Written by BeatrizRC, Christy, Eden, Kimberley and Renae
703.- Preparado para la caída.
Entrada – Media Mañana. Edificio de oficinas en Boston.
Jack entra en el vestíbulo, abriendo las puertas acristaladas con el
rótulo ‘Bryce Johnson – Abogado’. Está nervioso.
Se ha tomado el día libre en el Instituto de Capeside para hacer el viaje
a Boston y poder conocer a Bryce Jonson, un abogado del que le habló
Andie por teléfono.
Jack se acerca al mostrador de recepción y sonríe educado a la
joven castaña que levanta la mirada hacia él, dejando de mecanografiar.
“Buenos días. Tengo una cita con el Sr. Johnson a las 11.” < BR> Le dice. “Soy Jack McPhee.” La atractiva secretaria agita la mano
señalándole el sillón de cuero que hay junto a la pared.
“Ahora mismo está hablando por teléfono, Sr. McPhee. No
tendrá que esperar mucho. Tome asiento, y le avisaré cuando esté
disponible.”
Jack ríe nervioso y murmura. “Claro, no hay problema. Llego un
poco pronto, de todas formas.”
Va hacia el sillón, y se sienta un poco incómodo al principio,
después se acomoda y se dice a sí mismo que tiene que calmarse
y ser optimista.
Cuando habló por teléfono con Andie, le aseguró que Bryce
Johnson era un hombre bueno y amable, además de tener una reputación
como abogado honesto pero implacable, especializado en problemas familiares.
Andie le conoció en una de sus rondas de visitas en el hospital, cuando
tenía a la sobrina de Bryce como paciente. ‘Dios, Andie hace contactos
hasta en las situaciones más insospechadas’, piensa Jack. Sólo
espera que este puede convertirse en una ayuda tan importante como ella le aseguró
que sería. Los pensamientos de Jack se ven interrumpidos cuando la secretaria
le llama.
“Ya le puede recibir. Pase hacia el despacho, Sr. McPhee.” Ella
señala la puerta que hay tras ella. Jack entra, inseguro, y enseguida una hombre elegante y de maneras cálidas se levanta para estrecharle
la mano y le pide que se siente.
“Gracias por recibirme, Sr. Jonson.” Dice Jack mientras se sienta.
“No hay problema , Sr. McPhee. Cuando Andie me contó su problema,
estuve más que encantado de poder ayudar a una amiga, teniendo en cuenta
lo que ella ha hecho por mi sobrina.”
Hace una pausa, mirando los papeles que tiene frente a él sobre la mesa.
“Ahora, como yo lo entiendo, ¿tiene la custodia de una niña,
a la que ha dejado a su cuidado, por escrito y en persona, su recientemente
fallecida amiga Jennifer Lindley?”
Jack se estremece ante la palabra fallecid a. Su corazón, su vida no son
lo mismo sin la presencia de Jen. Se aclara la garganta.
“Eh, si, antes de que ella, eh...” Para, todavía incapaz
de pronunciar esa palabra. “Ella me dio la custodia de Amy.”
Bryce se gira ligeramente en su silla, y afirma más que pregunta a Jack.
“Y como puedo ver, ahora usted está siendo investigado por los
Servicios Sociales, quizás por la influencia de la madre de Jennifer.
Están comprobando su capacidad de ser el cuidador de la pequeña
Amy, por no mencionar el hecho de ser una padre gay soltero.”
Jack se queda un poco sorprendido ante lo directo del comentario por parte del
abogado, pero lo aprecia y respeta al mismo t iempo. Andie tenía razón
a cerca de Bryce.
Jack sonríe tímidamente, y contesta. “Bueno, eso también.
No debería importar. Ellos solo van a encontrar un hogar estable com
la abuela de Jen, adem´sa del hecho de que tengo un trabajo a tiempo completo
como profesor. Gano suficiente dinero para mantenerla y pienso demostrarles
que están equivocados cuando vean lo mucho que se quiere a esa niña.”
Bryce se inclina hacia delante, sintiendo la ansiedad de Jack.
“Mire, he trabajado con varios padres gay como usted y han estado en su
misma situación. Con los Servicios Sociales husmeando por encima de sus
hombros porque son um... polémicos. La mayor&am p;iacute;a de las veces, se
les ha demostrado que estaban equivocados, pero es difícil enfrentarse
a ellos, de todas formas.”
Jack le sonríe débilmente, y reconoce. “Bueno, están
haciendo su trabajo, supongo, pero como le he dicho, les vamos a demostrar que
están equivocados. No tengo nada que ocultar y tengo para enseñarles
todo el amor por Amy, así que adelante.”
Bryce junta las manos y dice. “Bien, ahí vamos. Tiene la actitud
adecuada y en el aspecto legal, tampoco creo que tenga nada de lo que preocuparse.”
Los ojos de Jack se alzan llenos de preguntas. Bryce continúa. “He
visto el documento que la Srta. Lindley escribió, el que usted me envi& ;oacute;
por fax antes de nuestra entrevista, concediéndole la custodia de Amy
en caso de que cayese enferma o de que muriese. Una vez que consiga los estamentos
que lcorroboran que estaba en pleno uso de sus facultades cuando escribió
esto, podrá decir a los Servicios Sociales y a la madre de Jen sin un
atisbo de duda que Amy está siendo muy bien cuidada, muchas gracias.”
Bryce se levanta dando por concluida la reunión. Kjack le imita, y se
adelanta para estrecharle la mano en agradecimiento.
“Será un placer. Muchas gracias. Definitivamente me ha quitado
un peso de encima diciéndome que las cosas van a salir bien.”
Bryce sale de detrás del escritorio, pone la mano sobre el hombro de
Jack, acompañándole hasta la puerta.
(La música de los Créditos empieza a sonar)
“Ahora acerquese a mi secretaria, Leah. Le dará una lista con números
de teléfonos de grupos de apoyo a padres gay que tienen han pasado por
su misma situación. Estaremos en contacto.”
Jack sonríe a Leah según se acerca.
“Hola, ¿tiene unos números de teléfono para mí?”
dice con notable alivio.
CREDITOS
Apartamento de Joey en Nueva York.
Pacey no puede habl ar, ni siquiera puede pensar mientras ve a Sammy y a Colby
girar en la cama de Colby besándose y gimiendo cada uno en la boca del
otro. Empieza a estar inquieto.
“Aquella noche nos dejamos llevar un poco, Dawson y yo. Era la primera
vez... ¿Pacey hace calor aquí?” Él mira a Joey y
sabe que sólo está bromeando, pero aun así es... incomodo
de alguna manera.
Al principio, había sido agradable y se había implicado en la
primera temporada, pero ahora le estaba poniendo de los nervios. Demasiada acción
para un amor tan puro e inocente como ella decía que había sido.
No es que le sorprendiera, después de todo, él sabía que
se hab&a mp;iacute;an acostado en la facultad... ¿También mostraría
aquello en la televisión y así él sabría por fin
lo que había pasado aquella noche? Algo que ninguno de los dos, ni Dawson
ni Joey, habían mencionado.
Vale, ya está bien.
Pacey siente que tiene que hacer algo, algo para no seguir viendo lo que está
pasando en la pantalla de la televisión, porque por alguna estúpida
razón, le está molestando. Lo que es extraño, porque él
siempre ha visto y disfrutado el show hasta ahora. Pero ahora lo está
viendo desde otra perspectiva. Como suelen decir, quizás la ignorancia
es una bendición.
&nbs p;
“Jo, ¿Quieres algo para beber?” Pacey agita la mano frente
a sus ojos. Ella le aparta la mano lentamente, ligeramente molesta.
“No, gracias.” Contesta distraída, dejando escapar una risita
ante la cara de los personajes cuando la puerta de la habitación de Colby
se abre y aparecen sus padres.
Pacey deja salir un suspiro, se levanta del sofá y va a la cocina. Coge
una botella de agua del frigorífico y vuelve al salón, su estrategia
no funciona. Para un momento para observar a Joey, sus ojos inmóviles
en la pantalla con una sonrisa en la cara, una sonrisa que preocupa a Pacey
más y más cada semana; porque es algo que pasa cada miércoles
por la noch e. Por una vez, le gustaría que él y Joey saliesen
a cenar o simplemente a dar un paseo los miércoles por la noche en vez
de sentarse y ver The Creek. Pero a ella no se lo pensó dos veces cuando
él sugirió que podían grabarlo y salir.
“¿Estás segura de que no quieres nada para beber, Jo?”
Pacey se queda de pie, dando se cuenta que una vez más, Joey no le está
escuchando.
Señalando a la pantalla del televisor, “Oh, Dios mío Pacey,
me acuerdo de cuando pasó esto.” Joey ríe y se cubre la
cara avergonzada ante el recuerdo. “La madre de Dawson me dio ese libro
sobre sexo llamado ‘Reproducció ;n y Repercusiones’. ¿Te
puedes creer que todavía lo tengo?” Pregunta Joey alegre, girándose
hacia él sonriendo.
“¿Todavía tienes ese libro?” La voz de Pacey se quiebra
y su cara tiene una expresión de sorpresa cuando mira a Joey.
“Sip, está en algún sitio en mi habitación.”
Dice ella, poniendo los ojos en blanco y guiñándole un ojo. No
se da cuenta de lo incómodo que es para él.
Entonces se da cuenta de la botella de agua que él tiene en la mano.
“Pacey, pensé que ibas a coger algo para beber, ¿me has
tr aído algo?”
Entonces devuelve su atención a la televisión. The Creek ha vuelto
tras los anuncios y una vez más, Pacey se siente invisible. “Te
he preguntado si querías algo para beber” murmura Pacey, con una
voz suave, baja.
“Oh, lo siento, no te oí. ¿Serías tan amable de traerme
algo de agua?”
Los ojos de Joey todavía están pegados a la pantalla de la televisión
mientras pregunta y por un momento Pacey simplemente fija su atención
en la botella de agua que sostiene entre sus manos antes de volver a la cocina.
Oficina de Dawson en Los Ángeles.
La luz de la oficina todavía está encendida. Dawson está
sentado tras su mesa, montones de hojas con notas en rojo escritas por todas
partes, algunas fotos promocionales de los personajes de The Creek, están
desparramadas por la mesa.
Esta vez vemos mejor su oficina. Las paredes están cubiertas con varias
fotografías de su familia y amigos así como de algunos posters
de películas clásicas. Las estanterías están llenas
de varios libros y papeles encuadernados. El escritorio es grande y con un montón
de papeles y trastos por encima.
El ordenador está encendido y está tecleando algo en él
enérgicamente, cuando para y suspira. Recostándose en la silla,
relee lo que acaba de escribir y mira el reloj. El equipo de limpieza ya ha
venido a hacer su trabajo y se ha vuelto a ir, piensa Dawson mirando fijamente
al ordenador. Se pasa una mano por el pelo, selecciona una línea de las
que acaba de escribir y la elimina.
Bienvenido al bloqueo del escritor. ¿Por qué no puede escribir
las ultimas escenas? O al menos el bosquejo para que luego alguien escriba sobre
ello.
Mira por encima de la pila de papeles que hay junto al teléfono: faxes,
emails impresos por su secretaria... Parece que hay un millón de mensajes
de la Productora, el estudio e incluso de los actores. Dawson deja salir un
gran suspiro. ‘Esto nunca se termina,’ piensa. Y est o no es realmente
lo que el siempre había querido, estar atrapado tras un escritorio.
Su mente empieza a dar vueltas a la decisión que tomó el otro
día. Empezar de nuevo, dejar Los Ángeles por un tiempo. Después
de pasar allí los últimos tres años, siente que le hace
falta un cambio. Nueva York...
Justo en ese momento, el teléfono suena, interrumpiendo sus reflexiones.
“¿Quién puede llamar a estas horas?” Murmura para
sí.
“¿Por qué no me extraña?” Dice la voz al otro
lado de la línea.
Dawson ríe.
&nb sp;
“Tenemos que hablar de conseguir otro guionista para nuestro proyecto.”
Dice Spielberg, yendo directo al grano. “Y tenemos que hacerlo rápido,
se está cerrando el proyecto y tenemos que empezar a movernos.”
“Entiendo.” Dice Dawson.”De hecho, me veía venir que
esto pasaría y tengo a alguien en mente.” Dice, con un tono de
evidente satisfacción.
“Excelente, no esperaba menos. Encárgate de esto, y hablamos más
tarde.”
“Vale, te lo haré saber tan pronto como sepa la respuesta.”
“Buenas noches, entonces. Hablamos pronto.” Dic e Steven Spielberg
colgando el teléfono.
Dawson mira al auricular que todavía esta en su mano y sacude la cabeza,
sonriendo.
“¿Puede mi vida ser más irreal?” Pregunta a la habitación
vacía.
Nada más colgar el teléfono, vuelve a sonar.
“Leery.” Dawson contesta el teléfono, colocándolo
entre la mejilla y el hombro y sujetándolo ahí mientras mira unos
papeles que tiene en las manos.
“Trabajo, trabajo, siempre trabajando.” Dice una voz burlona en
su oído.
“No hace falta qu e me lo restriegues por la cara, gracias.” Sonríe
cuando ella ríe al otro lado del país. “Me alegro de que
hayas llamado. ¿Te ha gustado el episodio?” Pregunta Dawson, dejando
los papeles sobre la mesa.
En Nueva York, Joey sonríe. “Bueno, ya sabes, estuve a punto de
ver Juana de Arco en su lugar, pero está ese tío macizo que interpreta
al protagonista, me recuerda a mi alma gemela... Así que sí, al
final vi tu serie.” Le pica Joey, haciéndole reír. “Aunque.”
Continua, “¿tenías que hacerme parecer como una miedica
que se asusta hasta de su propia sombra?”
“Oh, sí.& #8221; Dawson sonríe ante el recuerdo, “Son
estaba seguro de haber incluido eso en el episodio, pero ahora, echando la vista
atrás hacia aquellos años con una vista más madura y sabia,
creo que simplemente era divertido, y... verdad.”
“Dawson” dice Joey preocupada. “Hablando en serio, ¿por
qué estás todavía en el trabajo?”
“No te preocupes. He quedado a cenar esta noche con unos amigos.”
“Vale. ¡Hey! Pacey está aquí. ¿Quieres hablar
con él?” Pregunta alegre.
“Claro. Pásale el teléfono.” Se recuesta en el sillón
y vuelve a coger los papeles, mirándolos distraído.
“Buen episodio.” Dice Pacey, irónicamente. Dawson ríe.
“Te juro que fue uno de los momentos más embarazosos de mi historia.”
“Me lo imagino. Entonces... parece que te vuelves a la costa este.”
Comenta Pacey como si tal cosa.
“¿Te lo puedes creer? Después de tanto tiempo. Pero esta
vez será Nueva York, no Boston.”
“Joey comentó algo sobre buscarte un piso, ¿no?”
“Si, me dijo que se ocuparía de ello. & amp;iquest;Puedes creerte que
me fíe de ella para eso? ¿Puedes vigilarla por mí?”
Pacey ríe.
“Lo haré. Bueno, nos vemos pronto.” Dice
“Cuenta con ello. No te vas a librar de mi mudanza tan fácilmente.”
Pacey gruñe, y Dawson ríe. “Espera, Joey quiere hablar contigo
otra vez.”
Dawson oye un ruido en la línea mientras el auricular cambia de manos.
“Hablando de un piso para ti... Creo que he encontrado el adecuado. Mañana
te mandaré los detalles por email desde el trabajo para que puedas decidir.̶ 1;
“Por mi vale.” Dice Dawson, sonriendo.
“No puedo esperar hasta que estés aquí. Va a ser genial,
los... tres juntos.” Dice tras una pausa donde él sabe que estaba
pensando en Jen. “Como en los viejos tiempos. Lo he echado de menos.”
Dice Joey con suavidad.
“Yo también.” Contesta Dawson. Pensándolo, es verdad.
Pero se pregunta si realmente serán capaces de recuperar lo que tenían
cuando las cosas eran sencillas y no había pasado nada entre ellos. Parece
que están en ello, pero es más fácil decirlo cuando están
a miles de kilómetros. Es la vida diaria la que pone a pru eba amistades
y lealtades.
“Te dejo.” La voz de Joey le devuelve al presente. “Te echo
de menos. Adiós.” Dice Joey.
“Adiós” contesta Dawson. Cuando ha colgado el auricular,
lo mira y piensa en sus últimas palabras. Te dejo. ‘¿No
es eso lo que siempre hacemos?’
Sacudiendo la cabeza, coge los papeles del escritorio con decisión, apaga
el ordenador y sale de la oficina.
Apartamento de Joey en Nueva York.
Pacey se recuesta en el marco de la puerta del vestidor de Joey con los brazos
cruzados en el pecho mirándola escoger la ropa para la fiesta a la que
& nbsp; va esa noche.
“¿Estás seguro de que no quieres venir conmigo?” Joey
ni siquiera se gira mientras busca los zapatos en la estantería más
alta del armario.
“Jo, ¿no te acuerdas de la última vez que fui contigo a
una de esas cosas?”
Pensar en ello todavía molesta a Pacey, que las cosas no hayan cambiado
en ese aspecto. No es que no se sienta adecuado para ese tipo de eventos, es
solo que no los disfruta ni se encuentra cómodo en absoluto en ellos.
Cuando fue con Joey a uno hace un par de meses como un último y desesperado
intento, no funcionó. Le hizo recordar ese sentimiento que tuvo cuando
fue con Joey a aquella presentaci&a mp;oacute;n para estudiantes de Worthington hace
tantos años.
Joey se gira y ve a Pacey con una expresión aprensiva en su rostro. Sabiendo
lo que pasa, pone cara de ligera desesperación. “Déjalo
Pacey. Ahora somos mayores. Tienes el restaurante y has hecho un montón
de cosas en tu vida. No es como aquella fiesta de Worthington.” Joey para
antes de pasar junto a él y acariciarle el brazo.
“No es por eso.” Murmulla él, viéndola irse. “Simplemente
no... encajo”
“Lo sé, lo sé. Está bien.” Dice, agitando la
mano mientras entra en la habitación.
Pues vale, piensa él.
“Pace, ¿Qué hora es?” Grita Joey desde el cuarto de
baño donde se está dando una ligera capa de carmín y se
está poniendo los pendientes.
“Las 7:30. ¿Por qué?” Pacey mira como Joey sale corriendo
del baño y se pone los zapatos.
“Voy a llegar tarde. Se supone que tengo que estar allí a las 8.”
Joey hace una pausa mirando a su alrededor a ver si olvida algo. Sale de la
habitación para entrar en el salón, con Pacey detrás.
Pacey se le acerca desde atrás y pone le pone las manos en la cintura
mientras ella mira en su b olso de noche. “Jo, vámonos a Capeside
este fin de semana. Podemos salir a navegar, simplemente sentarnos y relajarnos
y... “ Joey pone las manos sobre las de Pacey y no se mueve durante un
momento, recostándose en él. Entonces suspira y le aparta las
manos de su cintura.
“No puedo. Tengo mucho trabajo que hacer. Voy retrasada.” Joey le
mira con los ojos llenos de disculpas mientras va a coger el abrigo de encima
el sofá.
“Déjame adivinar. Te quedaste atrasada cuando fuiste a ver a Dawson,
¿verdad?” Pacey sabe por qué va retrasada en el trabajo
y no tiene miedo de decirlo.
Joey mira a Pacey mientras va a sentarse en el sillón sabie ndo que tiene
razón. Rodea el sillón hasta estar detrás de donde Pacey
está sentado y le rodea el cuello con los brazos.
“Volveré sobre las 10, ¿vale? ¿Me esperarás
despierto?” Le pregunta con suavidad.
“Si, lo haré.” Dice él, poniendo una mano sobre las
de ella, jugando con los dedos distraídamente. Ella le da un beso en
la sien y le aprieta la mano antes de soltarla.
“Vale, te veo luego.”
Pacey la oye caminar hacia la puerta, abrirla y entonces salir y cerrar la puerta
tras ella. Se queda allí sentado negando con la cabeza, dándose
cuenta de lo d iferentes que son sus mundos y preguntándose a dónde
va todo esto, un sentimiento familiar creciendo dentro de él, queriendo
salir y darle la respuesta.
Pero se lo quieta de la cabeza con un gesto y enciende la televisión.
Exterior de la Oficina del Sheriff en Capeside.
Es un lluvioso día otoñal, ultima hora de la tarde. Las hojas
están empezando a cambiar de color y a caer de los árboles. Doug
sale de la oficina del Sheriff para encontrar a Jack esperándole fuera
y va hacia donde está.
“Hey, que agradable sorpresa, pensé que habíamos quedado
más tarde.” Le dice Doug a Jack mientras le da un beso.
“Yo también, pero he decidido venir y esperarte.” Le sonríe,
aunque está claro que algo le tiene preocupado.
“¿Qué tal ha ido la entrevista con el abogado esta mañana?”
Pregunta Doug, poniendo toda su atención a la respuesta.
“Fue bien. Al principio no estaba seguro de que iba a pasar. El hombre
parecía un poco raro pero según fuimos hablando, resultó
ser bastante agradable. Era extraño hablar de las posibilidades de perder
a Amy. Esto lo hace tan real, que realmente puedo perderla.” Contesta
Jack mientras se dirigen al coche de Doug.
& ;#8220;Así que, entonces ¿la reunión con el abogado fue
bien?” Pregunta Doug de nuevo entrando en el coche y cerrando la puerta.
“Si, fue bien. La custodia provisional todavía se mantiene y el
proceso de adopción debería seguir como está planeado.”
Dice Jack, poniéndose el cinturón de seguridad.
“Esas son buenas noticias, Jack.” Dice Doug poniéndole una
mano en la pierna antes de arrancar el motor. “Sé que podemos conseguir
la custodia de Amy, tenemos que conseguirla.” Dice Doug mientras sale
del aparcamiento y empieza a circular.
“Bueno, el abogado me dio información para contactar con aso ciaciones
de padres gay en la zona, sobretodo en Nueva York. Dice que hable con ellos
si tengo alguna pregunta. Creo que lo voy a hacer.” Dice Jack, informando
a Doug de sus planes y girando la cara para ver su reacción a las novedades.
“Creo que es una idea genial.” Dice, sus ojos fijos en la carretera
y asintiendo ligeramente. “Deberíamos hacerlo lo antes posible,
en mi opinión, pero vamos a hablar de ello con Grams primero. Una vez
que sepamos lo que piensa, podemos decidir si contactamos con ellos o no, ¿te
parece?” Dice Doug, mirando a Jack para ver su respuesta.
“Si, suena bien.” Dice Jack coincidiendo con él.
Se sonríen el uno al otro, pero pronto aparece una mirada de inseguridad
en la cara e Jack, como si no quisiera molestar a Grams con las noticias.
Interior de la oficina de Samantha.
Dawson llama a la puerta de la oficina de Samantha.
“¡Entra!” Grita mientras Dawson abre la puerta y entra.
“Hola. Eres exactamente la persona que quería ver. Aquí
está el guión, para que lo revises.” Dice Samantha dándole
el guión.
“Oh, gracias.” Contesta Dawson cogiéndolo.
“No hay problema.” Dice Samantha, asintiendo y guiñándole
un ojo. Dawson simp lemente sonríe, sorprendido por ella, como siempre.
Todo un personaje.
“Quería hablar contigo.” Dice Dawson, sentándose frente
a ella. “Me han dicho que el proyecto con Spielberg necesitaría
otro escritor y he pensado en ti.” Hace una pausa. “Les he dicho
que eras tan fantástica como guionista para la serie, que trabajar contigo
sería muy fácil, lo que les ha encantado.” Dice dedicándole
su sonrisa con hoyuelos.
“Guau.” Dice Samantha, parando su búsqueda frenética
por el escritorio de lo que sea que esta buscando, y le mira muy halagada por
haber pensado en ella. Su cara es una mezcla de emociones. Se siente nerviosa
y excitada ante la perspectiva pero sobretodo, se siente feliz de que Dawson
haya pensado en ella como una buena ayuda para el proyecto. “Gracias por
pensar en mi. Sé que te pedí el otro día que me echases
una mano con eso, pero estaba bromeando. No te sientas obligado.”
Dawson la mira muy serio.
“Oh, por favor, Sam. Eres tan buena guionista para la serie que he pensado
que lo harías genial trabajando en el proyecto con Spielberg. No necesitabas
recomendarte para que lo supiera.”
Ella sonríe.
“Pensaré en ello y te contestaré.”
“Vale, entonces.” Dice Dawson, educadamente empeza ndo a cambiar
el tema de la conversación. “Pero creo que sería una gran
oportunidad para ti, así que piensa en ello en serio.” Espera que
Samantha se una al proyecto, se ha convertido en una gran amiga y sabe que puede
hacer un gran trabajo. Hacen buen equipo.
Pero decide cambiar el tema y no presionarla y dejarla pensar en ello.
“Por cierto, tema aparte. Aquí están los planes que tengo
para The Creek mientras estoy en Nueva York.” Se inclina hacia delante,
recostándose sobre sus brazos, apoyándose en la mesa. “Vamos
a mantener a Sammy y a Colby como pareja, pero por supuesto dándoles
conflictos para hacer su relación más fuerte. Estoy mostrará
al p&uacut e;blico que pueden superar obstáculos para mantener su relación.
Tengo algunos argumentos más para los que daré instrucciones a
todo el mundo para que hagáis mientras esté fuera.”
“Vale, suena genial.” Contesta Samantha, después pregunta.
“¿De qué van algunos de esos argumentos?”
“Bueno, vamos a tener algo de conflicto entre Colby y Petey, donde Colby
olvidará el cumpleaños de Petey porque está como en las
nubes por su relación con Sammy, tan enamorado, ya sabes.” Dice
Dawson mientras explica los futuros argumentos, tendiéndole algunas notas
que ha traído con él. “Lo resolver& amp;aacute;n más adelante,
por supuesto, demostrando que la amistad entre Colby y Petey es tan importante
para Colby como su amor por Sammy. Más adelante, habrá conflicto
con un chico nuevo que ha llegado a la ciudad, John, y Sammy, donde él
la besa pero ella no sabe cómo se siente, no está segura de lo
que debe hacer. Todavía no he decidido que hacer después de eso,
por una petición especial. En la vida real, aquello causó una
ruptura (la primera) entre Joey y yo. Pero quizás es hora de mezclar
algo de ficción con la realidad. Quizás... quizás esta
vez eso no ocurra, pero todavía no lo sé.” Dice, mirando
pensativo frente a él, detrás del hombro de Samantha. Entonces
parece volver de su ensimismamiento y la sonríe.
“Más tarde, habrá otras historias que muestren la influencia
de sus amigos, y algo con los padres de Colby. Eso es algo de lo que tengo hasta
ahora, si a ti o a alguno de los otros guionistas se os ocurre algo, estoy abierto
a las sugerencias, así que tenéis libertad para desarrollar la
idea y me llamas para contármelo.”
“Vale, lo haré.” Dice Samantha, asintiendo. “Para empezar,
me gustaría comentarte algo que leí para el episodio 205... “
dice, mirando en sus notas.
Fiesta en Nueva York
De pie junto a la mesa de los canap& ;eacute;s, una copa de champagne en la mano,
Jaoey observa la sala. Parece que es la misma gente del mundo editorial que
ya conoce. Siempre es la misma gente, jugando a los mismos juegos. Algunos son
agradables, otros simplemente hacen como que lo son. Ella recuerda un tiempo
en el que no habría podido soportar gente como esta. Recuerda un tiempo
en el que no se hubiese imaginado en una situación como esta: vestida
con un elegante atuendo, sosteniendo una copa de champagne en su mano, hablando
con compañeros de trabajo sobre libros, arte y de vez en cuando, incluso
de París y el tiempo que pasó allí.
Pero las cosas han cambiado.
‘Me podría unir a la conversación.’ Piensa Joey mientras
se acerca a sal udar a una editora que trabaja en una editorial de la competencia.
“Me alegro de verte.” Dice la mujer a Joey. Alta, pelirroja, delgada
con unos chispeantes ojos verdes, le habría intimidado en el pasado.
Pero no ahora. La pequeña Joey Potter del lado equivocado del río
no existe.
“Yo también me alegro de verte.” Contesta Joey. “No
te había visto desde que te fuiste a Fénix en Mayo. ¿Qué
tal el viaje?”
Antes de que le pueda contestar, se ven interrumpidas.
“Joey, creo que deberías presentarme a tu amiga.” Dice una
voz muy masculina.
Joey pone los ojos en blanco y se gira hacia el atractivo hombre que se dirige
a ella. Junto a ella t mirando fijamente a la pelirroja, vemos a una hombre
latino, moreno con ojos oscuros y una sonrisa encantadora.
“Ethan, dejame presentarte.” Dice Joey.” Esta es Rachel, de
‘Libros Utopía’. Rachel, este es Ethan. Ha llegado desde
Filadelfia hace tan sólo dos meses, donde trabajaba en una de nuestras
compañías filiales.”
Rachel sonríe educadamente a Ethan y le ofrece la mano como saludo.
“Encantada de conocerte, Ethan. No creo que nos hayamos visto antes.”
“No, no nos habíamos conocido, lo que siento profundamente.”
Dice de forma cautivadora, y Joey no puede evitar poner lo ojos en blanco una
vez más. Ethan se da cuenta y ríe suavemente.
“Oh, bueno, no pasa nada, créeme.” Dice Rachel, riéndose
de las palabras de Ethan. Pero su atención es captada hacia otro lugar
cuando ve a alguien que la saluda desde el otro lado de la sala. “Oh,
lo siento, acabo de ver a una persona con la que necesito hablar.” Vuelve
a mirar a Ethan y sonríe de nuevo. “Tendremos que continuar esta
conversación más adelante.”
“Claro.”
Y con eso, se marcha.
“Eres... incorregible.” Joey no puede evitar re&a mp;iacute;rse al ver
a Ethan seguir la figura de Rachel alejándose.
Ethan por fin se gira hacia Joey y ríe. “Pero soy todo un encanto,
¿no?” Joey simplemente alza las cejas escéptica cuando Ethan
la sonríe.
Le gusta Ethan. Es inteligente, divertido e incluso un poco sinvergüenza
a veces, un auténtico Casanova, pero también es un buen compañero
de trabajo. En los dos meses que hace que se conocen, en los que han estado
la mayoría del tiempo trabajando juntos, se han convertido en buenos
amigos.
A Ethan le gusta Joey. Es inteligente, guapa... pero demasiado complicada. Con
más capas que una cebolla, Y a veces quizás demasiado pagad a hacia
sí misma. De todas formas, lo que le fastidia es que para alguien que
dice tener todo tan claro, no parece tan satisfecha como debería. Y tiene
una sospecha o dos del porqué.
“Y donde está tu novio esta noche?” le pregunta mientras
se acaba su copa y mira a su alrededor por la habitación.
“Bueno, si le conocieses, sabrías que nunca le verías en
una historia de estas.” Responde Joey. “No le gustan estas cosas.”
“No le gusta el champagne o la música clásica.” Continúa
a la defensiva. “ Le va más la cerveza y el rock.”
“Compre nsible.” Responde Ethan, notando el tono de ella. “A
veces me pregunto cómo he acabado aquí. Pero entonces me digo
a mí mismo que me encanta, por mucho que me queje.” Dice, cogiendo
otra copa de champagne y brindando con Joey.
Joey asiente como respuesta.
“Por cierto.” Dice Joey alegre. “¿Qué te está
pareciendo la fiesta?”
Ethan observa a Joey cuidadosamente y se pregunta una vez más si las
cosas serán tan perfectas como ella hace creer. Antes de que pueda responderla,
el autor cuyo trabajo están celebrando, se les acerca. Ethan y Joey le
saludan cálidamente y le felicitan por su fantástico trabajo.& lt;br>
‘La noche está teniendo un comienzo interesante.’ Piensa
Ethan.
Doug y Jack en casa de Grams
Vemos a Jack y a Doug llegando a casa de Grams. Doug aparca el coche y entran
en la casa. Ambos con expresiones pensativas y entran en la cocina.
Grams está allí preparándose su té. Se gira para
mirarles e inmediatamente sabe que algo está pasando por la expresión
de sus caras.
“Hola Grams.” La saluda Jack mientras se acerca a ella para darla
un beso en la mejilla. Grams le acaricia el brazo y él se sienta junto
a Doug en la mesa de la cocina.
&nb sp; “¿Qué ha pasado con el abogado?” Pregunta Grams mientras
echa té para Doug y Jack en las pequeñas tazas que hay sobre la
mesa.
“Fue bien.” Contesta Jack, dando un sorbo de té. “Al
final, el abogado resultó ser bastante amable. La custodia temporal todavía
es vigente, así que podremos seguir con los trámites de adopción.
El abogado me dio información para ponerme en contacto con algunas asociaciones
gay en la zona a las que podría llamar, enterarme de algunas experiencias,
alguna pista de cómo presentarme a mí mismo para dar mejor impresión.
Estoy pensando en llamarles.” Vuelve a contarle lo mismo que le ha dicho
a Doug.&l t;br>
“Le he dicho a Jack que me parecía una buena idea. Nos podría
ayudar, ya que ellos habrán pasado por las mismas experiencias.”
Dice Doug, interviniendo con su opinión y dando un trago a su taza de
té tras hablar.
“Así es.” Dice Jack. “ Pero pensamos que nos vendría
bien consejo sobre lo que hacer. Y me refiero a tu consejo, Grams. Así
que... ¿Qué piensas?” La mira, esperando su respuesta.
“Hiciste lo correcto, Jack.” Dice Grams después de una pausa.
“Pero podría ser demasiado pronto llamar a esa gente ahora mismo.
Vamos a esperar primero a que el periodo de espera termin e. Ahora mismo, ni
siquiera puedes rellenar un formulario e adopción.”
“Si, lo sé, pero es que me siento tan... vulnerable esperando aquí
sin hacer nada.”
“¿Cuánto tiempo hace falta para poder presentar la petición
de adopción, de todas formas? ¿Dos meses más?” Pregunta
Doug, sin estar seguro.
“Tres.” Responde Grams, dejando su taza en la mesa, donde ahora
está sentado con ellos.
Jack y Doug piensan sobre ello y asienten. “Vale, es justo. Esperaré
hasta que se pueda realizar el proceso de adopción. No pueden hacer nada
hasta entonces de to das formas, ¿no?”
“Exactamente, querido.” Responde Grams, acariciándole la
mano y acercándoles unas galletas.
Jack no puede evitar sonreírla y después bajar la mirada, sintiéndose
aliviado de poder olvidar esto por un tiempo, pero a la vez, todavía
esta preocupado. Parece que está en una calle sin salida, con ningún
sitio hacia el que salir por más que lo intente.
Doug alarga el brazo y le coge la mano. Juntos, se quedan sentados bebiendo
su té en silencio.
“Dios no permitirá que nada malo ocurra. Tiene un plan para cada
uno de nosotros.” Dice Grams, soltando un discurso que inte nta hacer que
Jack se sienta mejor ya que es obvio que todavía está preocupado.
“¿Cómo puedes tener tanta fe, incluso después de...
Jen?” Le pregunta Jack.
Es un auténtico misterio para él. Nunca ha sido una persona religiosa,
pero desde que Jen murió, lo es aún menos. Grams, en cambio, parece
haber vuelto a su fe con más fuerza que nunca. Jack desearía tener
ese tipo de refugio, para cuando todo va mal.
Pero no lo tiene.
Aún así, escucha el discurso de Grams con respeto.
“Siempre hay una razón para todo. Dios tiene una buena razón
para todo lo que hace. Tengo fe en Dios y tu deberías empezar a creer
un poco, Jackers. Jen querría que fueses feliz y siguieses con tu vida.
Te querría ver feliz.” Grams pone énfasis en sus últimas
palabras, esperando que le ofrezca algún consuelo ya que puede ver en
su cara la expresión de desasosiego.
Jack asiente solemne y sigue con la mirada baja. Si se supone que todo va a
ir bien, ¿por qué tiene ese sentimiento dentro de él que
no deja de decirle que algo va a ir muy mal? Siente que está como en
una montaña rusa. Un minuto está bien, y al siguiente está
al borde de un ataque de pánico.
“¿Amy está ya dormida?” Pregunta Jack, y cuando Grams
asiente, se levanta de la silla. “Voy a ver que tal está.”
Y con eso, sale de la habitación.
Oficina de Samantha. Los Ángeles.
Es ya de noche en la calle y se está haciendo bastante tarde mientras
Dawson y Samantha sigue en la oficina de ella, todavía sentados en los
mismos asientos que antes. Ambos tienen cuadernos y bolígrafos en sus
manos mientras esbozan las escenas.
Mantienen una animada conversación mientras trabajan.
“Entonces, ¿Qué piensas de la escena con la lluvia entre
Sammy y Colby de la semana que viene? ¿Has visto el metraje?” Le
pregunta Samantha a Dawson mientras mira el guión, su bolígrafo
en reposo.
“Es bastante buena, es exactamente como debería ser.” Dice
Dawson, con una dulce sonrisa curvando sus labios ante el recuerdo de aquel
momento entre él y Joey, y sintiéndose un poco nostálgico
al mismo tiempo.
La mezcla de emociones que atraviesa su rostro no pasa desapercibido a Samantha.
“Si, también creo que la escena de la lluvia es bastante buena.
Es la manera perfecta de que Sammy y Colby se reconcilien.” Dice Samantha
pensativa.
“Bien, me alegro de que coincidamos.” Contesta Dawson bajando el
guión. 220;Esta temporada parece que esta saliendo bastante bien hasta
ahora, ¿no crees?”
“Si, creo que va a ser una estupenda continuación de la primera
temporada. Creo que la serie va a enseñar a los adolescentes una o dos
cosas sobre la vida.” Dice Samantha, todavía pensativa.
“Si, eso es algo que se verá un montón en esta temporada
en todos los personajes. Vamos a tocar todos los aspectos de la vida de un adolescente,
los buenos, y los malos. Sexo, drogas, rock and roll, la presión del
entorno, la bebida, el tabaco, padres, muerte, nacimiento, el trabajo, etc.
Todo lo que hace que sea difícil ser adolescente en la sociedad actual.”
Resume Dawson, tomando notas mentalmente seg&uacu te;n las ideas aparecen en
su mente.
“Cierto, eso es muy importante. Y me encanta lo que estamos haciendo con
Sammy y Colby este año, la transición de mejores amigos a amantes
y mostrarles en una relación tan abierta y honesta como se puede tener
con 15 años. Hacer que su amor supere obstáculos, mostrarles como
se enamoran por primera vez. Enseñando el significado de lo que es un
alma gemela.” Dice Samantha, desvelando su opinión de la pareja
que forman Sammy y Colby.
Dawson asiente y ríe. “Si, sea lo que sea. Creo que aunque he intentado
describir lo que es una alma gemela un montón de veces, no se puede hacer.
Es como explicar lo que es el amor, o... la vida y la muerte. 221; Dice, recordando
una conversación que tuvo lugar en su embarcadero no hace demasiado tiempo.
“De todas formas, todavía tiene mucho que aprender.” Dice,
sin mirarla a los ojos, simplemente tomando notas en su cuaderno.
“Bueno, la vida es un viaje, nunca dejas de aprender.” Dice ella
pensativa, perdida en sus propios recuerdos del pasado mientras ambos se quedan
en silencio y siguen trabajando.
“¿Qué hora es?” Pregunta Dawson, de repente, dándose
cuenta de que llevan un buen rato sentados en la oficina.
Samantha mira el reloj.
“Se está haciendo tarde.” Admite con una sonrisa.
“Supongo que los dos somos adictos al trabajo, ¿eh?” Bromea
Dawson, riendo.
“Creo que es una enfermedad de nuestro tiempo. ¿No crees que todo
el mundo trabaja demasiado? Como si estuviésemos intentado llenar un
vacío en nuestras vidas, o algo así.” Pregunta ella, medio
en broma, medio en serio.
“¿No estamos muy profundos esta noche?” Ríe Dawson,
sabiendo de sobra lo que quiere decir, y asintiendo dándole la razón.
“Si, posiblemente sea eso.” Recueda las palabras de su madre en
su boda, diciéndole que en la vida hay mucho más que el trabajo.
Pero no parece que sea así para &a mp;eacute;l.
“Es triste.” Y ella suspira dramáticamente y después
ríe. “Así que, qué dices, hombre solitario, ¿quieres
salir y tomar una copa con una mujer sola como yo?”
“¿No fue eso lo que nos juntó la primera vez?” Bromea
él.
“Si, pero ya pasó. No esperes que eso vuelva a suceder.”
Dice ella, con el tono de voz firme. Dawson hace como que está ofendido,
la mano sobre el corazón, pero simplemente se ríen.
“Por supuesto, me encantaría.” Dawson contesta a su petición
de salir a tomar algo, y Samant ha le sonríe.
“Muy bien, entonces.”
Los dos se levantan y cogen sus abrigos.
“Entonces... ¿Puedes explicarme otra vez de que va ese proyecto
con Spielberg?”
Dawson sonríe y siguen hablando mientras salen de la oficina de Samantha,
apagando las luces tras ellos.
Casa de Jack y Grams, por la noche.
Jack, Doug y Grams están sentados en el salón, hablando tranquilamente
sobre lo que el abogado le dijo a Jack. Éste todavía parece un
poco nervioso por todo esto. Grams tiene una mano sobre su rodilla, tranquilizándole.
“Jack.” Dice Grams. “Esa niña va a tener la mejor educación
que Jen hubiera querido para ella.. Porque vosotros dos vais a hacerla muy feliz
y la vais a proteger cada día de su vida.”
“Lo sabemos.” Dice Doug, acariciando la otra rodilla de Jack. “Jack
sólo quiere tener una alternativa, por si acaso.”
De repente, un golpe en la puerta interrumpe el momento. Los tres se miran entre
sí, confusos. ¿Quién puede ser a estas horas de la noche?
Jack se levanta y atraviesa el recibidor hasta la puerta.
A Jack le cuesta un rato darse cuenta e quien es la mujer que tiene delante,
pero cuando se da cuenta se le cae el alma a los pies.& lt;br>
Castaña, ojos marrones, expresión desagradable.
“Sra. Lindley, ¿Qué esta haciendo aquí?”
Helen Lindley le mira con lo que intenta ser una expresión agradable
y extiende la mano para saludarle. “Jack, yo también me alegro
de verte.” Jack le estrecha la mano distraído y se aparta para
dejarla pasar.
“Lo siento, Helen, no quería decir eso. No te esperábamos,
eso es todo.” Helen entra en el salón haciendo que Doug y Grams
levanten la mirada sorprendidos.
“¡Helen!” Grams se levanta como si le hubiesen dado una descarga.
&n bsp; “¿Qué estás haciendo aquí?”
“Esa parece ser la pregunta de los $64,000 hoy.” Helen ríe
ante su propia broma. “He venido a Boston a pasar unos días con
unos amigos y pensé que podría pasarme de camino a casa para ver
a mi nieta. Eso es todo, pensé que no os importaría.”
Jack se recupera de su sorpresa inicial lo suficiente como para cogerle el abrigo
a Helen. “No, Helen, no nos importa. Simplemente estamos un poco sorprendidos
de verte, eso es todo.”
Lentamente, Grams se recupera y cruza la habitación para dar un abrazo
a su hija. Jack abraza ligeramente a Helen y el obligado beso en la mejilla. < BR> En cualquier caso, ninguno de los saludos deja transpirar cariño ni que
les sea agradable estar en muta compañía.
“Helen, este es mi novio, Doug.” Dice Jack.
Doug extiende la mano hacia Helen y ella se la estrecha, sin mucho sentimiento
y acto seguido le da la espalda y mira a su alrededor. Doug y Jack intercambian
una mirada.
“Bueno, ¿Dónde está Amy?” pregunta Helen.
“Está durmiendo” le responde Jack. “Debería
despertar en una hora y media, más o menos.”
La cara de Helen muestra su decepción y un incómodo silencio invade
la habitación.
“¿Por qué no preparo más café?” sugiere
Grams, yendo a la cocina tan rápido como sus piernas se lo permiten.
“Uh, no hagas para mi, Grams.” Dice Doug, mirando a Helen. “Tengo
que irme a casa para prepararme para ir a trabajar.”
“Doug es el Sheriff de la ciudad.” Dice Jack con una pequeña
sonrisa, su voz llena de orgullo.
“Eso es genial.” Dice Helen con un mal intento de sonreír.
Doug se pone el abrigo y se acerca a Jack.
“Te veo esta noche cuando acabe.” Le da a Jack un dulce beso de
buenas noche y un abrazo. “Dales las buenas noches a Amy de mi parte.”
“Lo haré.” Le promete Jack, besándole de nuevo en
la mejilla.
Ninguno de los dos se dan cuenta de la expresión en la cara de Helen:
incomodidad y claro desagrado.
“¡Dada!” un pequeño grito que sale desde uno de los
dormitorios capta la atención de todos. Jack sonríe y se gira
hacia Helen.
“Su Alteza está despierta. Iré a ponerla guapa mientras
tomas un té con Grams.” Helen asiente, no dejando ver nada en su
expresión.
Cada uno se va por su lado.
< BR>
Apartamento de Joey en Nueva York, es tarde por la noche.
“Maldita sea” murmura Joey mientras está de pie frente a
la puerta de su apartamento donde se le acaban de caer las llaves.
Sus manos tiemblan ligeramente mientras mete la llave en la cerradura y espera
un minuto antes de girarla pensando en cómo dejó las cosas con
Pacey antes de irse a la fiesta.
Y encima, es bastante más tarde de las 10. No pudo llegar a la hora que
habían acordado.
Al abrir la puerta, no ve más que oscuridad. Entra sigilosamente en el
apartamento cerrando la puerta y preguntándose por qué Pacey no
se ha molestado en encende r la lamparita que hay sobre la mesa al lado de la
puerta si no la iba a esperar despierto, como prometió.
Joey espera un momento mientras sus ojos se acostumbran a la oscuridad y así
encontrar el camino a la habitación. Mira hacia la cama y no ve Pacey
allí. Frunce el ceño, confusa y enciende la luz de la mesilla.
Mira de nuevo confirmando que Pacey no está allí.
Entonces ve una nota sobre la almohada y empieza a leerla.
Joey,
he tenido que volver a Capeside. Antes de irte, intenté decirte que realmente
necesitaba que vinieses conmigo pero al final pareció otra cosa, lo que
parece que nos ocurre mucho últimamente, así que al final no pud e
decírtelo. Tenia pensado volver para ver como iba el restaurante de todas
formas, pero alguien llamó está noche y me dijo que había
habido algunos problemas que necesitaban que resolviese enseguida así
que tuve que irme antes de lo que pensaba. No es nada serio, ya sabes de qué
va todo. Te llamaré por la mañana. Espero que te lo hayas pasado
bien.
Te quiero,
Pacey.
Joey se sienta en la cama, cierra los ojos y se frota las sienes. Puede sentir
el incipiente dolor de cabeza. Echa la cabeza hacia atrás respirando
profundamente y exhalando de forma audible. Pone la nota de Pacey en su mesilla
de noche y mira sobre su hombro hacia el otro lado de la cama.
& nbsp; Piensa en cómo la mayoría de las noches, ese lado ha estado vacío
más que lleno con la presencia de Pacey. Él ha intentado ir a
Nueva York tanto como ha podido, pero es difícil para él, y Joey
lo entiende.
Ella, por otro lado, ha ido a Capeside unos pocos fines de semana y han pasado
el tiempo navegando y simplemente dando una vuelta por la ciudad, pero no tiene
tiempo para hacer eso muy a menudo. Y aunque ahora que es mayor, adora Capeside
con toda la fuerza de su corazón, saber que la vida de Pacey todavía
está allí la hace sentir como... atrapada cada vez que va de visita.
No puede evitarlo.
Levantándose de la cama lentamente, se estira y se quita un zapato de
una pat ada, después el otro. Oye como se chocan contra la pared y después
caen al suelo. Va al cuarto de baño, y empieza a quitarse el vestido.
Enciende la luz el cuarto de baño y cierra la puerta.
En un bar en Los Ángeles.
“... Might as well admit I’m addicted to love” le canta a
Dawson, moviendo sus caderas frente a él mientras interpreta la canción.
“¡Robert Palmer!” Grita él, señalándola,
con los ojos muy abiertos al encontrar la respuesta.
“Quién iba a pensar que el gran genio del cine Dawson Leery era
un fan e l a música de los 80.” Ríe Samantha.
“Si, vale. Ahora que me has sonsacado el cuándo exactamente decidí
ser director de cine, me gustaría oír tu historia.” Le pregunta
Dawson mientras da un trago de la bebida que tiene en la mano. Ella ha intentado
distraerle con un juego de poner nombre a canciones de los 80 pero ya no funciona.
“Creo que he ganado la apuesta y ahora tu tienes que contarme exactamente
qué es lo que te inspiró.” Dice Dawson y ella suspira, sentándose
en su silla.
“Soy un tópico.” Dice Samantha, encogiéndose de hombros.
“Vamos a ver, te voy a dar un resumen.” Continúa Samantha,
mientra s ella cuenta con sus dedos cada hecho que cuenta. ”Cómo
te dije el otro día, mi padre murió cuando yo era pequeña,
mi madre siempre estaba muy deprimida o demasiado cansada o trabajando así
que no tenía mucho tiempo para cuidar de mí. No tengo hermanos,
ni siquiera un familiar de ningún tipo al que me pueda sentir unida.
Crecí sintiéndome aislada y fuera de lugar... De hecho, ahora
que lo pienso, ¡creo que en realidad sí podría ser Sammy!”
dice con una mueca de horror.
“Continúa” le pide Dawson con una sonrisa.
“No tuve muchos amigos hasta bastante más adelante, asi que busqué
refugio en mis lib ros y éramos muy pobres, así que me encontré
soñando con países extraños y diferentes culturas; las
historias empezaron a brotar de mi mente y, al final, acababa escribiéndolas.”
Dice Samantha, más seria ahora. “Cuando mi madre murió,
yo tenía casi dieciocho, y realmente me volqué en la escritura.”
Baja la mirada hacia su vaso, dándole vueltas entre sus manos. “Así
que aquí estoy, con mí título en Artes y todavía
intentado vender mi primer guión.” Continúa. “Aunque
tengo un buen trabajo.” Bromea, levantando la vista hacia él.
“Es cur ioso que nunca supiese esto cuando salíamos.” Aventura
Dawson.
Samantha ríe. “Bueno, una relación de seis semanas, teniendo
en cuenta todo el tiempo que ocupaba nuestro trabajo, no dio mucho margen para
hablar realmente de nuestras vidas. Creo que estaba mucho más interesada
en otras cosas de ti en ese momento.” Samantha sonríe a Dawson
con una mirada pícara.
Dawson siente como se sonroja ligeramente, recordando de qué había
ido principalmente su relación. Nunca había sido capaz de decirle,
en cambio, que parte de los motivos por los que se sentía atraído
por ella era porque a veces le recordaba mucho a Joey, en lo fácil que
era hablar con ella. Y otras veces, la mayoría de las veces, en realidad,
le recordaba a cómo habían sido las cosas con Jen, a quien había
echado muchísimo de menos una vez que había vuelto a Los Ángeles,
sabiendo que no tendría oportunidad de volverla a ver.
“No te preocupes, Dawson, ya no voy tras tu cuerpo.” Le dice con
una sonrisa. “Pero aquellas semanas... “
“¡Vale!” exclama Dawson, sonriendo a pesar de lo incomodo
que se siente, haciéndola reír.
“Estás tan mono cuando te sonrojas” y ella ríe aún
más. Dawson simplemente niega con la cabeza, divertido.
“Por cierto, ¿te he dicho alguna vez que me alegro de que sigamos
siendo amigos y de que estés aquí conmigo esta noche?” dice
Dawson todavía afectado y halagado por sus comentarios.
“Yo también.” Dice Samantha con una sonrisa mientras da el
último trago a su copa. “Sabemos que las relaciones puramente basadas
en el sexo porque te sientes solo normalmente no te llevan a ningún lado.
Asi que también me alegro de que nos hayamos dado la oportunidad de conocernos
como amigos después de aquello.”
“Si, lo hicimos al revés de cómo suele ser, pero a quién
le importa, ¿verdad?” bromea & ;eacute;l y Samantha ríe.
“Verdad.”
Y se quedan allí, sintiéndose a gusto el uno con el otro, realmente
contentos de que las cosas sean como son entre ellos.
The Ice House, Capeside.
Es tarde, por la noche, y Pacey está tomando un café para mantenerse
despierto después del largo viaje desde Nueva York, mientras camina por
el restaurante. Rodea la barra y abre la carpeta de contabilidad que Lance,
el segundo al mando, le ha dejado para que la revise, cuando oye que llaman
a la puerta delantera del Restaurante.
No levanta la mirada de los papeles que está revisando cuando oye la
llamada, demasiado concen trado en ellos. “Es muy tarde. Está cerrado.
Vuelva mañana.” Grita.
Aparentemente, la persona que hay la otro lado de la puerta o no le ha oído
o le está ignorando. Los golpes en la puerta se vuelven más fuertes
haciendo que Pacey mire a ver quien es. Va lentamente hacia la puerta y se queda
ahí de pie un minuto preguntándose si debería abrir la
puerta.
Al final, la abre.
“¿Qué puedo hacer por usted?” Pacey abre la puerta
rápidamente, y se queda esperando a ver que quiere ese hombre... que
resulta ser el marido de Maddie.
“¿Acabas de llegar de visitar a tu novia, Pacey ?” Dice el
hombre con tono presuntuoso, mirando en el restaurante para ver si hay alguien
más.
“No es asunto tuyo, ¿no crees?. Pienso que deberías estar
contento. Ya no estoy con tu mujer.” Pacey sabe que eso es un hecho y
el hombre también.
El hombre hace un ruido con la garganta y luego sonríe. “¿Qué
te ha traído de nuevo a la ciudad?” Dice el hombre, preguntándose
cuál será la respuesta de Pacey, con una retorcida sonrisa.
Pacey se adentra en el restaurante, pasa detrás de la barra, ignorando
al tipo ni preocupándose de si le sigue al interior o no.
& #8220;Ya que piensas que sabes lo que ha hecho que vuelva a la ciudad, ¿por
qué no me iluminas?”
“Vamos a ver... Ya que ya no te acuestas con mi mujer, puede ser que todavía
tengas problemas con el restaurante o ¿hay problemas en el paraíso
con esa castaña tan mona que tienes como novia?” El hombre ve como
la cara de Pacey se enfurece mientras sale de detrás de la barra.
“Déjala fuera de esto, ella no es asunto tuyo. Estoy aquí
para ver como va mi restaurante y eso es todo.”
El hombre retrocede poniendo las manos frente a sí riendo suavemente.
“Lo que tu digas.”
;
“Creo que ya hemos terminado, ¿no?” La voz de Pacey es dura
mientras mira al marido de Maddie inclinarse sobre la barra, actuando como si
fuese el dueño.
“¿Dónde están sus modales, Sr. Witter? ¿Estamos
amargados?” Deja salir una risa ronca. “Simplemente quería
averiguar como iban las cosas por aquí. ¿Qué vas ha hacer?
¿Vas a llamar a tu hermano mayor?”
Pacey le mira, con el odio rezumando en la mirada. Aunque tuviese algún
derecho a estar enfadado por su historia con su mujer, había ido demasiado
lejos. Le parecía que aquel tío estaba buscando una excusa para
darle m&aa cute;s problemas y PACey se la dio. Así de simple.
“¿Lo hice la primera vez?” pregunta Pacey, intentando aparentar
calma, pero sin mucho éxito.
“No es que hubiese importando, en cualquier caso. No hubiese importado
si se llama a sí mismo Sheriff o lo que sea, sólo es un marica.”
Dice, poniendo énfasis en las últimas palabras, esperando la reacción
de Pacey.
Y a Pacey le cuesta todo su aguanto no partirle la cara, pero sabe que solo
complicaría más las cosas.
Viendo que Pacey no se mueve ni dice nada, el marido de Maddie ríe y
se dirige a la puerta.
Pero cuando la alcanza, se gira y hace un último comentario.
“Por cierto, venga, dímelo. ¿Cómo van los negocios,
Pacey?” Antes de que Pacey pueda decir nada, el hombre abre la puerta
y sale, todavía riéndose.
Pacey cierra los ojos con fuerza y se de cuenta de que sin quererlo, se ha estado
clavando las uñas en las palmas de las manos.
Los Ángeles / Capeside.
Dawson llega a casa después de estar con Samantha. Deja su maletín
sobre la mesa y entra en el salón, poniéndose cómodo en
el sillón.
Coge el teléfono y llama a casa en Capeside con una sonrisa en los labios.
En Capeside, el teléfono empieza a sonar.
“¿Diga?” Gale responde al tercer timbre.
“Hola mamá.” Dice Dawson.
“Hola cariño, ¿cómo estás? ¿Ha pasado
algo?” pregunta Gale, preocupada por Dawson, como siempre.
“Estoy bien, mamá. Perdona por llamar tan tarde.”
“Oh, no te preocupes, Dawson. Es sólo que pensé que algo
malo te habría pasado pero siempre me alegro de escuchar tu voz.”
La sonrisa de Dawson se hace aún más amplia y sacude la cab eza.
Típico de su madre.
“¿Cómo estás? ¿Y Lily?”
“¿Estamos bien, pero te echamos de menos.” Responde Gale,
aliviada de que Dawson esté bien.
“Yo también os echo de menos.” Dice Dawson, sintiéndose
melancólico de repente. Y de pronto, con muchísimas ganas de mudarse
al otro lado del país.
“¿Dawson, dónde estás?” pregunta Lily, cogiendo
el otro teléfono de la casa. “Te echo de menos, quiero ver películas
contigo.”
“Oye, jovencit a. ¿No se supone que debes estar durmiendo?”
Gale hace como que la está regañando, pero, por supuesto, no lo
hace. Sabe que Lily adora a su hermano y no pedería la oportunidad de
hablar con él por nada del mundo.
“Ooh, yo también te echo de menos, Lily.” Dice Dawson, sonriendo
al oír la voz de Lily. Si tiene alguna queja de la vida que tiene en
Los Ángeles, es que echa de menos ver crecer a Lily. “Veremos películas
juntos pronto, ¿vale?”
“¡Vale!” responde Lily, muy contenta.
“Pero tienes que prometerme que te irás derecha a la cama en cuanto
cuelgues el teléfono, &i quest;me lo prometes?” pregunta Dawson,
interpretando el papel de hermano mayor que tanto le gusta.
“Prometido.” Dice ella, y él puede imaginarse sin problemas
como ella pone la espalda recta y su cara se vuelve seria.
“Entonces, vale.” Una pausa. “Bueno, la razón de que
llame tan tarde es porque no me puedo callar más tiempo. Tengo buenas
noticias.” Empieza Dawson, nervioso de contarles todo. “Me he unido
al nuevo proyecto de Spielberg del que os hablé en Mayo, ¿recordáis?
Y me mudo a La Gran Manzana muy pronto.”
Dawson ríe cuando oye un jadeo al otro lado de la línea. “Tendré
que estar en N ueva York por el trabajo, pero tendré muchas oportunidades
de ir a visitaros a todos. Estoy muy contento. Al principio no estaba seguro
de si aceptar o no, pero luego me puse a pensar en ello. Es como un sueño
echo realidad. Trabajar con Spielberg, el que dio forma a todo mi mundo cuando
tenía la edad de Lily. ¿Sabes? Es como si hubiese cerrado el círculo.
De repente siento como si estuviese exactamente donde debo estar.”
“Oh, cariño. Esas son unas noticias fantásticas.”
Dice Gale, con una gran sonrisa en su cara. “Me alegro tanto de oírte
decir eso. Yo sólo quiero verte feliz, y haces que esta vieja esté
muy orgullosa.”
“No eres una vieja.” ; Dice él, y Gale ríe.
“Lo malo es que no sea con Woody” Interviene Lily, con la voz más
rica que tiene.
“¿Woody?” le pregunta Dawson con curiosidad.
“Si. Woody Allen. Él es mi director favorito.” Responde Lily,
informando a Dawson.
Dawson ríe ante el comentario de Lily.
“¿Qué voy a hacer con vosotros dos?” dice Gale sarcásticamente.
“¿Qué vas a hacer, mami?” Lily la responde con otra
pregunta.
Gale ríe y dice. “No lo sé, pero espero que nos veamos pronto.”
“Nos veremos, mamá. Estaré de visita antes de lo que piensas.”
Dice Dawson, tranquilizando a su madre. “Por cierto, ¿Qué
tal está John? Espero no haberle despertado.” Pregunta Dawson,
todavía encontrando un poco raro el preguntar por John.
No le conoce demasiado bien y sólo hace unos meses que se casó
con su madre. Todavía se estaba haciendo a la idea de que ahora vivían
juntos como una familia.
“Oh, no, no te preocupes. Nada, y quiero decir NADA, puede despertarle
una vez que se ha quedado dormido. Está bien, trabajando duro y es un
gran apoyo para Lily y para mí ;, pero eso ya lo sabes, ¿verdad?”
Gale contesta a Dawson con suavidad, sabiendo que todavía es extraño
para él pensar en John como en su padrastro. Todavía es raro para
ella a veces.
“Salúdale de mi parte.” Dice Dawson.
“Lo haré, no te preocupes. Pero, ¡Oh, dios mío! ¡me
alegro tanto por ti! Y sabes que tu padre también lo haría.”
“Lo sé.” Dice, serio. “Estoy nervioso por la mudanza.”
Dice Dawson de repente, un poco más animado. “He estado echando
tantas cosas de menos y a tanta gente en estos años. Me alegro de poder
ponerle re medio pronto.” Dice.
Gale no está segura de que se refiera sólo a la familia pero no
dice ni una palabra.
“¿Qué es la Gran Manzana?” le pregunta Lily.
“Es un nombre para la ciudad de Nueva York, Lily.” Le explica Dawson.
“Es una ciudad muy grande con un montón de personas viviendo en
ella.”
“¡Guau! ¿Dónde está?” pregunta Lily,
queriendo saberlo todo. A penas a salido de Capeside un par de veces y entonces
había sido muy pequeña para recordarlo.
“Sólo está a unas horas de Capeside.” Le responde
Dawson. “Asi que podré visitaros a ti a mamá y a John más
a menudo. E incluso tu puedes venir a visitarme también. ¿Te gustaría?”
le pregunta.
“¡Sí! ¡No puedo esperar!” grita Lily, muy ansiosa
por ver a Dawson.
“Yo tampoco.” Dice Dawson con una gran sonrisa. “Bueno, es
muy tarde así que mejor os dejo. Tengo algo de trabajo que hacer y tengo
que preparar unas cosas antes de dejar Los Ángeles.”
“Vale, cielo, me alegro de haber hablado contigo.” Le dice Gale.
“No trabajes demasiado. Duerme algo, ¿vale?”
;
Dawson pone los ojos en blanco, pero sonríe a pesar de todo.
“Lo haré, mamá. No te preocupes.”
“Adiós, Dawson. Nos vemos pronto.” Dice Lily, escapándosele
un bostezo, haciendo que Dawson se ría.
“Vete a dormir, Lily. Buenas noches, mamá. Os veo pronto.”
Dice Dawson y cuelga el teléfono, con la sonrisa todavía en sus
labios.
Frotándose los ojos, se levanta y va hacia el comedor para empezar a
trabajar.
Por la noche, en la casa de Jack y Grams. Capeside.
Grams está cambi ando las sábanas de su cama cuando Helen entra.
Helen está sonriendo feliz. Grams la mira un momento y luego sigue con
sus cosas.
“¿Estás segura de que no te importa que me quede esta noche,
madre?” Pregunta Helen.
“No digas tonterías, Helen. Puedo dormir con May, es sólo
por una noche.”
Grams estira una esquina de las sábanas y la ciñe mientras Helen
se dirige hacia la cama.
“No puedo creer lo maravillosa que es esa niña.” La voz de
Helen es suave y casi como si soñara. “Es tan bonita. Es igual
que Jennifer a esa edad.”
“Es más que un parecido, lo tengo que admitir.” Dice Grams.
“Amy es una dulzura. Me he sorprendido de que me haya acogida tan bien,
teniendo en cuanta que a penas me conoce.” La tristeza es evidente en
su tono de voz, aunque ella lo disimula con su siguiente comentario. “Pero
directamente, ella me dejó cogerla.”
Grams deja lo que está haciendo y mira a su hija. “por si lo has
olvidado, Helen. Jennifer también era así cuando era pequeña.
Y de adulta también. Sólo sus años adolescentes fueron
problemáticos.”
La expresión de ensoñación de Helen se transforma en una
sombr ía y mira a su madre. “Espero que no estés sugiriendo
que tuvo algo que ver conmigo, madre.”
“No, Helen, por supuesto que no.”Grams se sienta en el borde de
la cama. “Sólo estoy diciendo que sólo pareces recordar
a la Jennifer mala, cuando, en realidad, ella empezó siendo muy parecida
a Amy. Un auténtica preciosidad de niña, muy dulce y muy cariñosa.
Y cuando creció era una mujer dulce y encantadora.”
Por un momento, las dos mujeres se miran fijamente, sus respectivas miradas
un tanto duras. Finalmente, Helen se gira.
“Estoy cansada, ¿podemos seguir hablando mañana?”
Grams suspira, conoce a su hija lo suficiente para saber que no habrá
más discusiones por esta noche.
“Por supuesto. La cama está lista. Te veo mañana.”
Grams sale de la habitación y Helen rápidamente cierra la puerta
tras ella, con una mirada molesta. Está claro que no le han hecho gracia
las palabras de su madre.
Grams recorre el pasillo hasta la cocina, echando un vistazo a la habitación
de Amy al pasar. La niña está profundamente dormida boca arriba,
el suave resplandor de la lámpara provoca unas sombras en su cara. Su
boquita de piñón está curvada en una ligera sonrisa, haciendo
que Grams se pregunte qué será lo que está soñando.
La lanza un beso y sigue su camino por el pasillo.
En la cocina, Jack está sentado en la mesa, con papeles desparramados
a su alrededor.
“¿Está Helen instalada?” pregunta distraido.
“Si, y acabo de ver cómo está Amy. Está dormida.”
“Claro, la acabo de poner en la cuna.”Jack levanta la mirada hacia
Grams y sonríe. “Ella siempre hace lo que papi le dice.”
Y vuelve a su trabajo.
“Bueno, disfrutalo mientras puedas.” Bromea Grams. Se sienta frente
a él. “Jack, tenemos que hablar.”
Jack levanta la mirada otra vez, esta vez con expresión preocupada. “¿Qué
pasa?”
Grams coge aire. “Creo que quizás deberías ponerte en contacto
con esa gente que te recomendó el abogado. Creo que estamos subestimando
lo difícil que puede ser esto.”
Jack la mira, preocupado por su cambio de opinión. “Grams, pero
esta mañana dijiste... “
“Olvidate de lo que dije esta mañana. Creo que deberíamos
ser precavidos.”
Jack parece que está pensando sobre esto, preguntándose lo que
ha hecho que Grams cambie de opini&am p;oacute;n. ¿Algo que ha notado en Helen,
quizás?
“Vale, les llamaré en estos días.” Dice suavemente.
Se sumergen en un sombrío silencio de nuevo, mirándose preocupados.
Apartamento de Joey en Nueva York y la casa de Dawson en Los Ángeles.
Joey sale del cuarto de baño peinándose y para al ver la nota
de Pacey en la mesilla. Se acerca al teléfono, y lo coge, pero después
de pensarlo, lo vuelve a dejar en la base.
Esperará a que la llame mañana por la mañana, como dijo.
Deja el cepillo en la mesilla, sale de la habitación, y pasa por el salón
camino de la cocina. Los únicos sonidos que se oyen en el apartamento
son las zapatillas de Joey al andar.
Abriendo el frigorífico, mira a su alrededor y para, su mente no se está
centrando en los ruidos de su estómago. Pensamientos aleatorios cruzan
su mente pero está demasiado cansada para hacerles caso.
O quizás es que no quiere. No es momento para pensar en lo sola que está
la casa o lo vacía que se siente... o sobre esa conocida sensación
que tiene en la boca del estómago y que pensaba que no volvería
a sentir.
Pero parece que así es, ¿no? En realidad, no es una sensaci&oac ute;n,
más bien la ausencia de ella.
A veces, lo que se ha perdido, no se puede volver a encontrar.
Piensa sobre la nota de Pacey.
El amor es una decisión, y a veces, simplemente... te equivocas en las
decisiones que tomas.
Al final, saca algo de queso de la nevera y abre el armario buscando algunas
tostadas.
Definitivamente es demasiado tarde, no es una buena hora para pensar en cosas
importantes.
Vuelve al salón y antes de colocarse en el sofá, pone algo de
música suave. Cierra los ojos, se relaja y escucha la música,
comiéndose su aperitivo nocturno.
AL otro lado del pais, bastante después de hablar con su madre y su hermana,
Dawson sigue sentado en el comedor. La luz es débil y entrelaza las manos
en la nuca y cierra los ojos. Se recuesta en la silla, hundiéndose un
poco e intenta relajarse, mientras piensa en las cosas que van a pasar. Sonríe,
pensando en ir a la ciudad de Nueva York, más cerca de casa, más
cerca de... todo.
Y ese proyecto no sólo le lleva más cerca de casa, sino que además
le ofrece una nueva aventura, una nueva perspectiva llena de posibilidades.
Dawson se endereza en la silla, estirándose y abre los ojos. Mirando
al reloj, ve que ha estado sentado en la silla un buen rato y empieza a sentir
las consecuencias. Andando torpemente, deambula hac ia el salón, acabando
tirado en el sillón reclinando la cabeza sobre los suaves cojines. No
se siente capaz de desnudarse e ir a su habitación.
Sólo unos segundos después de sentarse, el teléfono suena
haciendo que se estire para coger el inalámbrico. Pero primero, mira
el identificador de llamadas, intrigado por saber quién le puede llamar
a esas horas. Ve quien es y sonríe antes de responder.
“¿Dos veces en un día?” Dawson la responde juguetonamente.
“Ya, lo sé. No he podido evitarlo.” Joey está sentada
en el sofá, jugando con la tela y bromeando también.
“¿No es bastante tarde allí?” Dawson mira al reloj
calculando la diferencia horaria y preguntándose que hace levantada tan
tarde.
“Si, he llegado a casa hace una hora o así. Me apetecía
llamarte, espero que no te importe. ¿O estoy interrumpiendo algo?”
Habla despreocupada, pero espera que en su voz no se note cierta tensión
de la que Dawson se pueda dar cuenta.
“Joey, ¿por qué me iba a importar? Siempre me gusta hablar
contigo, aunque sea la segunda llamada de hoy.” La vacila. “Yo no,
no estás interrumpiendo nada. Pero parece que alguien no puede vivir
sin mí hoy.” Su voz es una mezcla de juego y sinceridad.
“Supongo que hoy es uno de esos días.” Cierra los ojos y
suspira.
“¿Todo va bien, Jo?” La atención de Dawson está
completamente centrada, preguntándose si algo va mal.
Joey empieza a bostezar. “Sólo quería oír tu voz
otra vez. Siempre me hace sentir mejor.” Él sonríe al escuchar
eso, pero pronto su cara se vuelve a poner seria.
“Vale, Jo. Si tú lo dices.” Bromea Dawson, pero su voz es
suave.
Y después de eso simplemente hablan y hablan, relajándose en sus
respectivos sofás. Ella empieza a hablar de su día, y de la fiesta
a la que acaba de ir. Él le informa de sus últimas ideas sobre
la serie y como va el traslado a Nueva York.
Los dos sonríen, sintiéndose cerca pese a la distancia.
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