo)
Throw the memory in an open fire (Tira el recuerdo al fuego)
You’ll be free (Serás libre)
“Si las cosas no funcionan puedes cambiar, porque el poder de elegir,
de cambiar, siempre está ahí.” Dawson se da cuenta de que
está de pie otra vez en medio de la casa ya preparada para su marcha.
Roll back the tombstone (Vuelve a colocar la lápida)
Let the saints appear (Deja que los santos aparezcan)
Roll back the tombstone (Vuelve a colocar la lápida)
Make a new man out of me (Conviérteme en un hombre Nuevo)
“Se trata de que te des cuenta de que tienes el poder. La vida está
llena de giros inesperados. Nunca puedes estar seguro de donde va a llevarte
el viaje de la vida,” Andando lentamente hacia delante, Dawson se p ara
en la puerta principal. Pone la mano en el picaporte.
Beware the passenger (Avisa al pasajero)
The train already left the station (El tren ya ha dejado la estación)
“Aún así, hay una gran parte de mí que es optimista
y cree que el cambio es otra palabra para oportunidad. Y he aprendido lo suficiente
en mi vida para saber que cuando la oportunidad llama a la puerta, es mejor
responder.” Dawson abre la puerta.
(Empieza a sonar la música de los créditos.)
“Creo que todo pasa por una razón y si hay lo que llaman un destino
final o un punto de llegada en este juego que es la vida, hoy empiezo otra parte
de mi viaje.”
Con una sonrisa en la cara y sin mirar atrás, Dawson sale del apartamento
cerrando la puerta tras él.
CRÉDITOS
Jack, Helen y Amy en un parque en Capeside.
Helen está jugando con Amy en los columpios, empujándola suavemente
hacia delante y hacia atrás bajo la atenta mirada de Jack. Jack parece
claramente incómodo por toda la situación. Después de unos
minutos, Helen coge a Amy del asiento y la deja en el suelo. Amy corre hacia
detrás del columpio y está a punto de escaparse. Jack se abalanza
hacia ella y la coge, lanzándole a Helen una mirada severa.
“Me gustaría que estuvies es más pendiente de Amy, Helen.”
Dice con la voz tensa. “Acaba de aprender a correr y estará lejos
de tu alcance antes de que te des cuenta.”
Helen le sonríe rígidamente. “Claro, Jack. Ha pasado mucho
tiempo desde que la vi, había olvidado de que ahora se mueve.”
Jack lleva a Amy al trozo de césped y la deja en el suelo. Se sienta
frente a ella y hace rodar una pelota hacia ella, que la coge contenta. Helen
se arrodilla junto a Jack y le hace señas a Amy para que le devuelva
la pelota, y lo hace, para alegría de Helen.
“Guau, si que es activa.” Comenta Helen mientras hace rodar la pelota
cerca de Amy. “¿Es siemp re así, Jack?”
“Sí, casi siempre.” Jack le responde educada pero brevemente.
“Sobretodo le gusta correr, pero lo que más le gusta es ir a la
playa. Le encanta meterse en el agua conmigo.”
“¿Es seguro?” Pregunta Helen.
Jack se gira hacia ella, la educación ha desaparecido de su voz. “Sí,
claro que sí, Helen. No la llevo muy adentro, simplemente le encanta
jugar con la espuma.”
Hay un momento de silencio tenso entre ello, roto solo por los chillidos de
Amy mientras le lanza la pelota a Jack.
“Y, ¿come bien?” Helen rompe el silencio mien tras Jack le
vuelve a lanzar rodando la pelota para que Amy la coja.
“Cuando quiere. A veces es bastante exquisita.” Jack se niega a
mirar a Helen mientras le contesta, prefiriendo mirar a Amy gatear hacia ellos.
“No le dejamos comer mucho azúcar, pero cuando consigue poner sus
manos sobre ella le encanta. Todo lo dulce.”
“Jennifer era muy parecida.” Comenta Helen con una sonrisa. “Pero
era un horror para dormirla, por ejemplo, no durmió una noche entera
hasta que tuvo casi los cuatro años. ¿Y Amy? “Jack puede
sentir la mirada de Helen sobre él pero aún así opta por
mirar a Amy en vez de a ella. No se ha sentido a gusto desde que Helen apareció
&nb sp; en su puerta, y sus preguntas le hacen estar aún más incómodo.
“Normalmente sí.” Contesta Jack al fin. “Algunas noches
termina conmigo, pero normalmente duerme ocho o nueve horas seguidas. Depende
de las siestas que se haya echado durante el día.”
“Eso está bien.” Comenta Helen. “¿Todavía
toma biberón?”
Jack aprieta las mandíbulas, empieza a estar harto de sus preguntas.
Se toma un momento para tranquilizarse mientras Amy le devuelve la pelota de
nuevo. Se la coge pero todavía no se la lanza. “Sólo por
la noche, a veces. Tiene intolerancia a la lactosa y no le gusta mucho la l eche
de soja, así que no lo utiliza mucho.” Amy empieza a estar aburrida
de esperar a que Jack le lance la pelota así que se sienta en su regazo,
con su cabeza apoyada en uno de sus muslos, y mira hacia su abuela. Su pulgar
derecho está firmemente colocado en la comisura izquierda de su boca,
con los dedos extendidos por la mejilla.
“¿Le dejas que se chupe el dedo?” Ese comentario tiene más
de acusación que de pregunta. Jack ya ha tenido más que suficiente.
“No se está chupando el dedo, le están saliendo dientes
ahí atrás y se aprieta las encías con el pulgar. Lo hace
para consolarse, el pediatra dijo que no me preocupase.” Jack coge a Am y
en brazos, levantándose y dirigiéndose hacia donde han dejado
el cochecito, una vez allí, la coloca dentro. Se gira hacia Helen, que
todavía está poniéndose de pié lentamente. “Creo
que es hora de que se eche una siesta, quizás debamos volver a casa.”
Y con eso gira el cochecito en dirección al camino, sin mirar para ver
si Helen le sigue.
Centro de Nueva York, la calle donde está el estudio de Dawson.
Vemos a Dawson sentado en la parte de atrás de un taxi, inclinándose
hacia delante mientras coge algunos billetes de la cartera, con algunas bolsas
ya en los hombros.
̶ 0;Cuarenta dólares.” Le dice el taxista. Dawson le da dos
billetes de veinte y la propina y sale del taxi, yendo hacia el maletero para
coger el resto del equipaje. Solo un par de maletas, la compañía
de mudanzas que ha contratado se encarga del resto.
Con un sonido seco, el taxi se va tan rápido como puede, haciendo que
Dawson mire hacia él por encima del hombro divertido.
Entonces mira a su alrededor, una sonrisa de satisfacción en su cara.
Nueva York todavía es como él recordaba, ruidosa, abarrotada,
encantadora... viva. Es como una gran ser vivo, moviéndose, creciendo,
respirando. Los Ángeles es más una ciudad prefabricada, a veces
es demasiado superficial para su gusto. Tiene sus enc antos, pero tiene la impresión
de que Nueva York los va a superar pronto.
Justo en esa calle, hay una floristería, una farmacia, una peluquería,
una lavandería, una librería... y la lista sigue y sigue. Los
edificios que hay frente a él son altos, antiguos y hechos de ladrillo
marrón, y algunos de ellos incluso tienen ropa tendida en los balcones.
La calle es amplia y apenas puedes ver el final a lo lejos, como si la calle
siguiese hasta el infinito. Hay toldos de brillantes colores por todas partes,
gente montando en bicicleta...
Varias personas pasan a su lado, corriendo, la mayoría pegadas a sus
teléfonos móviles. Alguien al otro lado de la calle grita llamando
a un taxi. Un perro ladra en alg&a mp;uacute;n lado calle abajo.
Y Dawson se siente como una persona completamente nueva. EL futuro le espera,
y él está más que preparado para ello.
Saca un trozo de papel de su bolsillo. En él, está el número
de su estudio, el que Joey le ha buscado. Leyendo el papel e inspeccionando
la calle, lo encuentra fácilmente. Está entre la floristería
y una cafetería con toldos verdes.
Con una gran sonrisa en su cara, Dawson coge sus bolsas, ajusta también
las que tiene colgando de los hombros, y se dirige hacia el edificio de su izquierda,
sorteando a gente para no chocar con nadie y viceversa. Finalmente, está
frente a la puerta, busca las llaves en el bolsillo tra sero del pantalón.
Al final, consigue sacarlas y las prueba hasta que da con la que abre la puerta
del estudio.
Empujando las maletas con el pie, cierra la puerta y deja caer las bolsas de
golpe en el suelo. Dawson mira a su alrededor inspeccionando. El estudio es
grande, diáfano, con sólo unas finas paredes separando los espacios
privados (habitación, cuarto de baño) del resto del estudio. Hay
unas escaleras en el extremo más alejado y sus labios se curvan en una
gran sonrisa cuando ve el cartel de bienvenida que cuelga de ellas. Eso tiene
que ser idea de Joey.
Se acerca a él y se queda mirándolo por un momento, sonriendo.
Joey ha escrito algunas frases famosas de autores famosos sobre él, y
una d e ellas es: “El hogar está donde está tu corazón.”
Gran verdad. Acaba de llegar y ya se siente en casa. Sube las escaleras, y encuentra
el lugar perfecto para trabajar en cualquier proyecto que tenga en el futuro.
Hay espacio suficiente para montar su despacho. Baja las escaleras y dando una
vuelta por la casa comprueba que todo lo que ha mandado está allí:
cajas llenas de ropa, algo de equipo técnico, libros, algunos muebles...
Parando de nuevo frente al cartel que reza BIENVENIDO y sonriendo, coge su móvil
y pulsa una tecla de llamada automática. Le contestan tras sonar por
segunda vez.
“Hola. Estoy en el estudio ahora mismo, y es increíble, eres la
mejor.”
Al otro lado de la línea, Joey ríe. “En cuanto lo vi, supe
que estaba hecho para ti.”
“Me conoces demasiado bien.” Ríe él suavemente. “Y
muchas gracias por el cartel de bienvenida. Ha servido a su propósito.”
“No hay problema. Me apetecía pintar” Él puede sentir
la sonrisa en su voz. “Entonces... ya que estás allí, nosotros
podemos llegar en un par de horas, ¿está bien?” Pregunta.
“Sí, por mí está bien. Estaré desempaquetando
algunas cosas mientras venís vosotros dos. Y gracias otra vez. Hasta
lueg o.”
“Hasta luego, Dawson.”
Él cuelga y mira a su alrededor, asintiendo.
“No está mal.” Dice, sonriendo. “No está nada
mal.”
Pacey y Joey en el apartamento do Nueva York.
Joey entra en la cocina desde el despacho y ve a Pacey recogiendo los platos
de la comida. Suspira ligeramente y se dirige hacia él.
“Pacey.” Dice Joey, ligeramente exasperada mientras le quita un
plato de las manos. “Soy alta, pero no tanto. Si pones los paltos en el
estante de arriba no llego a cogerlos. El otro día casi me mato intentando
coger u na salsera de ahí arriba.”
“Lo siento.” Pacey deja el resto de los cacharros en la encimera.
“Sólo intentaba ayudar.”
“Lo sé.” Dice Joey cogiendo los platos que Pacey acaba de
dejar. “Pero hay una razón por la que organicé las cosas
como lo hice. Por que es como yo me apaño. Yo vivo aquí.”
“Lo sé.” Dice Pacey suspirando. “Pero como paso aquí
mucho tiempo de todas formas, pensé que quizás podría...”
“¿Qué, Pace? ¿Que podías qué? No puedes
llegar y r ecolocarlo todo. Este es mi espacio. Mi espacio personal.” En
vez de recoger los cacharros, simplemente los deja en otra sitio sobre la encimera,
un lugar que le resulta más apropiado.
“Cuando estábamos en mi barco mi espacio era tu espacio y viceversa.”
“Bueno, ya no estamos en tu barco, Toto.” Le suelta Joey. “Dejamos
el barco hace mucho tiempo.”
Pacey hunde los hombros. “Ya ve.” Dice malhumorado. “Escucha,
Jo. Siento que pienses que estoy tratando de monopolizar tu espacio personal,
porque sinceramente no es lo que pretendo. Sólo quería ayudarte.”
Cuando Joey mira a Pacey a la cara ve que le ha hecho dañ o. “Lo
siento.” Se disculpa. “Me he pasado, lo sé. Últimamente
estoy un poco nerviosa, con el trabajo. Ya recuerdas como es.” Su tono
es casi condescendiente.
“Oh, supongo que puedo tener una recuerdo o dos de mis ilustres días
como corredor de bolsa. Ya sabes, cuando yo tenía un trabajo de verdad.
Porque tener un restaurante no es un trabajo de verdad.” Sus palabras
están llenas de sarcasmo pero no enmascaran del todo sus sentimientos
heridos.
“Eso no es lo que quería decir y lo sabes. “Joey intenta
mantener un tono normal. “*Mi* familia tuvo un restaurante, así
que sé bastante bien cómo es.”
&nbs p;
“Lo sé, lo siento.” Concede Pacey y la atrae para abrazarla.
“Vamos a olvidar los últimos minutos y vamos a hacernos felices.”
Dice, intentando alegrar su voz, aunque no está funcionando.
“No podemos.” Dice Joey mirando sobre el hombro de Pacey, echando
un vistazo al reloj. “Ya vamos a llegar más tarde de lo que dije
que llegaríamos.” Joey se separa de sus brazos y entra en una habitación.
“No quiero hacer esperar a Dawson. Cuenta con nosotros para ayudarle a
instalarse.”
“No, no queremos hacer esperar a Dawson.” Murmura Pacey para sí.
“¿Qué dices, P ace?” Grita Joey desde la otra habitación.
“Nada”, le responde. Mirando a ver si Joey está todavía
en la habitación, deja los cacharros en el sitio donde los dejó
en un principio.
“Todavía no termino de creerlo.” Grita Joey desde la habitación
de al lado. “Después de todos estos años viviendo tan lejos
de Dawson y ahora vamos a estar a solo diez minutos. Justo como cuando éramos
niños y todo lo que teníamos que hacer para vernos era montarnos
en el bote o subirnos a nuestras bicicletas. Aunque, bueno, ahora es un taxi...
Es curioso como cambian las cosas pero en realidad no cambian, ¿verdad?”
Antes de que Pacey pueda contestar Joey aparece llevando un cactus. “Creo
que es adecuado.” Continúa con su conversación. “¿Tú
no?”
“¿La planta de Jen?” Pregunta Pacey sin poder creérselo.
“¿Le vas a regalar la planta de Jen?”
“Jen me la regaló.” Joey no se da cuenta del tono desaprobatorio
en la voz de Pacey. “Fue cuando vine a vivir a Nueva York. Fue mi primer
regalo para la casa. Por laguna razón hizo que todo aquello fuese real.
Ya no era una chica de pueblo.” Dice Joey, recordando aquel momento, una
dulce sonrisa aparece en su cara cuando piensa en Jen.
“Y tu vas y se la regalas a Dawson, ¿la planta de Jen?”
Joey por fin se da cuenta de la crítica en la voz de Pacey. “¿Estás
diciendo que Jen no querría que Dawson la tuviese?”
“Estoy diciendo que me sorprende que quieras que la tenga Dawson.”
“Pacey, él es mi mejor amigo.”
“Joey, desde que has comentado lo de ir allí te has transformado
en una colegiala atolondrada.”
“Eso es completamente falso.” Dice Joey mientras deja el cactus
sobre la mesa. “No puedes utilizar a Dawson como excusa para continuar
la discusión por los plat os. Sabes lo que él significa para mí.
No es algo que ha surgido de repente. Lo que no entiendo es donde está
el problema ahora.”
“Bueno, se suponía que él iba a vivir al otro lado del país,
no a diez minutos.”
“Pensaba que erais amigos.” Joey levanta las manos frustrada y suspira.
“Y somos amigos, Joey. Adoro a ese tío, de verdad que sí,
pero no quiero compartir a mi novia con él.”
“¿De qué estás hablando?”
“No importa.” Pacey murmulla. Repentinamente quiere acabar la conversación. ;
“¿Podemos dejar esta discusión para luego?” Pregunta
Joey, que está tan ansiosa como él a evitar esa discusión.
“De verdad que tenemos que irnos.”
Mientras se van, Pacey hace como que no ve a Joey mover la pila de platos otra
vez.
La cocina en casa de Grams y Jack, Capeside.
Grams entra en la cocina y encuentra a Helen sentada en la mesa, con una taza
de café en sus manos. “¿Ya habéis vuelto del parque?”
Helen alza la mirada y simplemente asiente. Grams se sirve un café y
se sienta frente a Helen.
“¿ ;Estás más descansada hoy?” Pregunta Grams,
con un tono de voz un poco cortante. Helen la mira, con una expresión
de confusión en su cara. “Esperaba que si no estabas demasiado
cansada, podríamos hablar de cuáles son tus intenciones. Lo que
crees que vas a hacer con Amy.” El tono de Grams es ahora muy cortante
y seco; ella misma está sorprendida de lo brusco de su comentario. Pero
ahora todo en lo que piensa es en Amy, y en lo feliz que es con Jack y Doug..
Nada va a cambiar eso, no importa lo que tenga que hacer ella.
Helen intenta mantener su expresión confusa, pero no puede, y su cara
muestra una cierta ensoñación. “Quiero una oportunidad para
hacer las cosas bien esta vez.” Comienza He len. “Tengo la sensación
de que cometí muchos errores con Jen, incluso al final. Sólo quiero
una oportunidad para arreglarlo, con Amy. Con mi única nieta.”
Sonríe ligeramente a Grams, buscando una aprobación que no encuentra.
“¿Por qué, Helen?” Pregunta Grams abiertamente. “No
quisiste una oportunidad para hacer bien las cosas con tu hija, ¿por
qué lo ibas a hacer con una niña a la que no has visto ni cinco
veces desde que nació?”
“Pues ahí está el porqué, Amy es un nuevo comienzo
para mí. Una oportunidad de hacer bien las cosas desde le principio,
para cambiar las cosas que fueron mal con Jen.”
Grams suspira, llena de frustración. Esa es la respuesta que se tenía
que le iba a dar. “Pareces olvidar, Helen, que nada fue ‘mal’
con Jennifer, y que al final, ella era una mujer brillante y maravillosa.”
Helen mira a Grams con una mirada fría. “Pero eso fue gracias a
ti, no a mí. También tú pareces olvidar que tuviste una
oportunidad de volver a cría a una niña con Jennifer. Una oportunidad
que yo te di, a pesar de mis serias dudas sobre tus habilidades como madre.”
Hace una pausa y toma un sorbo del café. “Teniendo en cuenta lo
que tu tuviste con Jen, pensé que entenderías que yo necesito
hacer esto con Amy.”
Grams mira a los ojos de su hija furiosa por lo que está sugiriendo.
Necesita hacer ver a Helen que no tiene sentido que discutan sobre esto; algo
que no parece que vaya a ser tan sencillo.
“Es demasiado tarde, Helen.” Empieza Grams después de respirar
profundamente varias veces. “Jennifer quería que Amy estuviese
con Jack. Y ella es feliz aquí, done es amada y bien cuidada. Tu ignoraste
a Jen demasiadas veces, y con eso perdiste todos los derechos que pudieses tener
de criar a esta niña.” Helen se levanta y se gira en dirección
a la pila, no queriendo escuchar lo que Grams está diciendo. “Helen,
sólo has visto a la niña dos veces antes de que ay er aparecieses
en la puerta, ¿cómo puedes esperar ser madre de un ser al que
has ignorado durante la mayoría de su vida?”
Helen enjuaga su taza y la deja boca a bajo en el escurridor, girándose
hacia Grams. “Esa niña es mi propia sangre, y lo único que
me queda de mi hija. Se merece una oportunidad de ser criada por su propia familia,
y me voy a asegurar de que la tenga.”
Y con eso, Helen sale hecha una furia de la cocina, dejando a tras a una muy
preocupada Grams. De alguna manera, entiende los argumentos de Helen. Con la
cabeza. Pero en su corazón, sabe que no son suficientes. El camino al
infierno se hizo con buenas intenciones.
Estudio de Dawson. Nueva York.
Dawson está comprobando el agua caliente, asegurándose de que
funciona, dando una vuelta para comprobar los radiadores también. Con
los brazos en jarras, mira a su alrededor para hacerse una composición
del lugar. Definitivamente necesita mover unas cosas aquí y allí.
Quizás poner el sofá en el otro lado de la habitación.
Y está a punto de hacerlo cuando llaman a la puerta. Mira el reloj y
se gira, sonriendo, sin moverse del sitio.
“¡Entrad! Está abierto.”
Con eso, la puerta se abre y Joey asoma la cabeza.
“Hola.” Dice, con una gran sonrisa en su ca ra.
“Hola a ti también.” Le responde él, sonriendo.
Tras ella, entra Pacey, con una sonrisa en la cara, aunque más pequeña.
Mira como Dawson y Joey se abrazan, durante un rato demasiado largo, y entonces
Dawson se gira hacia él, sonriendo.
“Hola Pacey. A pasado algún tiempo ¿eh?.”
“Si, así es.” Contesta mientras le estrecha la mano, pero
entonces los dos se abrazan sonriendo.
“Entonces... ¿Qué te parece? En serio.” Joey le pregunta
a Dawson, la ansiedad evidente en su voz. Dawson pone los ojos en blanco y mira
a Pacey, sacudiendo la cabeza. P acey se ríe suavemente. Si, puede ser
bastante persistente a veces.
“Joey, ya te lo dije. Es perfecto.”
Una gran sonrisa aparece en su cara.
“¿Entonces mi trabajo ha merecido tanto la pena como el de Samantha?”
Pregunta, levantando la barbilla desafiante y mirándole divertida.
Dawson no puede evitar reír.
“Ya veremos. Tú todavía no me has dado ideas para decorarlo.”
Le contesta provocándola.
“¿Quién es Samantha?” Pregunta Pacey, repentinamente
han captado su atención.
& ;#8220;Una de los guionistas de la serie y una gran amiga mía.”
“Y la chica con la que ha salido este verano.” Añade Joey,
intentado avergonzarle.
“Oh, por favor, ¿es que va a ser mi estigma eterno?” Dice,
mirándola juguetonamente. “Ella simplemente es mi mejor amiga...
allí en Los Ángeles.” Añade rápidamente cuando
ve los ojos de Joey abrirse desmesuradamente y su boca empezarse a abrir, medio
bromeando, medio sorprendida.
“Más te vale.” Dice ella, los dos mirándose divertidos,
siguiendo la broma.
Pacey mira el intercambio intrigado y... extrañamente tranquilo, como…
carente de sentimientos. No le pone celoso ni nada por el estilo. Pero hay una
sensación de intimidad entre ellos que parece que está un poco...
fuera de lugar.
De todas formas, Dawson y Joey siguen con lo suyo sin darse ni cuenta.
“Oh, por cierto, esto es para ti.” Y Joey le da a Dawson la bolsa
que lleva.
Dawson lo coge con curiosidad, y mira a Pacey en busca de alguna pista. Pacey
simplemente se encoge de hombros y levanta las manos, haciendo como si no supiese
nada.
Cuando Dawson lo abre, encuentra el cactus, y mira a Joey un poco confundido.
“Ese fue mi primer regalo de bienvenida cuando me vine a vivir a Nueva
York. 221; Le explica, y entonces hace una pausa. “Jen me lo regaló.”
“Oh Joey... “ Dawson vuelve a mirarse a las manos, donde está
el cactus, viéndolo ahora con otros ojos. Sus ojos se humedecen un poco.
No demasiado, lo justo para mostrar que está realmente conmovido por
el detalle. Joey le pone la mano en el brazo y le sonríe mientras ambos
se miran a los ojos.
“Gracias.” Le susurra.
“De nada.”
Pacey odia que hagan eso. Cuando se hablan con una sola mirada.. Se siente...
excluido. Se siente... estúpido, como si no perteneciese ahí.
Con ellos. Como si ellos estuvieran en un lugar al margen de todo, fuera de
su alcance. Como si estuvieran en un lugar más allá de todo al
que él no puede llegar.
Y aquí es donde su naturaleza impulsiva aparece. De repente, necesita
tomar el aire.
“Escuchad, chicos. Lo siento mucho, pero olvidé que tenía
una cosa que hacer. Volveré luego, ¿vale?”
Mientras sale, Joey se gira para verle salir por la puerta, con la cara seria.
Se pregunta a sí misma si debe seguirle o no. Sabe que está molesto,
aunque no entiende el motivo, como todo lo que tiene que ver con ellos últimamente.
Al final decide quedarse.
Dawson observa la escena, y ve la marea de emociones q ue muestra la expresión
de Joey como si estuviese leyendo un libro. Suprime un suspiro y se contiene
de hacer ningún comentario, haciendo caso del consejo de Sam.
Joey se gira hacia él, sonriendo valerosamente.
“Bueno, ¿por dónde empezamos?”
Las calles de Nueva York.
Vemos a Pacey caminando solo en una acera concurrida. Una mujer le empuja al
pasar y no se disculpa. En realidad, ni siquiera se da cuenta. Pacey la mira
por encima del hombro, con expresión seria.
Joey no le ha seguido, aunque él no esperaba que lo hiciera, de todos
modos.
Mientras va andando, Pacey observa c on cierta diversión como la gente
pasa volando a su lado sin ni siquiera darse cuenta de que está ahí.
Es interesante de observar, como todo el mundo parece estar en su propio mundo.
Inconscientes del resto de gente que les rodea. No ven el taxi que acaba de
pasar zumbando a su lado, no se fijan en los edificios que desafían la
gravedad alzándose hacia el cielo, son inmunes a los constantes gritos,
bocinazos y conversaciones que forman parte de la banda sonora de la ciudad.
Si ven a una vagabunda acurrucada en la acera hacen como si no estuviese ahí.
Pacey se para y busca en sus bolsillos. Coloca un dolor y varias monedas y la
taza de la vagabunda. Ella alza la mirada por un momento y sonríe. Él
le devuelve la sonrisa y sigue su camino.
Le gusta el ruido, la acción, la constante actividad sea la hora que
sea. Le gusta pero no puede adoptarlo como propio. Pacey siente como si no perteneciese
a Nueva York... y no porque no lo haya intentado. Quiere pertenecer a allí,
de verdad que sí. Haría las cosas mucho más sencillas.
Pero las cosas no son sencillas ya.
Quizás nunca lo fueron.
Joey y él... Los pequeños detalles ya no son suficientes. En realidad,
lo que más hacen es discutir sobre detalles estúpidos como dónde
poner los platos, o no dejar el dentífrico abierto, o Joey que se enfada
porque hay resto de patatas fritas por todos lados. Hace unos años, habían
sido esos mismos detalles los que la hab&a mp;iacute;an hecho creer en su relación.
Él recuerda ese discurso que le dio la primera noche que pasaron juntos
y una pequeña sonrisa aparece en su cara. Porque le traía las
servilletas, y le llevaba las bolsas, y cosas así. Era mucho más
simple entonces, ¿verdad?
O quizás no.
Su expresión muestra fatiga mientras sigue andando. El paso es lento
y cauto. Las masa le adelantan. Parece como si hubiese sido engullido por la
multitud, por la ciudad. Con cada paso que da es cada vez más consciente.
Cosas que no quería ver se vuelven cada vez más obvias. Las señales
estaban en todas partes, tan claras como los anuncios de neón que hay
por toda la ciudad.
Buscando un refugio de la jungla de hormigón, entra en Central Park y
se sienta en un banco vacío. El día es soleado y cálido
a pesar de que están casi en Noviembre. Posiblemente ni siquiera le haga
falta la chaqueta.
Pacey gira su cara hacia el sol y sonríe. Al principio su sonrisa es
triste pero poco a poco se vuelve más segura. Le recuerda a una ocasión
similar durante la graduación donde se sentó a solas y dejó
que la luz del sol le bañase como una bendición. Fue lo último
que hizo antes de irse de Capeside. Había hecho lo correcto entonces
y estaba decidido a hacerlo ahora.
Sabe lo difícil que ser&aac ute; decírselo a Joey. No era fácil
decírselo a sí mismo. Sería difícil, pero no imposible,
porque tenía que hacerlo por él mismo. Tenía que salvarse
cuando todavía había algo que salvar, antes de que se convirtiese
en alguien que desprecie, como había ocurrido una vez. Pacey se queda
sentado en el banco durante un rato dejando que el sol caliente su rostro. Es
casi como si el sol le estuviese recargando de energía, dándole
vida. En él hay una mezcla de emociones, tristeza, alivio, miedo, y,
a pesar de todo, satisfacción.
Por primera vez en mucho tiempo, se siente vivo y preparado para algo más.
Estudio de Dawson
Dawson está en la zona de estar principal, desembalando una caja de fotografías
enmarcadas. Cada vez que desenvuelve una para, sonriendo por los recuerdos que
la imagen le trae. Joey está a un lado, con una caja de posters enmarcados
y otras cosas que colgar en la pared.
“¿Quieres que cuelgue el poster de ‘Imagine’ aquí,
o en la habitación?” Pregunta a Dawson, sosteniendo el cuadro que
estuvo en el lugar de honor de su habitación durante tanto tiempo.
“No, déjalo, puedo hacerlo luego. No tienes porqué ayudarme
con todo esto.” Dawson señala el completo desastre en el que se
ha convertido su salón.
Joey se acerca a Dawson y le pone el brazo sobre los hombros en un gesto amistoso.
“Si que tengo que hacerlo, está en el manual del mejor amigo.”
Dawson deja escapar una ligera risa y Joey sonríe. “Además,
quiero ayudar.” Por un momento se sonríen el uno al otro, las miradas
entrelazadas mientras el resto del mundo gira a su alrededor.
Dawson rompe el momento al levantarse y dirigirse a la cocina.
“¿Café?”
“Sí, estaría bien.” Le dice Joey. “Pero eso
no significa que me vaya a rendir. Luego me vas a decir donde quieres que te
cuelgue el poster, de todas formas.” Dawson ríe.
Mientras la cafetera se calienta, Dawson rebusca por la cocina unas tazas limpias,
Joey se acerca a una de las grandes ventanas que dominan la pared este del apartamento.
Se queda de pié junto a ella, absorbiendo la increíble vista de
la ciudad que tiene el apartamento. Todos los años que lleva en Nueva
York, y todavía la deja sin aliento.
“Un centavo por tus pensamientos.” Dawson se le acerca por detrás,
tendiéndole una taza de café. Ella le da las gracias y se vuelve
a girar hacia la ventana.
“Simplemente disfrutando de la vista, nada más.” Un cómodo
silencio desciende sobre ellos mientras se quedan allí tomando el café.
“Entonces.” Pregunta Joey. “ Ya que Samantha no está
aquí, ¿cuáles son tus ideas para decorar este sitio? No
puedo esperar para ver lo que se te ha ocurrido.” Se burla de él.
“Bueno, gracias por el voto de confianza que me das.” Dawson le
dice riendo y le da un sorbo al café. “Sam tenía grandes
ideas para decorar aquella casa, aunque su primera sugerencia fue que pintase
el dormitorio en un interesante tono verde lima.” Dawson se ríe
y Joey intenta unirse a él, no muy convencida. Ella olvida que Dawson
tenía una vida diferente en Los Ángeles, con gente diferente.
Por alguna razón, la mención del nombre de Samantha la irrita...
pero sólo un poco. “Pero estoy seguro de que se nos puede ocurrir
algo aún mejor para aquí. Si estás dispuesta a ayudar.”
Le dice Dawson y Joey alza las cejas.
“Intenta detenerme.” Y vuelven a sonreírse. Pero hay algo
que todavía le molesta en el fondo de su mente.
“Es genial que hayas hecho tan buenos amigos allí.” Dice
Joey tras un momento de silencio, intentando hacer sus sentimientos de... ¿son
celos? No, no es eso. No puede ser. No tiene ningún motivo para estar
celosa. “Me apuesto a que volver aquí para volver a verme será
bastante aburrido.” Por un momento Dawson parece herido, pero Joey r& amp;aacute;pidamente
lo arregla. “Estoy bromeando Dawson, necesitas relajarse. Si Los Ángeles
te enseñó algo, tendría que haber sido eso.”
“No tenía mucho tiempo, demasiado trabajo.” Dice él,
encogiéndose de hombros. Joey mira a su alrededor a la habitación,
de repente incómoda, después baja la mirada al reloj. “Oh,
mira qué hora es, tengo que irme.” Cruza la habitación,
hasta done había dejado el abrigo y empieza a ponérselo.
“¿Ya te vas? Pensé que tenías el día libre.”
Dawson parece confuso y un poco herido ante su brusca partida.
“Me acabo de acordar de que tengo que entregarle algo de mi trabajo a
Ethan hoy para que pueda terminarlo para el lunes.” Coge su bolso y se
dirige a la salida.
“Espera, ¿volveréis Pacey y tú más tarde?”
Joey para un momento y se vuelve hacia él. “No lo sé.”
Y con eso cierra la puerta tras ella. Se detiene cuando llega al ascensor y
se toma un momento para pensar en lo que acaba de hacer. ‘¿Por
qué me estoy comportando así?’ Piensa para sí enfadada
consigo misma mientras se abren las puertas del ascensor.
Porque algo va mal. Porque le molesta mucho que alguien haya podido ocupar su
lugar en la vida de su mejor amigo y ella quiere volver a ocuparlo más
que nada.
Porque es demasiado pronto para pensar en todo esto y en lo que significa.
Pero desde el momento en que Pacey se fue ha estado segura de lago: que hay
cosas que nunca podrán ser. Él se marchó y ella no sintió
nada. Ni dolor, ni pesar, ni la necesidad de correr tras él como habría
hecho otras veces, correr tras él para asegurarle con dulces palabras
que todo es perfecto entre ellos. Por no lo era. Y ahora ella se pregunta durante
cuanto tiempo lo ha sabido. Todo lo que sabe ahora es que tiene que hacer algo
al respecto.
Joey suspira y deja caer la cabeza, eso es lo último que vemos mientras
se cierran las puertas del ascensor.
En el interior de su apartamento, Dawson está de pié mirando a
la puerta cerrada, tan confuso sobre lo que acaba de ocurrir como lo está
Joey. Dawson sabe que algo va mal, pero no está seguro de lo que es.
Frunce el ceño mientras se dirige hacia la ventana otra vez y bebe el
resto del café, sumido en sus pensamientos. ¿Han sido sus problemas
con Pacey – y él sabe que están teniendo problemas –
lo que la ha hecho irse tan repentinamente? ¿O ha sido el hecho de que
mencionase a Samantha? Dawson no puede evitar pensar que quizás a Joey
no le guste demasiado Samantha. Siempre parece que está callando algo
cada vez que pronuncia su nombre, sobretodo cuando él habla del tiempo
que ha pasado con Sam en Los Ángeles. Lo que no tiene sentido.
Dawson sacude la cabeza y vuelve a llevar la taza de café a la cocina.
Algunas veces, esa chica le confunde demasiado.
La cocina en casa de Grams y Jack en Capeside.
Los últimos rayos de luz de de la tarde entran por la ventana, los rayos
de sol caen sobre la mesa, que está cubierta por un bonito mantel. El
lugar está tranquilo y recogido y todo está perfecto, casi ideal.
Casi.
“Amy, cielo, esto no se puede, ¿oyes a papá?” Jack
está regañando suavemente a Amy, intentando quitarle un trozo
; de la tarta que Grams acaba de hacer hace tan sólo una hora. “Ya
te has comido un trozo, así que ya vale.” Se lo quita con firmeza
de las manos mientras la limpia con una servilleta, Amy empieza a hacer pucheros.
Doug ríe suavemente. Amy es adorable cuando hace pucheros. Helen, que
está en la cocina con ellos, simplemente observa la escena, con un gesto
de desaprobación.
Ella estira los brazos hacia Amy.
“Ooh, pobrecita, ven aquí con la abuela.” Y prácticamente
se la quita de los brazos a Jack, que la mira asombrado. La mirada de Doug va
de uno a otro y se huele que lago va a pasar.
“No te deja comer algo más de tarta. O ooh...” dice mientras
la arrulla. “Chico malo.”
“Hele, te agradecería que no la hablases como si fuese un chico
malo que intenta alejarla de lo que quiere.” Dice Jack, claramente molesto.
Hele le mira como si no supiese de lo que está hablando.
“Oh, venga Jack, solo estaba jugando con ella, no es que esté intentado
que te odie ni nada por el estilo, por favor.” Y alza la voz ligeramente,
como si estuviese ofendida de que él hubiese pensado eso.
“¿Estás segura? Por que a mí me parece todo lo contrario.”
Doug simplemente está observando la discusión que se desarrolla
delante de él, sintiéndose impotente. Desearía que Grams
ya estuviese allí. Pero ella está en la reunión del grupo
parroquial. Aunque podía llegar en cualquier momento, piensa, y mira
hacia la puerta.
“Estás exagerando.” Dice Helen, mientras tranquilamente estira
la mano para coger un trocito de tarta y se lo da a Amy bajo la mirada de Jack,
que está a punto de explotar. “Además, no pasa nada por
mimarlos de vez en cuando.” Dice sonriendo a Amy, que abre la boca contenta
para que le dé la tarta.
“Oh, sí, es bueno mimarlos siempre y cuando tú los controles.
Esa es la parte fácil, ¿ver dad? Darles todo lo que quieren, sólo
para quitárselo cuando no son lo que tú quieres que sean. Y entonces,
cuando todo va mal, echarles la culpa por tu ineptitud, y enviarles lo más
lejos posible, porque no puedes con ello, ¿verdad Helen? ¿Eso
es a lo que te refieres? ¿Así es cómo quieres que eduque
a Amy? ¿O así es como TU quieres educarla cuando la hayas alejado
de mí? ¿Para eso es para lo que estás aquí? Bueno,
pues sabes qué, eso no va a pasar. Yo soy su padre, no sólo un
chico malo que intenta quitarle el dulce. Jen ME dejó.” Y pone
mucho énfasis en esa palabra. “los derechos, no a ti, y debe haber
una razón para ello, ¿no crees?”
Con eso, y habiendo dejado sin palabras a Helen, vuelve a coger a Amy y sale
de la habitación. Helen mira a Doug, que simplemente la mira, su mirada
fía, y luego se levanta y es mientras va a salir de la habitación
cuando Grams hace su entrada, quitándose los guantes.
“Bueno, parece que el día es fresco, a pesar del sol y...”
Deja de hablar cuando Doug pasa por su lado y se da cuenta de la situación.
Le lanza a su hija una mirada severa.
Helen todavía está sentada, y su pecho se agita por la rápida
respiración mientras su enfado aumenta.
“¿Quién se cree que es, para darme lecciones sobre niños?
¿Para decirme cuál es el modo correcto de educarlos? ¿Para
echarme en cara el modo en que eduqué a mi propia hija? ¿Quién
os pensáis que soy?”
Y con eso, ahora es ella la que sale de la cocina, dejando a Grams de pié
en medio de la cocina, mirando a su alrededor un poco perdida. Entonces suspira,
se acerca a la mesa y se sienta, con los codos apoyados en la mesa y la cara
enterrada entre sus manos.
Apartamento de Joey en Nueva York.
Mientras Pacey va de habitación a habitación en el apartamento
de Joey, vemos varias cajas a medio llenar. Para ante el vestidor y abre el
frasco del perfume de ella y lo huele durante un instante. Pacey no puede evitar
sonreír. Coge una pulsera; recuerda que es el de su madre. Lo llevo en
la Anti-Promoción. Pacey casi no puede creer que hayan pasado 10 años.
Diez años y su vida acaba de empezar a cambiar. Diez años pero
él todavía lo recuerda todo.
Ver su pulsera, por algún motivo que no consigue identificar, le da la
fuerza para seguir. Coge una caja y la lleva al salón. Mientras la deja
en el suelo sus ojos aterrizan en una fotografía. Es una fotografía
de Joey y él en la fiesta de Navidad de los Leery de su último
año de instituto. Dawson hizo esa fotografía.
Pacey coge la fotografía y la observa. Habían discu tido aquella
noche. Él había ido a la fiesta de Worthington con Joey y ella
se había molestado cuando él se había ganado al Decano
con sus bromas. Ninguno había sentido que aquel fuese su sitio. Eso había
ocurrido hacía siglos y de alguna manera los mismo problemas seguían
allí. Pacey todavía no se sentía a gusto con sus compañeros
de trabajo. El único cambio es que ahora Joey si encajaba en ese mundo.
Ella no tenía que ir a Dawson o a él para pertenecer a algo. Hay
un montón de sitios en los que encaja perfectamente. Incluso en medio
de todo no puede evitar sentirse orgulloso de ella.
“Aquí estás.” Es Joey. “Te he estado buscando
por todas partes.”
Pacey deja la fotografía en su sitio y la mira. Ella está seria,
pero decidida. Algo le dice que está a punto de pasar algo, y no sólo
por su parte.
“Fui a dar un paseo.” Dice él simplemente.
“Te fuiste muy bruscamente.”
“Lo mismo podría decir de ti últimamente.” Dice Pacey
en un tono neutro. Más de una vez se había ido de una cita, o
había cancelado un plan porque tenía “algo que hacer”
pero nunca le decía qué era exactamente. Pero qué importa
ahora, ¿no? Po rque el no quiere discutir ahora mismo. No quiere discutir
nunca más.
Joey no dice nada. Sólo puede mirar hacia un lado, incapaz de decirle
el motivo por el cual a veces ella no estaba disponible pero no le podía
explicar el porqué. Entonces es cuando ve la caja y se da cuenta de que
se va. Cierra los ojos y suspira, sintiendo como parte de su decisión
se esfuma durante un momento. Pero entonces vuelve con más fuerza que
antes. Parece que es el final del camino.
Porque esa es la razón por la que ha buscado a Pacey. Ella ha llegado
a la misma conclusión que él.
“Pacey” dice Joey.
“Joey.” Suelta Pacey al mismo ti empo.
Se miran el uno al otro sin saber lo que decir a continuación. O mejor
dicho, cómo decirlo.
Apartamento de Dawson.
Dawson se abre camino entre las cajas, intentado poner algo de orden en el lugar.
Todavía está un poco confuso por el comportamiento de Joey, pero
está intentando apartarlo de su mente. Tiene su cabeza metida en una
armario cuando oye sonar su teléfono móvil. Sacando la cabeza
rápidamente, y golpeándose con el borde la puerta en el proceso,
se apresura para sacar el teléfono del bolsillo de su chaqueta y contesta.
“¿Diga?”
“Hola g uapo.” Le saluda una voz al otro lado de la línea.
“¡Audrey!” Exclama Dawson, sorprendido de oírla. “¿Dónde
has estado? Hace meses que llamaste por última vez.” Se acomoda
en el sillón para hablar con ella.
“Bueno, para su información, señor, he estado muy ocupada.”
Dawson sonríe para sí mientras acelera su mente para adaptarse
a la velocidad a la que habla Audrey. La deja decirle todas sus aventuras en
Europa antes de intentar participar en la conversación.
“¿Y dónde estás ahora?” Le pregunta Dawson.
“Pues a decir verdad, estoy en el viejo Los Ángeles. En realidad
te llamaba para ver si podíamos quedar a cenar y emborracharnos y en
general para que mi amigo el famoso director me mime un poco.”
Dawson ríe a carcajadas. “Te he echado de menos, Audrey.”
Le dice entre carcajadas. “De todas formas, me temo que te voy a dar malas
noticias al informarte de que no estoy en Los Ángeles. Estoy en Nueva
York trabajando en un proyecto para Spielberg.”
El grito de Audrey es tan alto que hace que Dawson se aparte el teléfono
de la oreja. Una vez que ha cesado, se lo vuelve a acercar.
“Oh, Dios mío, cuéntamelo todo.” Le pide y Dawson
ríe contento de c omplacer a su vieja amiga. Le cuenta todos los detalles
el nuevo proyecto, saboreando la sensación de sentirse a gusto al reconectar
con una vieja amiga. Sabe que probablemente tiene una sonrisa en su cara del
tamaño de Texas, pero no le importa. Es imposible hablar con Audrey y
no acabar sonriendo como un idiota.
“¿Y como está esa novia tuya?” Pregunta Audrey, y
Dawson contesta con una risa nerviosa.
“Bueno, Aud, en realidad ya no es mi novia, pero está bien.”
Le dice Dawson, mientras la sonrisa desaparece de su rostro ante lo incómodo
de la conversación.
“Oh, Dawson. No me digas que vuelves a estar soltero.”
&a mp;#8220;Si, lo sé, es una tragedia. Pero Sam y yo estamos mucho mejor
como amigos que como pareja.”
Audrey suspira dramáticamente, haciendo que Dawson vuelva a sonreír.
“¿Qué voy a hacer contigo, Leery?” Pregunta, como
si el mundo se fuese a acabar.
Dawson ríe. “No lo sé” le dice sinceramente.
“¿Entonces eso significa que voy a tener que irme hasta Nueva York
para poderte ver ahora?” Pregunta Audrey.
“Sí, me temo que sí.” Le dice Dawson. “Sé
que es una auténtica tragedia para ti. Luces brillantes, un montón
de tiendas, unos amigos maravillosos a los que ignorarás durante meses...”
“¡Eh! No te he estado ignorando. Eso sólo que he estado ocupada.
Además, No te vi venirme a visitar o cogiendo el teléfono. ¿Quién
dice que no fueses tú el que me ignoraba?”
Dawson ríe, sintiéndose 30 veces mejor que cuando cogió
el teléfono. “Audrey, no creo que sea posible que a ti te ignoren
alguna vez.”
“Pues no lo olvides.” Le dice.
Comedor de Jack y Grams, Capeside.
En el tranquilo comedor, Amy está jugando en el suelo con algunos de
&nbs p; sus juguetes favoritos. Como si sintiese la tensión que flota en el ambiente,
no han conseguido que se durmiese, así que la habían dejado quedarse
ahí, junto a ellos. El sueño le vendría tarde o temprano.
Grams y Jack están poniendo la mesa para una cena tardía mientras
Doug está en la cocina cogiendo agua fresca.
“Sabía que esto no iba a traer nada bueno.” Le dice Jack
a Grams mientras e mueven alrededor de la mesa preparando las cosas para la
cena.
Poniendo los tenedores en sus respectivos lugares, Grams mira a Jack, que está
colocándolo vasos.
“No sé qué pensar. Es mi hij a, y la quiero, pero no puedo
evitar sentir cierta incertidumbre por sus intenciones igual que tú.
Sobretodo después de nuestra conversación esta mañana.”
“Bueno, ya no tienes que preocuparte de eso, madre. Y gracias por tu apoyo,
por cierto. Aunque no esperaba menos de ti.”
Sorprendidos, ambos se giran y ven a Helen en el quicio de la puerta, con la
bolsa en la mano y el abrigo puesto. Doug entra por detrás de ella, con
cara de estar realmente incómodo.
Grams rápidamente se le acerca, sabiendo que ha herido sus sentimientos,
y ella no quería hacerlo. Doug simplemente se queda junto a Jack.
“Helen, por favor, sé razonable Sé que estás enfadada,
pero no hace falta que te vayas a estas horas. Quédate hasta mañana
como tenías planeado, y hablaremos entonces.” Le pide Grams, frotándole
las manos incómoda y preocupada.
Pero Jack no dice nada, y eso es suficiente para la madre de Jen.
“Prefiero no hacerlo. Está claro que no soy bienvenida, ni siquiera
por ti.” Dice, mirando a Grams directamente a los ojos, acusándola
con la mirada.
Grams intenta poner una mano su brazo, pero ella se aparta. Jack baja la cabeza,
pero aún así, no dice nada.
“Por favor, Helen, intenta comprender. Estamos en una situación
muy delicada, y justo entonces apareces tú y ya no sabemos qué
pensar.”
“Sólo quería ver a mi nieta.” Dice, mirando hacia
done Amy está jugando inocente con sus juguetes, mordiendo unos y golpeando
uno con otro, pasándoselo en grande. Helen sonríe dulcemente.
“Quiero conocerla, estar con ella.”
“Y puedes hacerlo.” Dice Jack, y ambas mujeres se vuelven hacia
él. “Siempre y cuando respetes el hecho de que yo soy su padre.
Y si digo que no a algo, es que no. Acepto consejos, porque soy nuevo en esto,
y todo lo que quiero es lo mejor para mi hija, y no quiero mantenerla alejada
de su familia directa.” Coge aire y traga, intentado coger compostur a
para decir las siguientes palabras.
Mira también hacia donde está Amy, que ahora está murmurando
en el lenguaje de los bebés y observándose las manos.
Grams y Helen le miran expectantes.
“Pero si intentas luchar conmigo, lucharé.” Se vuelve hacia
las mujeres y ve la mirada desafiante en la cara de Helen. Está a punto
de decir algo, pero Jack levanta la mano y no lo hace.
Grams parece terriblemente apenada por todo lo que está pasando, sintiéndose
en el medio de todo, pero sabe que su lealtad está, después de
todo, con Jack y los últimos deseos de Jen. Doug deja caer la cabeza,
sus manos en los bo lsillos.
“Jen era alguien muy especial para mí. Alguien a quien conocí
en un momento de mi vida en el que lo que más necesitaba era un amigo.
Y lo mismo digo de Grams.” Dice, y mira a Grams con cariño. Grams
le sonríe cálidamente. “Ella era mi... mi otra mitad. Mi
hermana, mi mejor amiga, mi alma gemela. El simple hecho de saber que ella estaba
ahí fuera en algún lado, me hacía sentirme bien. Sé
que la conocía mejor que nadie. Ella me apoyó como nadie pudo,
y siempre intenté devolverle el favor. Pero ella era fuerte e independiente,
y preciosa y... Nunca tuve la oportunidad real de hacerlo. Y ahora tengo a su
niña. Eso es todo lo que me queda de ella, y dar&iacu te;a mi vida por
eso. Y me aseguraré de que ella sepa quién era su madre, y la
gran persona en la que se convirtió. Y lo siento, pero no creo que tu
puedas enseñarle todo eso, porque nunca llegaste a conocer a Jen.”
Helen le mira durante un momento. Puede ver como su voz tiembla ante la mera
mención del nombre de Jen. Puede ver lo mucho que le duele hablar de
ella en pasado. Y sabe que no está intentando asustarla o amenazarla,
pero está diciendo la verdad. Él lucharía por Amy.
Pero lo mismo haría ella, aunque sus palabras expresando su amor por
Jen la han conmovido, no tiene nada que ver con la custodia de Amy. Al menos
no en su cabeza.
“Dices que conocías a mi hija, y te creo. Estoy segura de que la
conocías mejor que nadie, mejor de lo que yo jamás la conocí
ni la conoceré. ¿Y crees que no me duele oír eso? Pero
tu no me conoces Jack. Y quizás no soy el monstruo que quieres creer
que soy, para que pueda hacerte las cosas más fáciles. Ahora eres
TÚ el que tiene que creerme: estás equivocado.” Se vuelve
hacia su madre. “Los dos lo estáis.”
Con eso, se gira y sale de la casa.
Apartamento de Joey en Nueva York.
“Tenemos que hablar.” Dice Pacey en voz baja.
Joey sólo puede asentir. Y a sabe de qué se trata. Aún así,
baja la mirada y traga el nudo que tiene en la garganta. Ella sabe que así
es como tiene que ser, pero eso no lo hace más sencillo.
Pacey para durante un instante. Ahora que tiene toda la atención de Joey,
de repente no sabe qué decir. Así no es como él quería
que fuesen las cosas. “Esto es más duro de lo que pensé.”
“Sí.” Coincide Joey. “Lo es.”
Ninguno de los dos se mueve, se quedan de pie, mirándose el uno al otro
desde lados opuesto de la habitación.
Finalmente, Pacey empieza a hablar.
“¿Realmente queremos posponer esto como hicimos en el instituto?
No va a mejorar, Jo. He seguido esperando que lo hiciese. Quería que
mejorase y si hubiese tenido la más ligera esperanza de que mejoraría...
No estaría diciendo nada de esto. Pero ya hemos pasado por esto y sé
que no mejorará y no quiero esperar hasta que ni siquiera pueda tocarte
otra vez. No quiero volver a sentir eso jamás, Joey.”
“Yo tampoco.” Ella le mira con tristeza, pero está decidida
a manejar esto de la manera correcta. “¿Te acuerdas de una cosa
que me dijiste hace tiempo, en el porche de la casa de la playa que compartías
con Gretchen? Querías que te dijese si alguna vez sentía que me
estabas sujetando, apartando de las cosas que debía hacer. Querías
que te dejase ir si ese día llegaba.” Pacey simplemente asiente
como respuesta.
“Creo que ha llegado el momento de que lo hagamos los dos. Ambos tenemos
que dejarnos marchar.” Dice, mirándole directamente a los ojos.
La cara de Pacey se mantiene inalterable así que Joey sigue.
“Sé que no te gustan las fiestas de mi trabajo y que te sientes
incómodo con mis compañeros. Esa fue la razón por la que
dejé de ir durante un tiempo. Después me di cuenta de que no estaba
siendo justa conmigo misma. Y sabes que me encanta lo que has hecho con el Ice
House e incluso estoy agradecida de que hayas reconstruido el restaurante, pero
no es mi lugar, ya no. Por eso es por lo que apenas he ido por allí.
Y lo siento. No es así como pensé que serían las cosas.
Pero aún así...”
“Sin arrepentimientos.” Dice Pacey. Es más una afirmación
que una pregunta.
“No.” Joey sonríe triste. “Sin arrepentimientos.”
“Bien, Jo. Porque quiero que sepas que no me arrepiento del tiempo que
he pasado contigo, ni un solo minuto. Y quiero darte las gracias por darme la
oportunidad que no tuve hace cinco años. Por qué fastidié
las cosas en el instituto, siendo in seguro y celoso y básicamente un
capullo que necesitaba que tú me reafirmases cada dos por tres. Con el
tiempo me di cuenta de aquello, y empecé a preguntarme cómo hubiesen
sido las cosas si hubiese actuado de otra manera. Y lo hice, pero entonces fuiste
tú la que me dejaste, y la pregunta seguía estando sin responder.
Siempre me pregunté si lo nuestro podría funcionar fuera de un
barco o de un Kalt-Mart. Pero supongo que ahora lo sé.” No puede
evitar suspirar con la última frase.
“Sí, supongo que ahora lo sabemos.” Joey, que había
estado escuchándole en silencio, no puede evitar suspirar también.
“Todo este tiempo hemos intentado volver a ser los que fuim os cuando éramos
más jóvenes sin querernos dar cuenta de que aquella gente ya no
existe.” Hace una breve pausa. “Pero quiero que sepas que decía
en serio cada palabra que te dije en el velatorio. Sólo porque no resultase
como queríamos, no las hacen menos reales.”
Pacey suspira y siente como si le hubiesen quitado un gran peso de los hombros.
“Gracias por decírmelo. Pero mirando hacia atrás ahora...
No creo que hubiésemos debido hacer ninguna decisión trascendental
en aquel momento. Aquellos fueron días llenos de nostalgia, tristeza,
y estábamos un poco fuera de nosotros mismos, ¿verdad?”
̶ 0;Sí, puede que un poco.” Ella medio sonríe y Pacey
le ofrece una ligera sonrisa a cambio. “Quizás algo más
que un poco.”
“Quizás.” Murmura en respuesta. Pacey la mira y las palabras
brotan de sus labios con facilidad. “Siempre te he dicho que nunca he
tenido miedo de quererte. Y es verdad. Durante mucho tiempo fuiste la única
cosa que tenía sentido para mí. Pero quizás de lo que tenía
miedo era de dejar de quererte. Durante mucho tiempo pensé que eras lo
único que me había pasado que merecía la pena, a lo que
sentía que me podía aferrar. Y eso... eso fue un error.”
La expres ión de Joey se nubla y sus ojos se vuelven tristes. Rechaza
las lágrimas que amenazan con derramarse.
“No, no nosotros. No estoy diciendo que lo nuestro fuese un error.”
Añade rápidamente, viendo su reacción. “Sólo
estoy diciendo, que debería haberte dejado marchar hace tiempo. Porque,
sinceramente, no me sorprende que así sea como terminemos después
de todo, y eso debe significar algo, ¿no crees?”
“Así que ya está, ¿no?” Dice Joey suavemente,
casi pidiendo una confirmación.
Se miran el uno al otro, y en esa mirada Joey recibe su respuesta. Están
acostumbrados a tant o drama y angustia en su vida, que esto parece demasiado
fácil. Pero tiene su lógica. No hizo falta un gran gesto para
que se reuniesen, así que es natural que no haga falta una gran discusión
o conflicto para dejarse. Parece que es lo correcto. Y después de todo
lo que ha pasado ambos sólo quieres hacer lo que sienten que está
bien, no repetir los viejos patrones del pasado.
Justo entonces el móvil de Pacey suena.
“¿Diga? Sí, genial. Estaré allí en dos días.
Si, vale. Te llamaré cuando llegue. Sólo asegurarte que esa habitación
de la que me hablaste tiene agua corriente y toallas limpias, estaría
bien.” R&iac ute;e suavemente. “Vale. Muchas gracias, Brench, Nos
vemos.”
Mientras Pacey cuelga en teléfono mira a Joey ligeramente avergonzado.
Pero ella simplemente le sonríe.
“Me alegro de que decidieses coger el trabajo. Estoy segura de que te
irá genial.”
“Gracias, Jo. Ahora tengo que irme. Tengo que llevarme todas mis cosas
de aquí y de Capeside. Después tengo que arreglar algunos asuntos
allí y despedirme de todo el mundo. Así que me tengo que empezar
a mover.”
Aunque no se ha dicho, ambos saben que sus palabras significan más de
lo que parece en la superficie.
8220;Ten cuidado, Pace, por favor.”
“Lo haré.” Dice. “Cuídate tu también,
Potter.” Añade Pacey, utilizando su antiguo apodo, de los antiguos
días de infancia y peleas.
“Lo haré.”
Pacey la mira y quiere decir algo más, pero no sabe si queda algo más
que decir.
“Dile a Dawson que le llamaré.”
Joey se muerde el labio y asiente. Después de un momento, se acerca a
él y le abraza. Ligeramente sorprendido al principio, Pacey simplemente
se queda allí, inmóvil, pero despues sonríe y la devuelve el abrazo.
Habitación de Amy, Capeside.
Jack tiene a Amy en el cambiador, con el pelo mojado por el baño. Está
envuelta en una toalla y Jack la está preparando para finalmente irse
a la cama, los dos riendo y hablado en su lenguaje. Doug está sentado
en la mecedora que hay junto a la cuna, con expresión preocupada.
“Jack, creo que deberías haber sido más cuidadoso con Helen
de momento. “ Dice Doug, haciendo que Jack se gira para mirarle.
“Tenía que decirle lo que pensaba, Doug. No iba a hacer como si
estuviese contento de que hubiese decidido desafiarme con Amy.”
(“On your own” de Sense Field empieza a sonar de fondo.)
“Lo entiendo, Jack. Pero ella es la abuela de Amy, y tiene ciertos derechos
legales en esta área. Nos guste o no.” Jack no responde, simplemente
sigue peleando con Amy para ponerle el pijama. “Sólo creo que no
es alguien a quien queramos poner furiosa, ya va a dar bastantes problemas de
por sí.”
There’s a reflection that’s so hard to see. (Hay un reflejo que
es tan difícil de ver)
Reflections in water of what you could be (Reflejos en el agua de lo que pudiste
ser)
Wave crashes over, tides pull you under. (Las olas rompen sobre ti, las mareas
te empujan hacia abajo)
If you’ve ever wondered why you barely breathe (Si alguna vez te has preguntado
porque apenas respiras)
Jack suspira y levanta a May del cambiador, sosteniendo su cálido cuerpo
contra su hombro donde empieza a chuparse el pulgar y a acomodarse. Jack mira
a Doug con tristeza, suspirando. “Lo sé, tienes razón. Tengo
que ser más cuidadoso con Helen, con cualquiera que pueda causarnos problemas.
Es sólo que, siento como si estuviese perdiendo el control de mi vida.
Nada en mi vida es como solía ser, muchas cosas han cambiado.”
La voz de Jack es tensa y casi con cierto tono de desesperación. Doug
se levanta y se pone frente a él, estirando una mano para ponerla en
su brazo.
All of the ways I wish I could have shown you (Todos los caminos que desearía
haberte podido mostrar)
All of the things that I want you to know (right now) (Todas las cosas que quiero
que
sepas, ahora mismo)
All the ways I wish I could protect you (Todas las formas en las que desearía
poder
protegerte)
From all the things that you’ll learn on you own somehow (De todas las
cosas que
aprenderás por tu cuenta de alguna manera.)
“Eso es porque tu vida a cambiado, Jack. No eres la persona que eras hace
6 meses, y eso es algo bueno. Amy te ha traído más cambios a ti
y a tu vida que ninguna otra cosa te traerá jamás, pero todas
son para mejor.”
As you grow older you'll live through a war (Según te hagas mayor vivirás
una Guerra)
Before you know it the eyes of a storm (Antes de que te des cuenta los ojos
de una tormenta)
Will rain upon you, not like you ever knew (Te empapará, como nunca te
imaginarias)
No, like you've never seen (No, como nunca habrás visto)
Like never before (Como nunca antes)
Jack mira a Doug, con los ojos tristes. “Lo sé. Y por eso es por
lo que no soporto la idea de no tenerla conmigo. Es por eso por lo que traté
a Helen como lo hice. Pero eso también me asusta, Doug. Nunca he sido
el tipo de persona que trata a la gente así.”
“Lo sé, Jack. Pero simplemente estabas protegiendo a tu hija.”
Doug intenta que Jack le mire, pero no lo consigue. En vez de eso, Jack mira
con tristeza a la niña que tiene en sus brazos. Sintiendo su mirada,
Amy levanta la cabeza y le mira, con una sonrisa formándose alrededor
del pulgar que sigue firme en su boca. Jack no puede evitar sonreírle
al verla.
These are the places I don't want you to see (Estos son los sitios que no quiero
que
veas)
These smiling faces I don't want you to meet (Estas caras sonrientes las que
no quiero que conozcas)
Your heart's extended out (Ofreces tu corazón)
They'll try to tear it out (Ellos intentarán arrancártelo)
You'll never be without (Nunca estarás sin)
The love that's between you and me (El amor que hay entre tu y yo)
Doug estira el brazo y toca la cara de Jack, contento de verle sonreír
aunque sea un poco. Pero cuando Jack se gira y se da cuenta de que él
está ahí, la sonrisa desaparece, remplazada una vez más
por una mirada triste y llena de preocupación.
You’ll learn on your own somehow (Aprenderás por tu cuenta de alguna
manera)
Apartamento de Dawson en Nueva York.
Vemos a Joey acercándose a la casa, con una expresión sombría
en su rostro y fragmentos de su conversación con Pacey aún resonando
en su cabeza. Después e stá de pie frente a la puerta del apartamento
y suspira sonoramente mientras llama a la puerta metálica. Diez segundos
después, un Dawson sonrojado y de nuevo de buen humor le abre la puerta.
“¡Eh, has vuelto!” Sonríe y deja la puerta abierta
para que pase, corriendo la interior de la casa. “Pasa, hace frío
fuera.” Grita mientras se aleja.
“Sí, lo hace.” Le responde, mientras aparece una sonrisa
en su rostro que se hace más amplia cuando le ve calvando algo en la
pared. Joey cierra la puerta y cruza los brazos, apoyándose en el marco
de la puerta y sonriendo ampliamente, con un brillo en los ojos.
“Recuerdo los d&iacut e;as en los que Dawson Leery, ahora aclamado director
y productor, no podía, ni de casualidad, clavar un clavo en la madera.”
Dawson se gira hacia ella, sonriendo y arqueando sus cejas arriba y abajo varias
veces.
“Gracias por el viaje a la tierra de los recuerdos. Ahora, si no te importa
dejar a un lado los momentos embarazosos...”
Ella ríe y se acerca a él, que ahora está dejando el martillo
en el suelo y se sienta ahí, con la espalda apoyada en la pata de la
mesa, con las piernas dobladas. Joey se sienta a su lado, mirándole e
imitando su postura, con las rodillas alineadas con las suyas. Simplemente se
miran durante un momento y sonríen, disfrutando de la mutua compañ ía.
De repente, Dawson parece darse cuenta de algo.
“Por cierto, ¿dónde está Pacey?” Pregunta.
“Camino de Capeside, y desde allí, a Nueva Orleáns.”
Dawson la mira con curiosidad.
“Hemos roto.” Ella mira su expresión de sorpresa mordiéndose
el labio inferior y sonriéndole débilmente. “Simplemente
no funcionaba.”
“Guau... siento oír eso. Pero tengo que admitir que también
estoy... sorprendido. Todo parecía tan... definitivo esta vez.”
; “Lo sé, pero... supongo que así es como son las cosas. El
amor es un acto de fe.” Y esas palabras hacen despertar algo en Dawson,
como una eco lejano en su mente, como si lo hubiese oído antes pero no
puede localizar ni el cuándo ni el dónde. “A veces funciona,
a veces no.”
“Si, supongo que así es como va.”
“Me dijo que te llamaría, por cierto.”
Dawson asiente, demasiado confundido para decir nada, ni siquiera para pensar
lo que todo esto puede significar.
“¿Quieres hablar de ello?” Le pregunta, suavemente y con
preocupación en su voz. Hace años ella lloró en sus brazos
cuando rompieron. Pero esa Joey hace tiempo que se ha ido.
Joey encoge la nariz e inclina la cabeza, apartando la mirada por un momento.
“No, ahora no por lo menos.”
“Vale. Puedo esperar.” Y la sonríe confortándola,
haciéndola saber que estará allí cuando le necesite. Y
ella lo sabe. Lo sabe y simplemente esa idea hace que se sienta caliente y conmovida
por dentro, sintiéndose mejor inmediatamente. “Bueno, pues ya está.”
Dice él, poniéndose en pie y frotándole las manos, intentando
alegrar el ambiente. “Se nos han acabado las excusas para no trabajar,
así que podemos e mpezar ahora.” Con eso da su mano a Joey, para
ayudarla a levantarse.
Joey le sonríe y toma su mano. Se levanta y la sostiene por un momento
más de lo necesario mientras los dos se miran y sonríen, antes
de soltarse.
“Bueno, entonces...” Dice ella, quitándose el abrigo, dejándolo
sobre la barra de la cocina americana, poniendo los brazos en jarras y sonriendo
contenta. “¿Por dónde empezamos?”
Dawson deja escapar un suspiro mientras se rasca la nuca, mirando a su alrededor,
intentando decidir.
Joey sólo ríe.
Pacey en el cementerio de Capeside.
Vemos a Pacey pasar con el coche junto al cartel de “Bienvenido a Cape
Cod” mientras pasa sobre el puente, entonces le vemos coger la salida
a Capeside, Falmouth. Ofrece un leve saludo al cartel que reza “Bienvenido
a Capeside, hogar del equipo de los Minutemen. Pacey conduce directamente hasta
el cementerio.
Al principio sus pasos son seguros y mira al frente. Pero según se acerca
a su destino, su paso se hace más lento. Finalmente, cuando está
junto a la lápida de Jen mira a su alrededor, no sabiendo muy bien que
hacer. Entonces dirige la mirada en lo alto.
(“Blackbird” de Doves empieza a sonar de fondo.)
El leve murmullo de las palabras de Pacey apenas se oyen en la quietud de la
noche. Se está haciendo tarde, y las maletas están en su coche,
listas para empezar el viaje. Lleva listo desde hace mucho tiempo; pero hasta
ahora no se había dado cuenta. Se queda allí de pie durante unos
momentos, sin saber por donde empezar.
Blackbird singing in the dead of the night (Pájaro negro que cantas cuando
muere la noche)
Take these broken wings and learn to fly (Toma estas alas rotas y aprende a
volar)
All your life (Toda tu vida)
You were only waiting for this moment to arise. (Sólo has estado esperando
que llegue este momento)
“Hola, Jen.” Pacey dice, incómodo. Tiene la sensación
de que tiene que decir algo m&aa cute;s. “Eh, hace tiempo que no nos vemos.”
Se estremece ante su intento frustrado de humor.
“Lo siento.” Se disculpa y sonríe para sí. “Era
un mal chiste, incluso para mí. Ya no te puedo ver, pero te puedo sentir.
Eras tú en el parque, ¿verdad? Tú fuiste el sol para mí.”
“No he estado aquí desde hace tiempo, demasiado, y lo siento. Aunque
estoy seguro de que me dirías que lo olvidase. Dirías que probablemente
tuviese mejores cosas que hacer que deambular por el cementerio. Aunque sinceramente,
no lo tengo. Pero lo tendré, te lo prometo.”
Blackbird singing in the dead of night (Pájaro Negro que cantas cuando
muere la muerta noche)
Take these sunken eyes and learn to see (Toma estos ojos hundidos y aprende
a ver)
All your life (Toda tu vida)
You were only waiting for this moment to be free (Has estado esperando a este
momento para ser libre)
“Quiero que sepas que pienso en ti todo el tiempo. Más de lo debería.
Estoy seguro de que eres el ángel más bonito que ellos jamás
hayan visto. Me apuesto a que estás rompiendo corazones; luciendo en
todo tu esplendor ahí arriba.” Pacey para un momento mientras ve
una imagen de su cara.
“Y cuando no estás rompiendo corazones posiblemente estés
mirando hacia a bajo y al ve rnos, sacudirás de la cabeza. Por que todavía
no lo hemos hecho bien. Después de todo por lo que hemos pasado, nos
la hemos apañado para no haberlo hecho bien todavía.”
Blackbird fly (Pájaro negro vuela)
Blackbird fly (Pájaro negro vuela)
Into the light of the dark black night (Hacia la luz en la oscura noche)
“Hemos hecho una cosa bien, todos nosotros, quiero decir, incluida tú,
Amy. Es una maravilla.” Pacey para durante un momento y sonríe.
“Todos la queremos y ella nos quiere y pertenece a algún sitio.
Ahora que está aquí, no puedo imaginar mi vida sin ella. Por supuesto
que aún me es duro acostumbrarme a mi vida sin ti. Pero tu estás
aquí en ella. Simplemente en las pequeñas cosas. Como el otro
día, cuando Jack le dijo ‘no’. Te juro que giró la
cabeza hacia un lado y le sonrió. Y entonces fue y lo hizo de todas formas.
Y por un momento tú estabas allí. Pero no te preocupes, sois diferentes.
Ella es una personita con voluntad de hierro con la que no me gustaría
enfrentarme. Te prometo que me mantendré en contacto. Estaré allí
para lo que me necesite. Doug y yo estuvimos el otro día de cuando empiece
a salir con chicos. Va a tener que llevar al pobre chico a casa para vernos
a Doug, Jack, Dawson y a mí. Pero creo que eso está bien. Al menos
para la tranquilidad de Jack.”
Blackbird singing in the dead of night (Pájaro Negro que cantas en la
muerta noche)
Take these broken wings and learn to fly (Toma estas alas rotas y aprende a
volar)
“Te echo de menos, Jen. Y supongo que el verdadero motivo por el que no
he venido por aquí es que me hubieses hecho pensar sobre lo que me dijiste
en el hospital. Tenías razón, por supuesto. Solías tenerla.
Cuando aún vivías, a veces me desesperaba el hecho de que pudieses
leer en mi rostro, ahora lo echo de menos. Añoro esa compenetración.
Pero ahora sé lo querías decir, y estoy en ello. Por fin estoy
siguiendo tu consejo. Espero que ahora estés orgullosa de mí.”
All your life (Toda tu vida)
You were only waiting for this moment to arise (Has estado esperando a que llegue este momento)
Pacey hace una pausa para tranquilizar su respiración. Una brisa sopla
a través de él y alza la mirada sonriendo. “Te quiero, Jen.”
Secándose disimuladamente unas lágrimas que amenazan con caer.
“Hasta luego, ángel.”
Lo último que vemos de él es que se queda de pie frente a la lápida
de Jen durante unos instantes más y después se gira y se aleja.
You were only waiting for this moment to arise (Has estado esperando a que llegue este momento) You were only waiting for this moment to arise (Has estado esperando a que llegue este momento)
La casa de Jack, esa misma noche más tarde.
Jack está sentado en una habitación en penumbra con Amy en sus
brazos, cantándola. Llaman a la puerta y Grams sale de la cocina para
abrirla.
“Pacey, qué agradable sorpresa.” Jack alza la mirada al oír
a Grams. Un minuto más tarde entra en la habitación, con Pacey
tras ella.
“Hola Jack” Dice Pacey. “Sólo he pasado para ver a
mi chica favorita.” Al oír su voz, Amy levanta la cabeza y le mira
a dormilada. Pacey la sonríe y ella le devuelve la sonrisa, extendiendo
los brazos. Pacey mira a Jack, “¿Puedo cogerla?”
“Por favor.” Jack le tiende Amy a Pacey que la coge encantado. “Quizás
tú la hagas dormir, yo no tengo suerte.”
Pacey acurruca a Amy muy pegada a él, besándola en la frente y
en el pelo mientras le murmulla cosas que ni Grams ni Jack pueden oír.
Los dos le observan en silencio mientras se sienta, con Amy todavía acurrucada
entre sus brazos.
“¿Algo va mal, Pacey?” Pregunta finalmente Grams, preocupada.
“No, nada va mal.” Dice Pacey, con voz tranquila. 8220;Joey y
yo hemos roto.”
Grams y Jack le miran en silencio, con la boca abierta. “¿Cuándo?”
Jack recupera primero la capacidad de hablar.
“Esta noche.” Acabo de llegar de Nueva York.” Hace una pausa.
“Fue lago mutuo, posiblemente sea lo mejor. Salgo para Nueva Orleáns
en dos días, sólo he vuelto para hacer el equipaje y despedirme.”
Se toma un momento y les mira, con una expresión triste en su cara. “Bueno,
ya vale de hablar de mí. ¿Qué ha pasado aquí este
fin de semana?”
Jack y Grams intercambian una mirada significativa. ¿Deben permitirle
cambiar de tema tan fácilmente? ¿No deberían estar escuchándole,
ayudándole a sobrellevar con ese gran cambio en su vida? Finalmente,
Jack decide dejar a Pacey manejar sus asuntos y empieza.
“Bueno, Helen Lindley vino de visita.”
Pacey parece sorprendido. “Guau, ¿en serio? ¿Qué
quería?”
La expresión de Jack se vuelve tensa. “Quería venir a ver
a Amy. Y de alguna manera, para hacernos saber que va a competir conmigo por
su custodia.”
La única palabra que puede describir la expresión de Pacey es
horrorizada. Su mirada se mueve de Jack a Grams, al bulto que es Amy acurrucada en sus brazos y de nuevo hacia Jack. “Estás de broma.” Vuelve
a mira la expresión de Jack. “No estás de broma.”
“No, ojalá lo estuviese.” Dice Grams. “Parece ser que
Helen quiere volver a vivir su vida con Jen a través de Amy, parece decidida
a ‘arreglar los errores que cometió’.” Grams baja la
mirada, sombría. “Intenté convencerla de que no lo hiciese,
y Jack también lo intentó, pero no creo que nos haya hecho mucho
caso.”
Pacey ve como Jack se acerca a Grams, consolando tanto a sí mismo como
a ella. “Entonces, quizás no debería irme.” Dice Pacey,
haciendo que Jack y Grams levanten la mirada hacia él. “Si eso
ocurriese, las cosas se podrían poner difíciles por aquí,
y quizás necesitéis un amigo.” Hace una pausa. “No
creo que Jen me perdonase si os dejo pasar por todo eso solos. Yo...”
traga saliva recordando ese momento. “Le prometí, por decirlo de
alguna manera, que cuidaría de Amy si algo pasase.”
Grams sonríe a Pacey, claramente conmovida. “Gracias por la oferta
Pacey, pero es mejor que te vayas y empieces en tu nuevo trabajo y te instales
allí. Si este tema con Helen fuese más lejos, no creo que hubiese
mucho que tu pudieses hacer.”
Pacey a siente reticente y se inclina para besar a Amy otra vez. “Además.”
Continúa Grams. “Pareces olvidar que Jennifer sólo quería
que fueses feliz. Y si mudarte a Nueva Orleáns es lo que te hace feliz,
entonces necesitas hacerlo.”
Pacey asiente, comprendiendo, y durante un rato largo se quedan todos sentados,
en silencio, disfrutando de la tranquilidad mientras esperan a que el siguiente
capítulo en sus vidas comience.
Apartamento de Dawson, Nueva York.
Tanto Dawson como Joey están de pie, uno junto al otro, con los brazos
cruzados, mirando el resultado de su esfuerzo conjunto. Casi todo parece estar
en su lugar. Sólo quedan lagunas cajas, y algunos de los trastos qu e
Dawson utiliza o utilizará para su trabajo, equipo fotográfico,
cámaras, películas, etc. Que subiría al día siguiente
al piso de arriba.
“Bueno, es increíble, pero parece que hemos terminado. Muchísimas
gracias.” Dice volviéndose hacia ella. “No podría
haberlo hecho sin ti.”
“Muchísimas de nadas.”
(“The promise” de Tracy Chapman, comienza a sonar de fondo.)
Se sonríen el uno al otro y luego vuelven a mirar a su alrededor.
“Pues ya está.” Dice Joey. “Ahora si que estás
en Nueva York.”
If you wait for me then I'll come for you (Si me esperas entonces vendré
a tí)
Although I've traveled far (Aunque he llegado muy lejos)
I always hold a place for you in my heart (Siempre te reserve una parte de mi
corazón)
“Sí. Un mundo entero lleno de posibilidades se abre ahora frente
a mí.” Dice él bromeando.
Joey le mira y se ríe mientras él la observa de reojo con los
ojos entrecerrados, sonriendo.
If you think of me, If you miss me once in awhile (Si piensas en mi, si me echas
de
menos de vez en cuando)
Then I'll return to you (entonces reg resaré a tí)
I'll return and fill that space in your heart (Volveré para llenar ese
vacío en tu corazón.)
“Me alegra que vaya a estar aquí para experimentarlas contigo.”
Dice ella con una voz dulce. Después de tanto años de vivir separados,
manteniendo el contacto de vez en cuando a través de emails o llamadas
telefónicas que nunca parecen ser suficientes, esto es un auténtico
cambio para ellos. Juntos otra vez en la misma ciudad.”
“Yo también.” Contesta él, y sus ojos están
brillantes, igual que los de ella, mientras se miran el uno al otro.
Remembering (Recordando) Your touch (Tus caricias)
Your kiss (Tus besos)
Your warm embrace (Tú cálido abrazo)
I'll find my way back to you (Encontraré el camino que lleva de nuevo
a ti.)
Pero el momento se rompe por el rugido de un estómago hambriento.
“Sin comentarios.” Dice Dawson, riéndose, mientras Joey se
sonroja.
“Más te vale, tú eres el que me has tenido sin comer en
las últimas horas.”
“Cierto.” Dice él, riendo. “Me disculpo. ¿Cómo
puedo recompensarte?”
I'll find my way back to you (Encontra ré el camino de vuelta a tí)
If you'll be waiting (Si me estás esperando)
If you dream of me like I dream of you (Si sueñas conmigo como yo sueño
contigo)
In a place that's warm and dark (en un lugar cálido y oscuro)
In a place where I can feel the beating of your heart (En un lugar donde puedo
sentir el
latido de tu corazón)
“Mmmm...” Joey hace como que se lo piensa. “¿Quizás
puedas invitarme a cenar después de haberme explotado?” Y él
ríe de nuevo. “Sólo si estás interesado, conozco
un lugar cerca de aquí que creo que pueda ser de tu gusto.” Añade.
Together again (Juntos de nuevo)
It would feel so good to be (Estaría tan bién sentirme)
In your arms (En tus brazos)
Where all my journeys end (Donde terminan todos mis viajes)
Justo entonces el estómago de Dawson también ruge y esta vez es
Joey la que se ríe.
“Suena bien.” Dice Dawson, confirmando lo obvio y riendo con ella.
“Vale, vámonos entonces.”
If you can make a promise (Si puedes hacer una promesa)
If it's one that you can keep, (Y es una que puedes cumplir)
I vow to come for you (Me comprometo a volver por tí)
Lo ulti mo que vemos es a los dos hablando, Dawson abriendo la puerta, manteniéndola
abierta para ella y cómo la puerta se cierra tras ellos.
If you wait for me and say you’ll hold (Si me esperas y dice que guardarás)
A place for me in your heart (un lugar para mi en tu corazón.)
CRÉDITOS.
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