
Written by Deb, Eden and Shelly
702 – Lo que hay bajo la superficie
Entrada – La habitación de invitados en casa de Dawson. Por la mañana temprano
La cama de Joey está vacía, todavía desecha, y se oye el ruido del agua de la ducha corriendo. Su ropa está tirada en el suelo, mientras que su maleta permanece hecha, pero abierta al lado de la cama. El agua deja de correr.
En el piso de abajo, Dawson está en la cocina, haciendo algunas tostadas, y también huevos revueltos. Está sonriendo para sí, perdido en sus pensamientos. Es el ultimo día de Joey en Los Ángeles y quiere agasajarla llevándole el desayuno a la cama. Así que sirve los huevos en un plato, que a su vez pone en una bandeja, y se encamina hacia las escaleras.
Se oye llamar suavemente a la puerta de la habitación de Joey. Ella ahora está vestida, secándose el pelo con una toalla.
“Pasa, Dawson.” Le invita.
Dawson entra, sonriendo mientras coloca la bandeja llena de maravillas para el desayuno en la mesilla, apartando el despertador. Ríe ante la sorpresa de Joey, y su evidente apuro ante el esfuerzo que él ha hecho.
“Dawson” dice, “¿Qué has hecho? ¿A qué viene todo esto? ¿Está envenenado? ¿Qué he hecho?” Él ríe aun más. “Dawson, me voy hoy... ¡no tenias porqué hacerlo!” Joey termina su discurso con una gran sonrisa. “Pero ah, no voy a negarme a este regalo casero en forma de comida.”
Joey ata la toalla alrededor de su cabeza, y se sienta en el borde de la cama, cogiendo un tenedor. Mira a Dawson sutilmente. “Yo no me voy a comer todo esto sola. Ya me empache demasiado en ese restaurante al que me llevaste. Recuérdame que no coma nada en los dos días anteriores si alguna vez volvemos allí, ¿vale?” Prueba la tostada francesa, cierra los ojos, apreciando el azúcar de canela. “Mientras aumento un par de tallas, dime lo que pasa por tu cabeza.”
Dawson no ha dejado de sonreír desde que ha entrado en la habitación. Ha estado esperando a que Joey viese su casa, su oficina, y en lo que él se había convertido. En realidad no se había dado cuenta de lo importante que era para él que ella viera de primera mano todo el trabajo que había estado haciendo.
Dawson hace una pausa, como siempre hace cuando está a punto de decir algo importante. Algo que le ha costado tiempo decidir. “Pues... He estado pensando en lo que dijiste, y tienes razón, Jo. Trabajar con Spielberg ha sido mi sueño durante mucho tiempo. Ahora que hay una oferta sobre la mesa, supongo que.... bueno, supongo que solo he estado siendo un poco paranoico pensado que lo iba a fastidiar todo de alguna manera, y que volvería al principio; a ser un aspirante a director de 15 años.”
(Empieza a sonar la música de los créditos)
Él baja la mirada, y Joey deja el tenedor. Luego da golpecitos en el espacio libre que hay a su lado en la cama y él se sienta allí. Le acaricia el brazo para tranquilizarle.
“Eso no va a pasar. Tienes la experiencia que necesitas. Más que suficiente, en televisión Y cine. Spielberg ha sido el que te ha llamado A TI. No olvides eso. Podría ser una experiencia increíble. Sabes que tengo razón. Tengo un fantástico radar para el talento... bip bip bip.”
Joey empieza a apuntar con su dedo, alcanzando la nariz de Dawson. Él ríe y toma su mano en las suyas.
“Si, supongo que ha sido eso.” Dice.
“Así que... ¿vas a coger el trabajo?”
“Puede que sí.”
Una gran sonrisa crece en la cara de Joey, haciendo que Dawson le advierta.
“He dicho que estoy pensando en ello, todavía no es seguro.” Dice, agitando un dedo en el aire.
“Lo sé, pero aun así” contesta ella, “Sé que tomarás la decisión correcta. Siempre lo haces.”
Y ambos se sonríen el uno al otro.
Comienzan los créditos.
Oficinas de “The Creek”
“Tardo un minuto, Jo. Sólo tengo que dejar unos cambios en el guión. Fechas límite y todo eso,” se disculpa Dawson mientras la guía a través de las bulliciosas oficinas.
“Esta bien, Dawson. Lo entiendo. Además, me encanta verte en tu elemento.” Se gira mirando a su alrededor a los pósters de la serie que están en todas las paredes. “Esto es una locura.”
“A mí me lo vas a decir.” Grita Dawson por encima de su hombro, entrando en su despacho.
“Lo digo en serio, Dawson. Estoy muy orgullosa de ti. Estoy orgullosa de que hayas encontrado una manera de convertir nuestras aburridas vidas en algo tan maravilloso. Algo con lo que la gente puede identificarse.”
“¿Aburridas? No estoy seguro de que eso sea del todo cierto...”
“Hola, Dawson. Solo buscaba los cambios del guión -- ¡OH, siento interrumpir!” Dice Samantha disculpándose.
“No pasa nada, Sam. Esta es Joey, mi –“
“Sé quien es. Hola, soy Samantha. Nadie me llama Sam excepto él.” Le hace una mueca a Dawson antes de sonreír y estrecharle la mano a Joey.
“Oh, no dejes que te engañe. Le encanta.” Ríe Dawson.
Mientras Sam y Dawson intercambian bromas, Joey estudia a la chica. Alta, delgada, pelo castaño, ojos marrones, sonrisa agradable... está bastante bien.
“Él sabe que lo odio. Pasamos por esto casi a diario. Un antiguo novio me llamaba 'Sam' y desde entonces tengo cierta aversión a los apodos.” Le explica a Joey.
“Ese no era yo.” Dice Dawson mientras revuelve su escritorio.
“Oh, así que tú eres el –“ empieza Joey.
“¿Rollo de verano? Si” Samantha sonríe, extendiendo la mano hacia Dawson. Él deja lo que a Joey le parece un guión en su mano. “Gracias, jefe. Ahora, mejor será que vea algo bueno entre Sammy y Colby aquí. ¿Quizás van a ser pillados por los padres de él enrollándose?” Samantha sonríe ampliamente primero a Joey y después a Dawson.
Dawson baja la cabeza y se queda absorto con una trozo de papel de su mesa. Joey camina hacia el escritorio y le quita el papel.”¡No habrás sido capaz!”
“Sí. Me estaban presionando para que hubiese escenas subidas de tono entre Sammy y Colby así que...” Dawson se encoge de hombros, con la cara roja. “No estás enfadada, ¿no?”
“Mi vida lleva siendo expuesta la mayor parte del año. Creo que me he acostumbrado.” Joey suspira y entonces le sonríe. Sus ojos se encuentran y por unos segundos se comunican así. Samantha carraspea.
“Vale, bueno, tengo un montón de cosas que hacer ya que aquí el jefe ha estado escaqueándose los últimos días,” dice mientras se dirige hacia la puerta.”Oh, algunos de nosotros vamos a salir a cenar. Nos encantaría que nos acompañaseis.”
“Gracias, pero vuelvo hoy a Nueva York.” Dice Joey, rodeando el escritorio y acercándose a Dawson.
“Oh, que faena. Dawson, ¿tú qué haces? Nos encantaría que vinieses.”
“Si, suena bien. ¿En el restaurante de siempre?
“Sip. A las 8. Ha sido un placer, Joey.” Dice, despidiéndose de los dos.
“Lo mismo digo.” Contesta Joey, sintiéndose infantil por el instinto de posesión que le ha venido de repente. Al fin y al cabo, Dawson también puede tener otros amigos aparte de ella.
“Adiós a los dos.” Grita Samantha al tiempo que sale del despacho. Joey la mira mientras se va. Los dos parecen muy compenetrados y está intentando resistir él impulso de encontrar alguna manera de reclamar a Dawson como su mejor amigo. Se rodea a sí misma con los brazos y desea por millonésima vez no tener que volver tan pronto a Nueva York. En los últimos días, su vida le había parecido muy simple de alguna manera. Fácil. Divertida. En su sitio.
“¿Estás bien, Jo?” Dawson la mira atentamente.
“Estoy bien. ¿Estás listo?” Contesta Joey, sacudiendo la cabeza y tocándole suavemente el brazo.
“Claro,” dice él suavemente. Pone su mano sobre la de ella y sonríe tranquilizador. Ella inmediatamente se siente mejor. ¿Cómo puede hacerlo? “¿Quieres ver el póster de esta temporada?” Le pregunta. De repente está eufórico.
“Puedes apostar a que sí.” Contesta ella.
Dawson sonríe y le coge la mano. Mientras él le enseña orgulloso el anuncio para la segunda temporada, Joey no puede evitar que una triste y nostálgica sonrisa crezca en su rostro al ver la fotografía de Sammy y Colby sentados en unos columpios, uno frente a otro mirándose a los ojos. No puede evitar desear estar allí en todos los momentos de la vida de él, grandes y pequeños, como solía estar. Se pregunta si él siente lo mismo.
“Me encanta Dawson,” dice con sinceridad. El simplemente le sonríe y ella acaba con el momento contra su voluntad. “Deberíamos irnos. Mi vuelo sale en poco más de una hora.”
Él asiente y abre una puerta para que ella salga. Antes de salir él, vuelve a mirar a su despacho, viéndolo, por alguno motivo, bajo una luz diferente hoy. Entonces se da cuenta de que Joey le está esperando. Se gira hacia ella y rodeándole los hombros con su brazo, cierra la puerta.
Ambos caminan por el pasillo lentamente, apoyándose el uno en el otro y pensando cada uno en sus asuntos. No dicen nada. No hace falta.
Apartamento de Jack.
La melodía de la canción de Barbra Streisand, “The Way He Makes Me Feel”, se filtra a través del diáfano salón de casa de Jack hacia la cocina, donde él está sentado a la mesa, con papeles desperdigados frente a él.
“Oh why why why why. Oh, why is that every time I close my eyes he's there” canta Doug entusiasmado mientras baja las escaleras con Amy comodamente colocada sobre su cadera.
Jack levanta la mirada y ambos comparten una cálida sonrisa antes de que Jack ponga los ojos en blanco y devuelva su atención al papeleo que tiene delante.
“I'm a bundle of confusion yet it has a strange appeal,” Doug sigue canturreando a la vez que deja a Amy sentada en el suelo.
“Sabes, la música de Barbra no va conmigo, pero tu casi haces que suene bien.” Jack le muestra una sonrisa de oreja a oreja a Doug.
“Sólo puedo esperar que algún día, un día puedas apreciar la magia de la diva.”
“Bueno, quizás si pasases más tiempo instruyéndome en la magia de la diva, el día en que la aprecia vendrá antes.” Jack deja de hacer su trabajo a la vez que su tono de voz se vuelve serio.
“Te tengo.” Doug coge a Amy mientras gatea alrededor de la silla. Ella se deshace en risitas cuando Doug la alza en el aire.
“Perdona, Jack. ¿Qué decías?”
La expresión de Jack se suaviza mientras mira a Doug que sonríe ampliamente, a una animada Amy que se acurruca contra su espalda.
“Decía que quizás podría aprender a amar la música que a ti te gusta si pasases más tiempo aquí.”
“Jack, paso aquí todo el tiempo que puedo. Los dos estamos muy ocupados y a veces, bueno a veces me gusta daros a ti, Amy y Grams un poco de espacio. Ya sabes, tiempo para estar en familia.”
“Doug. Venga. Quiero decir, mírate a ti y a Amy. Ella está tan a gusto contigo. Ella te quiere. Todos te queremos. Eres parte de esta familia.”
Doug se sienta lentamente con Amy todavía en sus brazos.
“¿Qué estás intentando decirme exactamente, Jack?” Aunque lo sabe perfectamente. Hacia poco que había vuelto a sacar el tema, aunque en realidad no habían terminado la conversación.
Jack se inclina sobre la mesa y cubre la mano de Doug con la suya.
“Ya sé que ya hemos hablado de esto, pero perdóname si te quiero demasiado para no dejar de intentarlo.” Doug le mira con comprensión y cariño, y no sabe como pararle. “Lo que estoy diciendo, Doug, es que me gustaría que te mudases aquí conmigo, con nosotros, con tu familia.”
Doug abre los ojos desmesuradamente y hace una pausa antes de responder.
“Mira Jack. Te quiero, de verdad que si, pero vivir juntos no es una buena idea. Todavía no. Sobretodo porque hay otras cosas en las que tenemos que pensar, como Amy y ...”
Jack agita la mano con impaciencia.
“Doug, nos queremos. Solo creo que es claramente el siguiente paso, y es una paso que quiero dar. Te necesito conmigo. TE QUIERO conmigo. He intentado ser paciente, pero no está funcionando.”
Doug niega con la cabeza.
“No lo sé. A mí me parece un poco precipitado.”
“¿Precipitado? Llevamos juntos más de un año.”
“Todavía me estoy acostumbrando a esto Jack. No es tan fácil – “La voz de Doug se ve enmudecida cuando alguien comienza golpear fuertemente la puerta y acto seguido llama al timbre.
“Parece que alguien viene.” Dice Doug. Jack levanta un dedo y atraviesa el salón para abrir la puerta principal.
“Pacey. Ah, supongo que puedes entrar.”
“No interrumpo nada, ¿verdad?” Pacey sonríe. ” He visto el coche de mi hermano en el camino y, oh, si aquí está su horrorosa música.”
“Nada que no pueda esperar.” Dice Jack mientras Pacey y él entran en la cocina.
“Después de todo, no quiero que nadie se precipite.” Termina, mirando a Doug, que suspira derrotado.
Pacey mira a su hermano y luego otra vez a Jack.
“Muuuy bien.”
La cocina de Jack.
“Ah, pensé que había oído a alguien en la puerta. Hola Pacey Witter.”
Grams entra en la cocina desde la puerta trasera, apartándose el pelo de la cara y sonriendo a los hombres y la bebita que reunidos alrededor de la mesa.
“Ga Ga” Amy se gira en el regazo de Doug estirando los brazos hacia su bisabuela.
“Un minuto, cariño. Grams tiene que lavarse las manos primero. Ha estado trabajando con las bonitas flores del jardín.”
El grifo de la cocina se abre, el ruido del agua enmascarando brevemente los quejidos de una defraudada Amy.
“Hola preciosa, ven con el tío Pacey.”
Pacey se acerca a su hermano y levanta a Amy del regazo de Doug.
“Mira aquí.” Dice tirando suavemente del bolsillo delantero de su camisa.
Amy, encantada con la perspectiva del juego, abre el bolsillo y se estira radiante y triunfal sacando un gran caramelo.
“Genial Pacey.”
Jack rápidamente abre el frigorífico y saca una bandeja de ensalada de fruta.
Pacey parece preocupado por un momento.
“¿Qué? ¿Qué he hecho mal?
“Aquí cielo. Mira, plátano. Tu favorito.” Jack intenta quitarle el caramelo a Amy ofreciéndole un trozo de plátano al mismo tiempo.
Amy hace pucheros por un momento pero coge la fruta y pronto olvida el caramelo que Jack rápidamente esconde en un armario.
“Oh, ya te han puesto a dieta, ¿verdad?” Pacey hace cosquillas a Amy bajo la barbilla.
Doug se levanta de la mesa.
“Una dieta no, hermanito. Solo comida normal y saludable para una niña de un año. Los caramelos vienen mucho, mucho más tarde.”
“Escúchate. Cualquiera diría que eres el padre del año con la cantidad de cosas que dices sobre como criar a un niño.”
Doug ignora a Pacey y se gira hacia Grams.
“Grams, ¿necesitas que guarde la carretilla ahora?”
“Bueno, sí. Gracias Douglas. Ahí algunas herramientas que también hay que devolver al cobertizo, si no es mucha molestia.”
“No hay problema. Me alegra contribuir, aunque sea con tan poca cosa, en la obra maestra que has conseguido crear en el patio delantero de Jack.”
Doug sonríe y toca brevemente el brazo de Grams mientras abre la puerta lateral.
Jack mira a Amy que está poniéndole perdida la camisa a Pacey con trozos de plátano y a Grams canturreando para sí mientras prepara una taza de té.
“Um, debería echarle una mano a Doug.” Rápidamente va detrás de Doug y sale de la cocina.
Pacey mira como Jack sale pensativo. Pronto devuelve su atención a May que se ha escurrido de entre sus brazos y está ocupada en rodear la mesa para llegar a Grams.
“¿Dónde vas jovencita? Mira el desorden que dejas atrás.”
Grams ríe alcanzándole a Pacey una servilleta.
“¿A que es muy poquita cosa? Pero es un encanto y se parece mucho a su madre a su edad.” Sus ojos se nublan mientras coge a Amy y la acomoda en su regazo.
Pacey coge una silla y recoge alguno de los papeles de Jack repartidos por la mesa para hacerse sitio y apoyar los codos.
“Bueno, entonces Jen debió ser un bebé precioso y también una mujer preciosa.”
“Lo era. Ella era – “Grams calla durante un momento antes de volver a sonreír y decir rápidamente “Bueno, es muy amable por tu parte venir a visitarnos. Siento como si llevásemos mucho tiempo sin ponernos al día. ¿Qué tal el restaurante?”
Pacey se toma un tiempo para responder.
“Bien, hemos tenido algunos problemillas pero nada que no se haya podido solucionar.”
Grams mira a Pacey con astucia en su mirada.
“¿Y?”
Pacey ríe amargamente.
“Nadie puede ocultarle nada, ¿verdad?”
“Llevo por aquí el tiempo suficiente como para saber cuando se cuece algo en la cabeza de un joven.”
“Bueno, hay algo y me vendría verdaderamente bien su consejo Sra. Ryan.”
Grams sacude la mano.
“Por fin he conseguido convencer a tu hermano para que se relaje con las formalidades y agradecería que me llamases Grams también. He estado presente en casi todos vuestros dramas a medida que habéis ido madurando.” Grams sonríe, ”Vosotros erais como la familia de mi Jennifer.”
Pacey asiente.
“Me siento halagado de que piense de nosotros así,” hace una pausa. “Grams.”
Grams libera a una intranquila Amy en el suelo donde gatea hacia un montón de tazas.
“Entonces, ¿qué es lo que te da problemas Pacey?”
“Um, no sé si hay algo que debería darme problemas. Ha ocurrido algo realmente genial. Me han ofrecido un trabajo dirigiendo un restaurante en Nueva Orleáns. Más que eso si las cosas van bien. Hay muchas posibilidades de que pueda acabar como dueño del negocio.”
Grams arquea las cejas sorprendida y su rostro se rompe en una gran sonrisa.
“¡Qué magnifica oportunidad! Puedo ver que Nueva Orleáns te daría una experiencia muy valiosa, experiencia que no podrías conseguir en una pequeña ciudad como Capeside.”
Pacey extiende los brazos con energía.
“Sí. ¡Exacto! Casi seria un tonto si no fuese.”
La mirada de Grams descansa en Pacey.
“¿Entonces para qué necesitas mi consejo muchacho?”
Aeropuerto de Los Ángeles.
El aeropuerto rebosa de ruido y movimiento, muy parecido a como estaba el día que ella llegó. Dawson y Joey están sentados juntos en silencio en la puerta de embarque, esperando a que suene el aviso para embarcar.
“Así que.” Dice Joey finalmente, rompiendo el silencio. “¿Qué hay entre Samantha y tu?”
Dawson levanta la mirada hacia ella, sorprendido. Este no es un tema en el que le apetezca entrar justo antes de que ella se monte en un avión. Y a todo esto, ¿por qué está preguntando?
“Nada” consigue tartamudear. “Sólo somos amigos.”
Joey siente la confusión de Dawson y su deseo de hablar sobre cualquier otra cosa, y aunque le pica la curiosidad de saber más sobre Samantha, decide dejarlo pasar. “¿Y has tomado ya una decisión sobre la oferta de trabajo?”
“Sin presión, ¿eh?” Bromea él.
Dawson echa una buena mirada a su mejor amiga, sopesando los pros y los contras por la expresión esperanzada de su rostro.
Esta oferta es el trabajo de su vida, pero eso significaría que su serie tendría que posponerse por un tiempo. Lo que en realidad podría ser algo positivo, considerando los estresantes días en el estudio, las discusiones con los guionistas, la tensión y el cansancio al final de cada día que estaba sufriendo últimamente. Él teme que se está anclando demasiado en la parte personal de la serie, que necesita retroceder un poco y probar algo nuevo durante una temporada. Puede darle algo de inspiración para otro proyecto.
Luego está su familia, con lo que no ha pasado más que unos días en los últimos 3 años. A su madre le encantaría tener la oportunidad de verle más a menudo, y Lily también. Siempre le hace sentirse culpable con esos grandes ojos suyos cuando le dice que solo se va a quedar en Capeside unos días.
Dawson mira a Joey de nuevo, recordando sus días de infancia y sus sueños; sueños de querer ser como Spielberg y dirigir Hollywood. Como Joey le dijo hacia solo dos días, él tenia la oportunidad de hacer esos sueños realidad ahora, así que ¿porqué no coger el trabajo? Y también está la perspectiva de volver a vivir en la misma ciudad que Joey de nuevo.
Al final, la decisión es fácil.
“Si, lo voy ha coger.”
Hay un grito, y momentos después Joey está entre sus brazos. Dawson está sorprendido al principio, pero se acaba encontrando abrazándola ligeramente divertido con su reacción. Cuando se separan, la cara de Joey le dice a Dawson que definitivamente ha tomado la decisión correcta.
“¡Esto es tan emocionante!” Le dice, sonriendo como una loca. “Tienes que llamarme esta semana y darme información sobre donde quieres vivir para que pueda encontrarte una casa.”
Dawson arquea una ceja. “¿Crees que confiaría en ti para buscarme una casa?”
“Muchas gracias,” Joey le golpea juguetona en un brazo. “Bueno, entonces al menos tienes que dejarnos invitarte a cenar, no puedo esperar a enseñarte mis conocimientos de la oscuridad culinaria de Nueva York.”
“¿Dejarnos?” Pregunta, sonriéndole calmado, “¿Pasa Pacey mucho tiempo en Nueva York?”
Joey mira a Dawson con curiosidad, incapaz de descifrar el extraño tono de voz. ¿O sólo es su imaginación? “Si, viene tanto como puede. Se va a quedar alucinado cuando se enteres que te vas a mudar allí.”
Dawson permanece en silencio por un momento, lo que solo hace que Joey se sienta más incomoda. ¿Qué pasa si no está cómodo con eso? Hace meses que sabe que Pacey y Joey son pareja, pero quizás el pensamiento de verlo juntos otra vez... ¿Quizás le pone nervioso o algo?
Y así es. Más que nervioso. Dawson tiene miedo de no llevar tan bien que estén juntos como aparenta. Una cosa es saber que Joey y Pacey están juntos, pero sabe que será algo muy distinto verles juntos. Especialmente ahora, como adultos. Pero Pacey es un amigo, uno de sus mejores amigos. A pesar de todo lo que ha pasado entre ellos, Dawson haría cualquier cosa por Pacey. Al final, él necesita anteponer su deseo de reconectar con esos amigos perdidos a cualquier duda que pueda tener acerca e su capacidad para procesar a Pacey y Joey juntos. Ya había ocurrido, lo había hecho antes de todas formas.
Joey suspira aliviada cuando Dawson la sonríe, por un momento había tenido miedo de que él estuviese molesto con ella por algo. “Lo sé, no puedo esperar a pasar mas tiempo con todos vosotros.” Le dice Dawson, feliz.
Justo entonces, una voz por megafonía anuncia el comienzo del embarque del vuelo de Joey. Ambos miran hacia los altavoces para escuchar, después bajan la mirada el uno hacia el otro.
“Bueno.” Dice Joey, colgándose su bolsa de mano del hombro. “Es hora de decir adiós, supongo.”
“¿Por qué será que parece que siempre tenemos grandes y dolorosas despedidas en los aeropuertos?” Pregunta Dawson mientras una sonrisa va creciendo lentamente en su rostro.
Joey ríe. “No lo sé, pero al menos esta es una pequeña e indolora despedida.”
“Eso sí.” Dawson estira los brazos y la atrae hacia así para abrazarla. Permanecen un rato allí de pie, abrazándose fuertemente, intentando retrasar el inevitable momento cuando tengan que decir adiós de verdad.
Al final, acaban separándose y Joey se dirige a la puerta de embarque. “Te llamaré el miércoles, lo prometo.” Le grita Joey mientras le da al asistente su tarjeta de embarque.
Dawson la sonríe y se despide con la mano. “Hablamos entonces Joey.”
Ninguno de los dos aparte la mirada hasta que ella está fuera de su vista.
El patio de Jack.
Jack y Doug están juntos en el jardín. Como le había prometido a Grams, Doug esta moviendo la carretilla cuando Jack se le acerca. Después de un momento de silencio durante el que solo le mira, empieza a ayudarle.
“Así que dímelo una vez más, ¿por qué no quieres trasladar tus cosas?” Pregunta Jack, moviendo las cosas junto a Doug.
Doug tarda un momento en contestar, solo sigue quitando cosas de en medio. “Creo que necesitamos hablar más sobre ello antes de decidir lo que vamos a hacer.” Dice finalmente.
Jack suspira y Doug empieza a meter las herramientas de jardinería en el cobertizo.
“¿De qué necesitamos hablar? Somos una familia, Doug, va siendo hora de que todos vivamos juntos.”
“Pero hay está el tema, Jack, todavía no somos una familia. Tu y Amy lo sois, no soy parte de eso. Y hasta que los trabajadores sociales dejen tu caso, no creo que sea una buena idea meterme en la mezcla.”
Jack mira a Doug sin creerlo que oye. “¿Pensé que querías criarla conmigo? Tu mismo me dijiste que querías que todos estuviésemos juntos.”
“Y quiero, quiero eso más que cualquier otra cosa.” Doug explica rápidamente, intentado que Jack vea lo que está intentando decir. “Es sólo que tu todavía tienes que hacer un montón de tramites legales antes de que esto se resuelva, y no quiero poner eso en peligro de ninguna manera.” Hace una pausa para coger aire. “Sabes lo desastrosas que pueden ser estas cosas, ya tenemos a trabajadores sociales llamándonos. Esa gente va a examinar cada detalle de tu vida para determinar si eres un padre adecuado para ella, y creo que ira mejor y no estamos viviendo juntos.”
“Eso no va a ocurrir.” Jack se gira hacia la casa, empezando a andar en esa dirección, pero entonces se para y se gira para mirar a Doug de nuevo. “Lo que ocurrió la otra noche no era nada, exageré. Amy va a ser mi hija legalmente muy pronto, y en un momento dado también tuya. Eso es lo que Jen quería, ella firmó los papeles antes de morir, es lo que va a pasar.”
Jack mira a su novio, esperando ver algo de esperanza y confianza en su cara.
“Eso espero, Jack.” Comienza Doug. “Y creo que todo eso es verdad, pero todavía hay una posibilidad de que – “
“Mira, olvida que he dicho nada.” Jack le corta a mitad de la frase. “Si no estás preparado para salir del armario por completo, entonces supongo que tendré que esperar.” Jack se vuelve sobre sus talones y se dirige al interior de la casa.
“Jack, espera.” Doug le llama y va tras él pero Jack no para ni se gira. Suspira, y le sigue al interior de la casa.
La cocina de Jack
Grams da un sorbo de té y observa a Pacey que está mirando al montón de papeles de Jack.
“Bueno, ¿qué es lo que te está impidiendo coger este nuevo trabajo?”
Pacey levanta la mirada, no muy seguro de por donde empezar.
“Nueva Orleáns está muy lejos de aquí.“
Grams asiente.
“Lo cierto es que está más lejos que Nueva York.”
Pacey le muestra media sonrisa.
“La verdad es que sí.”
Grams deja la taza de té y mira muy seria a Pacey.
“Pacey, me has pedido mi consejo y te lo voy a dar. Dos consejos, en realidad. Primero, la decisión de si coges o no este trabajo es solamente tuya y de nadie más.”
Pacey levanta la mirada bruscamente.
“Pero Joey...”
Grams levanta un dedo advirtiéndole.
“Segundo, quiero que siempre recuerdes que nunca puedes ser responsable de la felicidad de una persona, así como confiar que alguien te vaya a hacer feliz a ti. La elección de la felicidad es tuya. Necesitas hacerte feliz a ti mismo antes de ser capaz de hacer realmente feliz a otro ser humano.”
Pacey se queda asombrado.
“¿Qué? ¿No era el consejo que estabas esperando, Pacey Witter?”
Negando lentamente con la cabeza, Pacey contesta.
“No es eso. Es solo que eso que me acaba de decir es casi exacto a lo que me dijo Jen justo antes de, em, justo antes de morir.”
Grams sonríe y Pacey cree ver que le guiña un ojo.
“Bueno, ¿qué te parece? Parece que esa chica escuchó algo de lo que le enseñé a lo largo de todos esos años.”
Amy trepa por la silla de Pacey y se agarra a su pierna.
“Pacey” dice Grams.
Pacey mira hacia abajo y coge a May, poniéndola en su regazo.
“Lo siento, cielo. ¿Qué tienes ahí?”
Amy sostiene un libro andrajoso y mira con expectación a Pacey.
“Oh, un libro. Quieres un cuento. Muy bien. Jimmy fue a quedarse en la granja de La Abuela y ¿qué es lo que vio?”
Amy ya había levantado la portada del libro que desvelaba una vaca y se gira hacia Pacey esperando el correspondiente y familiar sonido.
“Muuu. La vaca dice Muuu.” Le ayuda Grams mientras Pacey sigue mirando a la página absorto.
Amy pasa de página torpemente para destapar una oveja, y se gira de nuevo hacia Pacey.
“Bee bee. Es una oveja.” Dice Grams desde el otro lado de la mesa.
Deslizándose desde el regazo de Pacey, Amy rodea el mueble hacia Grams.
“Tiene razón. Tiene toda la razón.” Anuncia Pacey de repente, aunque aun está pensativo. “Sé lo que tengo que hacer.”
La puerta de la cocina se abre y entran Jack y Doug, con las caras serias.
“Pacey, me sorprende que todavía esté aquí.”
Jack se lava las manos en la pila y se inclina sobre el banco de cocina.
Pacey mira el reloj.
“Oh, sí. Mejor me voy. Todavía tengo que parar en el bar antes de irme.”
“¿Cuál es la prisa?” Pregunta Grams.
“Joey llega de Los Ángeles esta noche.” Contesta Doug secándose las manos.
“Lo que significa,“ dice Pacey inclinándose para darle un beso en al mejilla a Amy. “Que mejor me voy yendo ni quiero estar allí a tiempo.”
La casa de Dawson en Los Ángeles.
El coche de Dawson entra en el camino de entrada bajo un precioso cielo azul. Es casi de noche y acaba de llegar a casa después de una reunión con los jefes de la productora. La puerta se abre y Dawson sale del coche cogiendo un maletín del asiento del pasajero. Cerrando la puerta tras él, presiona el botón de cierre centralizado de su juego de llaves y sube ágilmente los escalones que llevan a la puerta principal y mete las llaves de la casa en la cerradura.
Desde dentro de la casa vemos que la puerta principal se abre y Dawson entra, dejando el maletín en una mesa de la entrada.
Entra en la cocina y coge una botella de la nevera. Se queda de pie en medio de la cocina y mira a su alrededor al tranquilo espacio que le rodea con una luz diferente ahora que se va a ir pronto. Después de un momento, se quita la camisa y vuelve a través de la entrada hacia el salón.
Dawson se queda ahí, de nuevo empapándose de la tranquilidad y lo vacía que está la casa y entonces se sienta en un sofá. Mira un instante por la ventana, balanceando e vez en cuando la botella en sus manos.
El sonido del teléfono móvil rompe el silencio.
Dawson echa mano a su bolsillo superior, coge el teléfono y lo sostiene contra su oído.
“Hola. Dawson Leery al habla.”
“Hola Samantha.”
“Oh, la deje en el aeropuerto hace unas horas.”
“Fue genial volverla a ver.” La calidez es evidente en la voz de Dawson.
“Si, todavía tengo ganas de salir a cenar. Sabes que no suele haber nada comestible por aquí.”
Dawson ríe.
“Lo sé. Lo sé.”
Mira al reloj.
“Muy bien. Te recogeré a las siete.”
“Venga, solo te hacen falta unos minutos para estar guapa.”
Dawson ríe de nuevo.
“Genial. Adiós.”
Cuelga y deja el teléfono en la mesa que tiene al lado.
Tomando otro buen trago de la botella se da cuenta de que hay una delicada horquilla para el pelo enganchada en el cojín del sofá que tiene al lado.
Dawson lo desengancha con delicadeza y lo mira, quedándose absorto ante la belleza del diseño.
Sonríe y con ella todavía en su mano se levanta y deja atrás la mesa y coge el teléfono.
Mete la horquilla en el bolsillo de sus pantalones y hábilmente pulsa unos botones en el teléfono, subiendo rápidamente las escaleras. Dejando atrás el hall y entrando en su dormitorio, los ojos de Dawson están brillando y todavía sonríe mientras coge una camisa de una percha en su vestidor.
“Hola Joey. Soy Dawson.”
“Solo viendo como andabas. Comprobando que has llegado sana y salva”.
Él permanece de pie desabrochándose la camisa con una mano.
“¿Acabas de aterrizar?”
“Si, bueno, ya te echo de menos. ¿Qué tal el vuelo?”
Dawson se deshace de la camisa y comienza a ponerse la camisa limpia.
“Oh, antes de que se me olvide, Jo. Te has dejado algo aquí.”
“No. Solo una horquilla.”
“Bueno, si, podré llevártela en persona pronto. Gracias por recordármelo.”
“Lo sé. Todavía no me he hecho a la idea.”
Dawson se ríe cálidamente.
“Tu entusiasmo es contagioso, Jo.”
“Lo sé. No hemos vivido en la misma ciudad desde hace años.”
“Te prometo que te avergonzaré delante de todos tus amigos.”
Dawson esboza una amplia sonrisa.
“Si, ahora que lo mencionas, estoy seguro de que Pacey me ha mejorado en eso.”
“Muy bien. Hasta luego, Jo”
“Oh, y, Jo, gracias por todo.”
Dawson cierra el teléfono y lo desliza en el bolsillo del pantalón.
Abrochándose cuidadosamente la camisa limpia, coge una chaqueta de su vestidor, echa un vistazo rápido al espejo y corre de nuevo abajo a la entrada.
Coge sus llaves que están en la mesa de la entrada y sale cerrando la puerta sonoramente tras él.
Centro de Nueva York.
Los compases de la canción de Elvis “Viva Las Vegas” llena el interior del coche de Pacey.
Pacey está cantando muy alto y entusiasmado, sus dedos tamborilean el ritmo de la música sobre el volante.
There's a thousand pretty women waitin' out there
And they're all livin' devil may care
And I'm just the devil with love to spare
Viva Las Vegas, Viva Las Vegas.
Continua con su interpretación de tamborileo mientras para el coche en un cruce ante un semáforo en rojo.
Desde la ventanilla del pasajero se ve que la oscuridad de la noche ha sido mitigada por la abundante iluminación de la ciudad de Nueva York.
Mira hacia el salpicadero, fijándose en la luz parpadeante del reloj digital.
Marca rápidamente un numero en el equipo de manos libres del coche, y baja el volumen.
“Hola, ¿Sean?”
“Si, soy Pacey.”
“Escucha tío. No creo que vayamos a poder quedar esta semana.”
“Ahora mismo estoy en Nueva York. Joey llega esta noche de Los Ángeles.”
El semáforo se pone en verde y Pacey se pone en marcha.
“No sabes de lo que estás hablando. No me tiene comiendo de su mano, es solo que he estado ocupado y no he podido ir a ninguna de las reuniones con los chicos, ¿es eso un crimen?”
El no cree que lo sea. Es verdad que desde que sale con Joey no ha podido quedar con sus amigos tanto como antes. Pero eh, quien puede culparle por querer pasar tiempo con su novia, ¿no?
“No, no es que no le gustes...”
Ahora si miente y lo sabe. Sabe de sobra que Joey piensa que son vulgares y aburridos. Y si, en parte esa es la razón por la que no los ha visto demasiado últimamente.
“Eh, ojito, que no soy el perrito faldero de nadie, gracias. No es mi culpa que nunca te hayas enamorado, así que no sabes lo que se siente, perdedor.”
Suelta una pequeña carcajada por lo que Sean le dice desde el otro lado de la línea.
“¿Conmigo? ¿Qué parezco preocupado? No sé, no me pasa nada, todo va bien.”
“Bueno, posiblemente un par de días.”
“Eh, una idea genial. Me encantaría ir a un partido. Esta vez iré, lo prometo.”
“No. No te preocupes. Yo me encargo de las entradas.”
“Muy bien. Hasta luego.”
Pacey cuelga y sube de nuevo el volumen.
If I wind up broke up web
I'll always remember that I had a swingin' time
I'm gonna give it ev'rything I've got
Lady luck please let the dice stay hot.
Según Pacey está cantando esto, entra en la conocida calle que lleva al edificio de apartamentos donde vive Joey y la canción muere entre sus labios.
La casa de Jack y Grams.
Es por la noche, después de cenar. Doug se está preparando para irse a su casa a pasar la noche, tiene a Amy en sus brazos y está diciéndole cosas, haciéndola reír. Jack está recogiendo los juguetes de Amy del suelo, poniéndolos y la gran cesta que hay en un rincón de la habitación.
“Siento la discusión de antes, Jack.” Dice Doug. Jack para por un momento y después sigue con sus cosas, sin decir nada. “Me alegro de que nos hayamos puesto de acuerdo en que no es un buen momento para que vivamos juntos.”
Jack se endereza y mira a Doug, la expresión en su cara indescifrable. “No nos hemos puesto de acuerdo, tú lo has hecho. Me gustaría remarca que todavía quiero que te vengas a vivir con nosotros.” Jack vuelve a ordenar los juguetes.
Doug le observa durante un momento. “Sé que lo quieres. Es solo que no es el mejor momento.” Grams entra en la habitación y Doug le tiende a Amy. “Buenas noches, Grams.” Se dirige hacia Jack, que para por un momento y le deja que le dé un beso en la mejilla. “Te veo mañana.” Le dice a Jack, intentando que le mire a los ojos.
“Buenas noches Doug.” Dice Jack en una tono frío. Doug suspira, y sale de la habitación y después de la casa.
Jack echa un bloque de color chillón en la cesta y se deja caer en el sofá. Grams va y se sienta junto a él, y Amy gatea desde el regazo de Grams hacia el de Jack. Jack acurruca su cuerpecito junto al suyo.
“¿Os habéis peleado Doug y tu, Jack?” Pregunta Grams, rompiendo el silencio. Jack la mira y después a Amy.
“Él no quiere venirse a vivir conmigo, y eso me molesta. Si quieres llamar a eso una pelea, adelante.”
Grams se queda en silencio por un momento, pensando en qué decir a continuación. Ella quiere mucho a Jack, tanto como quiere a su bisnieta, y haría cualquier cosa por él; pero también ha acabado cogiendo cariño a Doug a su manera, y todo lo que ella quiere es que los dos sean felices.
“¿Te acuerdas de cuando empezasteis a veros? Pregunta por fin.
Jack hace una pausa, su mirada fija en un punto de la pared que tiene enfrente. “¿Qué quieres decir?”
“Durante mucho tiempo tu me dijiste lo frustrado que te sentías porque él se echase para atrás. Le costó varios meses admitir frente a ti su sexualidad, y aun más tiempo para hacerlo frente al resto de Capeside, y no estabas muy contento con eso.”
“Si, me acuerdo de eso.” Dice Jack de una manera algo fría. “¿Qué tiene que ver aquello con lo de ahora?”
“¿Te acuerdas de lo feliz que estabas cuando se decidió y te dijo que te quería? ¿Qué quería estar contigo?” Jack no dice nada. “Ya habías abandonado toda esperanza de que fuese a ocurrir algo entre vosotros, pero cuando le dejaste a su aire, acabó viniendo por su propio pie.”
Jack, inquieto, recoloca a Amy en su regazo, todavía sin mirar a Grams. “Todavía no veo a donde quieres ir a parar.”
“Dale tiempo, Jack. Cambiará de idea. Justo como lo hizo las otras veces.”
Jack suspira. “Tienes razón, lo sé. Pero un parte de mí simplemente quiere vivir felices para siempre y no puede aceptar que él está más asustado que yo.”
“Tan solo espera, Jackers.” Dice Grams alegre, usando el apodo que sabe que Jen usaba para su querido amigo. “Dale unas semanas y estaréis discutiendo sobre el sitio en el armario.”
Jack ríe. “Hablando literalmente.” Quedan en silencio de nuevo mientras Jack acaricia la espalda de Amy. Durante su conversación la niña se ha empezado a quedar dormida. Jack baja la mirada hacia su cabeza, la coloca cerca de su hombro, y se inclina para besarla. Algunas veces, como esa noche, no puede recordar como era su vida sin ella.
“¿Crees que estoy haciendo lo correcto?” Pregunta a Grams. “Educarla con Doug.”
Grams mira a Jack con una mirada mitad horror y mitad sorpresa. “¿Cómo puedes si quiera preguntarme eso, Jack? Sabes lo que Jennifer quería para Amy, te lo dijo ella misma.”
“Ella me dijo que quería que Amy se sintiese querida, que sintiese que pertenecía a algo. Nunca especificó lo que quería decir con eso.”
“Jack, sabes que ella quería que tu y Doug la criaseis. Ella me dijo erais la opción más evidente puesto que Amy seria probablemente la única niña que podríais tener. ¿Cómo puedes preguntarte si estás haciendo lo correcto?”
“Los trabajadores sociales se lo preguntan.” Dice Jack con contundencia.
“Los trabajadores sociales no te conocen, Jack. No os ven a los dos juntos.” Grams mira mientras Jack aprieta su mejilla contra la cabecita de Amy. “No le va a ocurrir nada malo, tu no lo permitirás.”
“Quiere creer que es verdad, Grams, de verdad que sí.” Jack levanta la cabeza para mirar a Grams y a ella le entristece ver lágrimas cayendo por sus mejillas. “Pero tengo miedo de que al final, acabe fallándola. Y no se como voy a vivir con eso.”
Grams se inclina y los tres se abrazan. “Creo que te estás preocupando por nada. Pero pase lo que pase, Jack, siempre estaré aquí para ti.”
Jack solo asiente, incapaz de decir nada más.
Taxi en la ciudad de Nueva York.
Joey mira por la ventana, viendo a Nueva York pasar borrosa. Cada vez que entra en una taxi de Nueva York, acaba agarrándose a la puerta con los nudillos blancos. Cuando el taxi para bruscamente ante un semáforo en rojo, suelta la manilla involuntariamente.
Su móvil suena en su bolso. Probablemente es del trabajo, casi seguro que es Ethan martirizándola con una fecha de entrega u otra. Descuelga y dice “Hola.” En un tono monótono, seco.
“¿Jo?”
“¿Bessie?”
“¡Llevo intentando localizarte varios días! ¿Dónde has estado y porqué no has cogido el teléfono?” Bessie la regaña con el tono que Joey describe como “maternal”.
“Relájate, Bess. Tuve que ir a Los Ángeles por trabajo.”
“Ya veo.” Dice Bessie sabiendo a qué se refiere.
“Ya ves, el qué” dice Joey irritada. Se agarra a la manecilla de la puerta anticipando la salida del taxi cuando el semáforo se pone en verde.
“Nada.”
¿Qué, Bessie?”
“Solo que sé que mi hermana pequeña no tiene tiempo para el resto del mundo cuando Dawson Leery está en la zona.” Ríe Bessie.
“Bessie.” Joey pone los ojos en blanco. “Sabes que sólo somos amigos. Sabes que estoy con Pacey.”
Me lo has dicho un millón de veces. Pero eso no significa que no pueda intentar poner las cosas en su sitio.” Dice Bessie y Joey juraría que la oye guiñarla un ojo.
“Tu no et rindes, ¿verdad?” Suspira Joey.
“Nunca. Sabes lo que piense de esto. Por el amor de Dios, se estaba tirando a una mujer casada la última vez que supe de él.”
Joey vuelve a poner los ojos en blanco y suspira con frustración.
“Las cosas no eran como tu piensas, fue...”
“Si, lo sé. Ni siquiera sé porqué lo intento, siempre me sales con excusas y defendiéndole de todas formas. Todo el mundo tiene que ser perfecto menos él, él puede ser todo lo desastre que quiera. Algún día me tendrás que explicar eso.”
“Si algún día, pero ahora podemos dejar el tema, por favor.”
Sintiendo el enfado crecer en la voz de Joey, Bessie cambia de tema.
“Escucha, quería hablar contigo sobre planes de boda. He estado intentando entender...” en su voz se aprecia un deje de ansiedad.
“Pensé que no te importaba mucho y que hacíais esto por Alex, o algo así.” Joey sabe que eso no es verdad, no importa lo que diga su hermana, pero no puede evitar chincharla con eso.
“Sabes que desde la boda de Gale el niño ha estado haciendo cada vez más preguntas, y hay cosas que no puede entender, y no quiero que crezca avergonzándose de mí como tu hiciste.
Cuando escucha esas palabras, Joey se queda rígida en el asiento, una punzada de dolor en su corazón.
“Bessie, eso no es verdad. Nunca me avergoncé de ti sino de toda nuestra situación. Tu siempre has sido fantástica. Sé que discutíamos a menudo y que a veces decía cosas... y yo.. Y que te hice daño y... lo siento Bessie. Si sirve de algo, déjame decirte que según echo la vista atrás ahora, puedo ver la increíble persona que siempre has sido.”
Hay silencio al otro lado de la línea.
“Guau. Te aseguro que no esperaba oírte decir algo así cuando te llamé. (una pausa) Gracias hermanita.”
Joey sonríe y sabe que Bessie también está sonriendo.
“Y no te preocupes, tengo el fin de semana que viene reservado para que nos pongamos con tu boda.” La explica Joey. “Intentaré ir tan a menudo como pueda según se acerque la fecha para dar los últimos retoques, ¿vale?”
Oye a Bessie suspirar.
“Todo ira bien. Confía en mi..” Un pitido sueña en el oído de Joey, avisándola que tiene otra llamada. “¿Te puedo llamar ahora, Bess? Tengo otra llamada.”
“Claro. Hasta luego, Jo.”
“Adiós.” Joey cambia de línea. “¿Hola?”
“¡Joey! ¿Dónde demonios has estado? ¡Llevo intentando hablar contigo desde hace horas!”
“Hola a ti también, Ethan. ¿Cuál es el problema?” Pregunta Joey, intentado no parecer enfadada por que le llamen en su día libre.
“No puedo encontrar un manuscrito. ¿Sabes cual te digo?” Ethan parece nervioso.
“Sí. Está en el cajón superior izquierdo. ¿Te acuerdas?” Contesta Joey, tamborileando con sus dedos en su rodilla.
“Oh, claro. Gracias. ¿Cuándo vuelves al trabajo?” Ríe. “Estoy tan perdido aquí sin ti, Joey.”
“Estoy segura. ¿Pero no se supone que eres tú el que me tiene que ayudar a mí a organizarme?” Joey ríe también.
“Algo así.” Dice él. Joey casi puede oír la sonrisa en su voz. El se ha relajado considerablemente. Ella oye una voz diciendo algo de fondo al otro lado de la línea y de repente Ethan dice, “Me tengo que ir, Jo. Te veo mañana.”
“Adiós Ethan.” Joey sonríe, encantada de tener el resto del día libre, sin plazos de entrega, sin reuniones. Echando su teléfono de nuevo en el bolso, echa un vistazo por la ventana y está decidida a disfrutar el resto del camino a casa. Va siendo hora que trabaje en ser intrépida, después de todo.
Un restaurante de moda en Los Ángeles.
“¿Quiénes íbamos a cenar juntos, entonces?” Pregunta Dawson mientras le da unos billetes al taxista.
“Hannah y Jake. Ya te lo dije. Venga, llegamos tarde.” Responde Samantha, tirando de su brazo.
“Um, no, en realidad lo que dijiste fue 'Algunos de los compañeros vamos a salir a cenar. ¿Te apuntas?' ¿No estaban saliendo juntos Hannah y Jake?” Dawson baja la voz con la palabra saliendo.
“Si, salen juntos.” Dice ella, sonríe y baja la voz en la misma palabra. “¿Qué pasa?”
“¿Qué pasa? No estas preocupada por” para y la mira con énfasis. “Ya sabes, por las habladurías de esta ciudad.” Continua cuando ella no contesta. Ella levanta las cejas inocentemente.
“Ya has manchado mi buen nombre así que no me preocupa.” Ríe. El también ríe y le ofrece su brazo.
“Muy graciosa. Pero sigo pensando que eso un poco raro que hagamos esto. Quiero decir, sólo hace un mes que rompimos.”
“Dawson, salimos juntos durante seis semanas. No es como si hubiésemos estado prometidos. Además, solo es una cena entre amigos. Todo el mundo excepto Hannah y Jason tenían ya planes y no quería ser la tercera en discordia. Tienes que relajarte un poco, divertirte, así que te traje aquí. Final de la historia. Chico, siempre estás así cuando Joey viene o llama.” Suspira Samantha mientras entran en el restaurante.
“No es cierto.” Protesta Dawson.
“Sí, claro.” Ríe ella. “Reserva a nombre de Leery” le dice a la mesonera.
“Por aquí, señora.” Dice la mesonera, señalando con unos menús.
“Entonces, ¿a Joey le gustó la casa? ¿Hicimos un buen trabajo?”
“Le encantó. Gracias por la ayuda.” Dice él y le aparta la silla para que se siente. El también se sienta y llama a un camarero, pidiendo para beber.
“Parece que hemos llegado antes que ellos. Espero que se presenten o mi nombre se verá arrastrado por el barro.” Dice ella, tomando un sorbo del agua que tiene ante ella.
“Hey, le he explicado a los periodistas un millón de veces que Sammy no está basada en ti. No es mi culpa que no me crean.”
“Nosotros no facilitamos las cosas cuando empezamos a salir. Aunque ayudo a la serie. No creo que genere más audiencia y averiguan que Sammy y Colby no están juntos.” Dice ella firme.
“No creo que la gente esté tan interesada en Sammy y Colby.” Protesta Dawson. “Quiero decir, la serie está basada en la amistad, no en quien sale con quien.”
“Dawson, hemos tenido esta discusión un montón de veces. Recuerda, yo escribo la columna semanal de nuestra página web. Yo contesto las preguntas de los fans. Sé lo que la gente quiere, les gusta las amistades, pero la relación entre Sammy y Colby es el alma de la serie. Y no quiero oír ni una palabra más sobre el tema.” Le dice cuando ve que el se lo va a discutir.
“Vale, vale.” Cede él, levantando las manos en señal de derrota.
“Por cierto, ¿Qué es eso que he oído de que te han ofrecido un trabajo?” Ella cambia de tema. Él le cuenta todo sobre la oferta de trabajar con Spielberg y ella se asombre. “¿Lo dices en serio? Es una oportunidad increíble, Dawson.”Ella parece tan contenta por él que Dawson no puede evitar devolverle la sonrisa.
“Si, lo es. Y me alegro de que me la ofreciesen y de que me haya decidido a aceptarla. Pero al mismo tiempo no sé si debería dejar la serie.” Explica.
“Si, puedes. Y lo harás. ¿Sabes lo que esto puede significar para tu carrera?” Dice ella y él sonríe, su buen humor es contagioso. “Oh, ya están aquí.” Ella agita la mano saludando le antes de volverse hacia él. “¿Crees que puedes hablarle bien de mí a Spielberg?” Ella le guiña un ojo antes de saludar a sus amigos.
Ultima hora de la tarde en el apartamento de Joey (Nueva York)
Un montón de cacerolas están apiñadas sin ningún orden en la encimera de la pequeña cocina de Joey. Pacey sale de la despensa llevando un par de botes de hierbas secas y un bote de harina.
Sacude la cabeza y murmura para sí. “No me extraña que esta chica no engorde ni un gramo.”
Pacey abre un cajón y saca un medidor y saca media medida de harina. Entonces lo echa en un bol levantando una nube de polvo de harina. Estira el brazo para coger un huevo y de un rápido movimiento lo rompe y lo echa en el bol para la mezcla. Un gran chorro de clara de huevo resbala por su brazo. Mira a su alrededor buscando un trapo para limpiarse y, como no encuentra ninguno, acaba limpiándose en los pantalones. Es justo en ese momento cuando sueña su teléfono móvil.
Suspirando, Pacey busca en los bolsillos de sus pantalones y mira la pantalla del teléfono antes de responder.
“Hola Gretchen.”
“Bueno, no me has pillado en casa porque estoy en la de Joey.”
“Ella esta bien. Apunto de entrar por la puerta en cualquier momento. Acaba de volver de lago de trabajo que tenia en Los Ángeles.”
“¿Qué te cuentas, por cierto?”
“No, no quiero meterte prisa pero tengo una delicada mezcla de huevo y harina frene a mí que necesita de mi atención si Jo quiere tener una cena decente esta noche.”
“¿En serio?”
“No sé que decir. No es como si hubiese estado en esa situación antes, precisamente.”
“Aha, mmm.”
“Ahá.”
Pacey sujeta el teléfono con el hombro liberando sus manos para empezar a agitar la mezcla del bol.
“Bueno, no tomaría ninguna decisión precipitada si estuviese en tu lugar, Gretch.”
“Hablando de decisiones. Acabo de hacer una bastante importante hoy. He decidido aceptar una oferta de trabajo para dirigir un restaurante en Nueva Orleáns.”
“No, todavía no se lo he dicho.”
“Sí lo sé. Es bastante importante. He estado jugando con la idea los últimos días pero ya lo he medio concretado con Danny Brecher.” Dice, un poco avergonzado, consciente de repente de que quizás había sido un poco precipitado el aceptar el trabajo.
“Sabes, hablas como Dougie, y no es precisamente un cumplido.”
“Sí, sí. Es porque te preocupas.”
Dice esto ultimo con un bufido, entonces para, escuchando atentamente.
“¿Cómo se lo que me dice mi corazón, Gretchen? Te informa de que no es el más hablador de mis órganos.”
Se muerde ligeramente el labio inferior, mientras e imagina el gesto de Gretchen ante su ultimo comentario. “Vale, eso ha sido demasiado. Lo siento. Esto es serio, y sé que intentas ayudar. Es solo que... Mira, no sé lo que hacer. No sé por qué todavía no se lo he dicho a Joey. Además de la gloriosa ciudad de Nueva Orleáns y Bourbon Street, está la idea de trabajar con Danny otra vez. Él me enseñó todo sobre cómo trabajar en una cocina y cómo llevar un restaurante y aunque no quiere que le considere su mentor, en realidad lo ha sido. Es casi como si se lo debiera... “ La voz de Pacey se desvanece, consciente de la importancia de lo que acaba de decir.
Deja salir un suspiro, parando para escuchar a Gretchen animándole para hacer lo que su corazón acaba de poner en palabras. Con su atención fija en el consejo de su hermana, Pacey no oye a Joey que entra de puntillas en la cocina. Se le acerca por detrás disimuladamente, con una sonrisa picarona en sus labios. Pacey, sin saberlo, sigue con la conversación, batiendo la mezcla con una súbita energía.
“Bueno, de todas formas no es tan sencillo, hermanita. Quiero a Joey. Si ella no estuviese en mi vida, ¿no crees que estaría ya en el primer avión hacia Nueva Orleáns? No habría dudas. Lo que no se es como va a reaccionar. En realidad, ¿puedes imaginarte su reacción? Yo ya puedo verlo. 'Hola cariño, me alegro que estés en casa después de pasar una temporada maravillosa con Dawson. Tengo un nuevo trabajo, ¡nos mudamos a Nueva Orleáns!”
Los brazos de Joey caen a los lados de su cuerpo, pesados. Se para y se queda quieta mirando a la espalda de Pacey.
Pacey ríe ante la respuesta de Gretchen al otro lado de la línea. Detrás de él, El labio inferior de Joey tiembla ligeramente y sus ojos se nublan y se abren incrédulos.
“Sí, lo sé. Todo lo que tengo que hacer es decirle a Joey la excitante noticia. Pero todavía no estoy seguro de cómo voy a hacerlo.”
“¿Quieres intentarlo de otra forma?” La voz de Joey rompe la amena charla entre los hermanos Witter.
Pacey rápidamente se gira y la ve de pie, tras él, la bolsa de viaje todavía colgando de su hombro, su ceño fruncido mientras le mira. “Así que... ¿cuándo debería empezar a hacer las maletas, Pacey?”
Todavía en el apartamento de Joey (Nueva York)
Pacey traga y coge aire. “Eh, Gretchen, te llamo luego, ¿vale?” Dice al teléfono. “Sí... Estaré bien. Creo. Buenas noches.” Cuelga el teléfono y lo deja en la mesa junto a él. Intenta no aclararse la garganta, porque así parecería que está asustado. No lo está. En serio.
“¿Por qué no dejas la bolsa en el suelo y et descargas antes de hablar?” Dice Pacey.
Él puede ver la tormenta en sus ojos, nada puede pararlo, es inevitable. Doug e incluso Gretchen le avisaron que se lo dijese antes de que fuese demasiado tarde. Esto no iba a ser agradable.
“ Así que... ¿Cuándo voy a poder probar una buena cocina tradicional Cajun, Pacey? ¿Has hecho compra en la calle Bourbon, cariño?” Dice Joey, el nombre cariñoso sale de su boca con un tono no precisamente dulce.
Pacey se arriesga con una pequeña sonrisa. “Es curioso que menciones la calle Bourbon. Siempre he querido ir... “ Para, dándose cuenta de que el riesgo no merece la pena. “Vale, sé que estás enfadada, y te lo iba a decir. De verdad que iba a hacerlo. Es solo que no encontré el momento apropiado.” Se acerca a ella, lentamente, suplicándole con la mirada.
“¿El mejor momento? ¿El mejor momento, Pacey? Si voy ha hacer una cosa así, ¿no tengo que tener el mejor momento para empezar a hace las maletas? ¿Para pedirle a mi jefe y me puede trasladar ahora a la oficina de Nueva Orleáns? ¡Dios! ¡Ni siquiera sé si tenemos una oficina allí!”
Pacey se aclara la garganta. “Intenté decírtelo. Lo sé desde hace sólo una semana. Pensé que no era una buena idea decírtelo por teléfono mientras estabas con Dawson. Una vez estuve apunto de decírtelo, pero me quedé paralizado. No puede decir las palabras.” Hace una pausa, mirándola directamente, buscando su mirada. “Además, tu parecías distraída con Dawson en cualquier caso. No hubo oportunidad, Jo. Si hubieses estado aquí cuando Danny llamó, te lo habría dicho enseguida.”
Pacey desea poder borrar esa palabra cuando ve los ojos de Joey enfurecidos.
“¡¿Qué?! Lo siento si – no, no.” Joey calla, murmurando para sí. “No, sabes que. Estaba a punto de pedirte perdón por tener un trabajo que me permite viajar a ciertas ciudades, algunas de las cuales son lugares donde viven amigos míos, y tuyos. Pero eso seria ridículo. Tengo un trabajo que me encanta, que me permite hacer uso de esto de aquí,” dice señalando su cabeza. “Y además me permite vivir en otra ciudad que no es Capeside.”
Pacey la mira fijamente y dice suavemente. “Quizás yo también quiera salir de Capeside, Jo.”
Joey baja la mirada, mira a cualquier sitio con tal de no mirarle a los ojos. Sabe que él tiene razón. Si hubiese una oportunidad de salir de Capeside, el también la cogería.
“¿Entonces que hacemos, Pacey? Por fin siento como si encajase aquí. Me ha costado un tiempo, pero encaja conmigo. Y yo encajo.”
Él le coge las manos, encogidas en su regazo, y las entrelaza con las suyas. “Dale una oportunidad, Joey. ¿Qué más da otra ciudad? Puedes trabajar allí tan fácilmente como en cualquier otro lado. Lo hiciste en Los Ángeles.”
Joey rápidamente se suelta las manos, y las alza en el aire con frustración.
“¡Dios! ¿No lo entiendes? Estoy instalada aquí, Pacey. Estoy a gusto. Siento que tengo mi propio hogar. No la casa de mi hermana, no un dormitorio en una residencia universitaria, sino una hogar. A pesar que estás poniendo todo de tu parte haciéndome esta pregunta que afecta a mi carrera y a mi vida aquí en Nueva York, llego en el último acto. Llamaste a Gretchen, con la que apenas hablas, y menos la pides consejo, y yo soy la única persona a la que no encuentras el momento adecuado para decírselo.”
Pacey se ha quedado callada durante todo su discurso, sólo a murmurado que había sido Gretchen la que le había llamado a él, no al revés, pero Joey ni siquiera se da cuenta.
El no había esperado que su reacción fuese a ser tan exagerada, pero no se podía decir que Joey fuese alguien predecible. “Jo, lo he fastidiado.” Confiesa en voz baja. Ella suelta un bufido, pero Pacey continúa. “Evidentemente, en lo más profundo sabía que ibas a reaccionar así, pero aún así me quedé paralizado. Había un gran peso en mi pecho que no me dejaba decírtelo porque de alguna manera pensé que había una palabras mágicas que podrían hacer que todo fuese... bien. Sabiendo eso, y sabiendo que lo he fastidiado.. Sigue siendo una decisión sobre mi carrera que quiero hacer contando contigo.”
Ella parece cansada. Abatida. Él puede verlo.
“No sé que decir, Pacey. Lo único en lo que puedo pensar ahora es en echarme un rato.”
Se dirige a la habitación, cerrando la puerta suavemente tras ella. Dentro, se sienta en la cama y sostiene la cabeza entre sus manos; millones de ideas bullendo en su mente, emociones agitadas. Necesita hablar, pero no con Pacey.
Ahora mismo, no. Esta demasiado molesta y sabe que puede ser irracional cuando está así.
Descuelga el teléfono que tiene en la mesilla, y marca el número de la primera persona en la que piensa.
“ Hola” Sonríe débilmente y respira. Esto es justo lo que necesita.
En el mismo restaurante de moda de Los Ángeles.
“Me lo he pasado muy bien.” Dice Samantha, abrazando a Hannah y a Jake. “Tenemos que repetirlo.” Dawson estrecha la mano a la pareja y comparte los sentimientos de Samantha.
“No ha sido tan grave, ¿no?”
“Tolerable.” Dawson sonríe. “Parece que son buenos el uno para el otro.
“Están condenados.” Samantha sonríe mientras da un sorbo al agua.
“¿Qué? ¿Por qué?”
“Tu dirás. Ella acaba de rompe con su novio, que es su mejor amigo. No salieron durante mucho tiempo. Las cosas se volvieron muy intensas y rompieron. Ella me habla de él todo el tiempo. Le llama el amor de su vida, su alma gemela.”
“¿Y? No siempre acabamos con nuestra alma gemela. “Dawson dice con una mueca.
“¿No estamos un poco cínicos? Tienes razón, no lo hacemos. Pero ella nunca tuvo una verdadera oportunidad con su mejor amigo. Hasta que la tenga, siempre se preguntará que habría pasado. Jake es solo su red de seguridad, su opción segura. Casi lo siento por él.”
“¿Casi?”
“Si, es bastante imbécil. Además, le advertí que no se liase con ella y no me escucho.” Ríe.
“Ese ha sido su error.” Ríe Dawson. “¿Cómo es que sabe tanto de todo esto de las relaciones?”
“Digamos que he tenido mi propia experiencia con un triangulo amoroso. No termino bien.” Suspira, removiéndose en el asiento.
Dawson abre los ojos, sorprendido. “¿En serio? No tenía ni idea. Todas las veces que he divagado sobre mi pasado tú nunca dijiste nada del tuyo.”
“Sí, bueno. No me gusta hablar de ello. Me enamoré de un chico que tenia una mejor amiga desde la infancia. Salimos durante una temporada pero ella tenia su corazón, y su alma.” Dice ella triste.
“No puedo creer que nunca me dijeras nada de esto.” Dice Dawson asombrado. “Deberías haberme dicho algo.”
“No hay nada que decir. Me enganché bastante con un chico que pertenecía a otra. Mi padre murió cuando yo tenia 13 años, mi madre trabajaba todo el tiempo. La típica historia de una chica que busca el amor donde puede. Tengo mis historias.” Deja surgir una carcajada que carece de toda alegría o humor. Se da cuenta de la mirada triste en la cara de Dawson y se gira para no mirarle.
“¿No somos un par un tanto disfuncional?” Bromea Dawson, intentando aligerar el ambiente.
“Lo somos, ¿verdad?. Siempre queriendo algo que está fuera de nuestro alcance.” Dice con una pequeña sonrisa en su rostro.
“Habla por ti. Yo no estoy aquí suspirando por nadie. Eso terminó hace tiempo.”
“Quizás. Pero creo que si alguien volviese a tu vida y quisiera volver a estar contigo, no podrías resistirte.” Le provoca.
“No estoy de acuerdo...”
“¡He visto como la miras, Dawson! Quizás ya lo hayas superado y aceptado como son las cosas..” De repente, el móvil de Dawson suena. Samantha deja la servilleta en la mesa. “Contesta. Acabaremos la conversación más tarde.”
“¿Hola?”
“¡Dawson!” Es Joey. Inmediatamente, sabe que está molesta por algo.
“Hola. ¿Pasa algo?”
“¿Cómo lo haces?” Joey suspira. “¿Recuerdas cuando Pacey llamó este fin de semana y te dije que parecía que estaba un poco raro?”
“Sí.” Dawson suspira en resignación. Cada vez era más difícil enfrentarse a sus pequeñas disputas.
“Bueno, todo empezó cuando le oí decirle a Gretchen algo sobre una oferta de trabajo –“
Apartamento de Joey en Nueva York.
Joey está sentada en la cama en su apartamento. Le da la espalada a la puerta entreabierta y aunque su voz no es tan alta, su tensa postura corporal y la manera en que sus dedos juegan con la costura de la almohada revelan su agitación interna.
“Y me refiero a que el trabajo es en Nueva Orleáns. Creo que querrán que empiece pronto.” Sujeta el auricular con fuerza mientras sacude la cabeza con frustración.
“¿Cuándo me lo iba a decir, Dawson?”
“Bueno, es genial enterarme que medio mundo lo sabe y le parece que es una magnifica idea, por lo visto.”
“Oh no. Parece que yo puedo simplemente dejar mi trajo, todo en lo que he trabajado tan duro aquí y irme tras él. ¿Es una decisión que puede hacer sin contar conmigo?”
“Hemos hablado, Dawson.”
“Por supuesto que me importa. Es solo que estoy tan furiosa con él ahora mismo.”
“Lo sé.”
Los hombros de Joey se relajan ligeramente.
“¿Crees que debería volver a intentarlo?”
“Ya sé que siempre hay dos versiones de la misma historia, Dawson. Es solo, que ojalá hubiese sido honesto conmigo y lo hubiese sabido antes.”
“Bueno, eso es verdad. Estoy cansada y no nos hemos visto en los últimos días.”
Joey exhibe su media sonrisa.
“Tienes razón. Y yo no he sido tan paciente con Pacey en la última media hora.”
La sombra de Pacey aparece en el marco de la puerta y empuja la puerta ligeramente hasta que se abre del todo.
Mira por un momento a Joey. Sus ojos están hinchados y un poco rojos. Abre la boca para decir algo cuando se da cuenta de que está hablando por teléfono.
“A veces es duro.” Joey continúa.
“Los dos nos embalamos y discutimos. Normalmente es sobre pequeñas cosas pero, bueno, está es bastante importante.”
Joey suspira y sonríe lentamente.
“Me conoces demasiado bien.”
“Bueno, siento haber interrumpido tu cena. Díselo a Samantha. Con un poco de suerte ella entenderá un poco del melodrama entre Sammy y Petey.
Joey ríe suavemente.
“Bueno, gracias Dawson. Gracias por saber siempre que decir. Hablaré con él.”
Las manos de Pacey se crispan ligeramente ante la mención del nombre de Dawson. Sus ojos están cansados y parece resignado cuando se gira para apartarse de la puerta.
En un ágil movimiento, Joey se levanta de su asiento en la cama.
“Además ¿cómo me voy a ir ahora? Te vienes a vivir aquí. ¿Por qué íbamos a querer irnos?”
Su voz va desapareciendo a la vez que se gira hacia la puerta. Los ojos de Joey se encuentran y mantienen la mirada a los de Pacey y baja la mirada cuando ve la mezcla de sorpresa, ira y decepción que muestra su rostro.
De vuelta en el restaurante de Los Ángeles.
“¿De qué iba todo eso?” Pregunta Samantha cuando Dawson aparta el teléfono. “¡Espera! Déjame adivinar. Joey. Lo sabía. A ver, ¿Qué le pasa a nuestra neoyorquina favorita?”
Dawson suspira. “Parece ser que Pacey ha aceptado un trabajo que implica mudarse a Nueva Orleáns. Según Joey, prácticamente ha aceptado el trabajo sin hablar con ella.”
“Au. ¿Y ella no se quiere trasladar?”
Dawson niega con la cabeza. “Le he oído y luego Joey a terminado la llamada de una manera un poco brusca. Tiene un montón de lo que hablar.”
“Sin ti. Es mejor si te mantienes tan lejos como puedas de todo el drama. Siempre intentan ponerte a ti en medio y no te lo mereces.”
“Lo sé. Los dos son mis amigos y no me gusta verlos sufrir. Y soy el mejor amigo de ella.” Se calla, y desliza los dedos por su corto cabello.
“Lo entiendo, Dawson. Sé lo mucho que te importa Joey. Pero cuando Pacey está involucrado, creo que tienes que preocuparte a distancia.” Le regaña con amabilidad.
“Tienes razón. Sé que la tienes. Cuesta cambiar las viejas costumbres, supongo.” Ríe, jugando con su copa de vino.
“Acepta el consejo de quien ha pasado por eso. “ Le sonríe. “Lo que tenga que ser, será. Recuérdalo.”
“Lo haré. Y ahora, ¿qué tal si dejamos el tema y nos vamos a tomar un café?”
“Es la mejor idea que he escuchado en todo el día. No quería dormir hoy, de todas formas.” Bromea.
Él deja varios billetes sobre la mesa antes de coger su abrigo del respaldo de la silla. “El último en llegar paga las galletas.”
“En ese caso...” ríe ella mientras le empuja y le adelanta hacia la puerta.
La habitación de Joey, Nueva York.
Joey está sentada en la cama, el teléfono en silencio junto a ella, una mirada desafiante en su rostro. Pacey está todavía de pié quicio de la puerta, su rostro oscuro como una tormenta durante un huracán estival. Ninguno de los dos dice nada.
“¿Así que no está bien que yo hable con Gretchen, mi propia hermana, pero tu puedes compartir todos nuestros secretos con Dawson?” Pregunta Pacey al fin. Joey no dice nada. “¿Por qué puedes hablar con él pero no conmigo?” Todavía no hay respuesta. “Lo olvidaba, vosotros sois 'almas gemelas'.” El tono sarcástico de su voz no pasa desapercibido para Joey.
“¿Cómo te atreves a echarme en cara mi amistad con Dawson?” Joey explota, levantándose de la cama. “Sabes lo importante que es para mi, lo importante que es nuestra amistad.”
“Si, y se que la mayoría de las veces parece ser más importante que nuestra relación.”
“Eso no es verdad, es sólo que... “
“No me lo creo, Jo. “ Le corta Pacey. “Ya me seguiste un verano, ¿por qué no puedes hacerlo de nuevo?”
“¡Por que entonces apenas tenia 17 años! ¡No tenía ni idea de cómo era el mundo real! Ahora somos adultos, Pacey. Adultos con vidas y responsabilidades.” La expresión de su cara sólo podría describirse como tormentosa. “Incluso si tu no te comportas como tal.”
Joey mira a Pacey y se da cuenta de que ha ido demasiado lejos. Él se mueve para salir de la habitación, no queriendo continuar con esa conversación de esa manera. Joey para y suspira. Esto no les está llevando a ninguna parte. Las palabras de Dawson resuenan en su cabeza, y ella decide seguir su consejo. “Pacey, espera. ¿Podemos empezar otra vez? ¿Podemos sentarnos y hablar de esto con calma?”
Pacey se da la vuelta, sorprendido ante su cambio de actitud. Normalmente Joey es la última que quiere sentarse y hablar con calma de nada. Doug le advirtió que ocultarle cosas no era una buena idea, y ahora se daba cuenta de cuánto. Pero necesitaban solucionar esto, él necesita decirle lo que está pasando. Él quiere a esta mujer, con su mal genio incluido; y últimamente su deseo por hacer que lo suyo funcione supera cualquier enfado que pueda sentir ahora mismo.
“¿Cómo adultos?” Pregunta, con una sonrisa empezando a aparecer en las comisuras de la boca. Joey le mira y él se da cuenta de que todavía está demasiado enfadada como para hacer ninguna broma. “Vale, ¿por que no hablamos entonces?.”
Joey le mira un momento. “Tú primero.” Dice ella.
Pacey la mira durante un momento y entonces empieza. “Maddie me vino a ver el otro día.” Pacey mira y ve a Joey estremecerse ante la mención del nombre. “Parece ser que su marido no está satisfecho con haberme pegado una paliza, ahora quiere arruinarme la vida.”
“¿Qué quieres decir?”
“¿Sabes todos los problemas que he estado teniendo con el personal, los permisos y todo eso?” Joey asiente. “Pues parece que no son una casualidad, como yo pensaba. Por lo visto, el marido de Maddie no estaba contento con partirme la cara. También me está destrozando la vida, también. Está usando a sus amigos en Capeside, que al parecer son muchos, para básicamente arruinarme.”
La expresión de Joey cambia radicalmente. “Oh, Dios, Pacey.” Su tono es dulce y comprensivo ahora, con un deje de disculpa. “¿Por qué no me lo dijiste?”
“Porque me daba vergüenza, Jo. Lo que pasó con Maddie no es algo de lo que me sienta particularmente orgulloso, pero es mi responsabilidad. Y eso es lo que está pasando ahora.” Pacey inclina la cabeza, no queriendo mirar a Joey. La expresión de lástima en su rostro cambia a una que él no puede describir. Ninguno dice nada durante un buen rato.
“Si sabías que estaba casada.” Pregunta por fin Joey. “Y sabías que habría consecuencias si te liabas con ella, ¿por qué lo hiciste?”
Pacey levanta la cabeza e intenta leer su expresión. Ella intenta con todas sus fuerzas mantener un rostro inexpresivo, pero él puede ver el atisbo de tristeza e ira que ella está intentado esconder tan bien. Se toma unos minutos para pensar en la mejor manera de responder a su pregunta, y al final le dice la única cosa que le puede decir honestamente. “No lo sé, Joey.”
Joey asiente ligeramente y se gira para dar unos pasos cruzando la habitación. Pacey la mira en silencio, sabiendo que la ha herido, pero sin saber como cambiar lo que ha pasado. Finalmente, Joey se gira hacia él.
“Entonces tienes que quedarte en Capeside. Quédate en el Icehouse y pelea.” Su voz traiciona su rostro inexpresivo. Parece molesta. “Tienes que enfrentarte a las consecuencias de tus acciones, Pacey. Encuentra una manera de conseguir que ese hombre te deje en paz, como sea. Eso sería lo que haría un adulto.”
Ambos miran hacia su lado de la habitación por un momento, Joey esperando expectante la respuesta de Pacey. “Tienes razón. Mañana por la mañana llamaré a Danny y le diré que no puedo ir a Nueva Orleáns.”
Joey sonríe y se acerca para besarle. “Bien, me alegro.”
“Yo también.” Le dice Pacey mientras están allí de pie abrazados durante un rato, ninguno de los dos capaz de ver la expresión de preocupación y confusión en la cara del otro. Joey sabe que ella sólo está fingiendo estar contenta con la decisión de Pacey, pero que en realidad no todo va bien entre ellos. Pero esta noche no es el momento.
Pacey está quieto disfrutando el sentirse entre los brazos de Joey. Sabe que la ha fastidiado bien esta noche, y que aunque han hecho las paces no todo va bien entre ellos. Él se aparta del abrazo, decidido a apartar esos pensamientos. “Me alegro e que estés en casa, Joey. Te he echado mucho de menos cuando has estado fuera.”
Joey intenta devolverle la sonrisa. “Yo también te he echado de menos, Pace.” Las palabras son suaves, pero a ella le suenan inexpresivas, deshonestas de alguna manera.
Hay otro momento incomodo entre ellos antes de que Pacey le coja de la mano y sugiera que vayan a cenar. Mientras van hacia la cocina Joey se repite sus palabras en la cabeza. Le ha dicho que le había echado de menos, pero sólo era una respuesta refleja a su declaración. En realidad, no estaba segura de que le hubiese echado tanto de menos. La única vez que había sentido deseos de llamarle había sido en su primer día allí, pero después de eso todo lo que podía recordar era cuánto se habían divertido Dawson y ella y lo genial que era estar en Los Ángeles con él.
Avergonzada y culpable, no recuerda haber extrañado a Pacey para nada.
Montaje de varias escenas.
Mucho después de que la noche haya caído sobre Capeside, Grams merodea por los oscuros pasillos de su casa, insomne. Un vaso de leche en su mano. Estos días, cada vez consigue dormir menos por la noche, un fenómeno, que había sido bastante útil cuando Amy era un bebé. Muchas noches las había pasado en vela con el bebé mientras Jen dormía, los comienzos de su enfermedad la mantenían con un cansancio constante.
Esta noche, en cambio, Amy está tranquila, como casi siempre ahora. Grams para un momento frente a la puerta de la habitación de Jack. Mira en el interior y ve a Jack dormido, tumbado sobre su espalda. Sobre su pecho, con su pequeña cabecita apoyada donde se oye el latir del corazón de Jack, está Amy. Su manita cogiéndole del brazo y Jack con una mano apoyada en los rubios rizos de su cabeza.
Grams les observa durante un momento, iluminados por la luz de la luna que brilla a través de la ventana de Jack. Entonces sonríe para sí y continúa su camino por el pasillo hacia su habitación.
En la otra costa, en otra casa a oscuras, Dawson entra en su habitación arrastrando los pies. Tira la chaqueta sobre una silla, vacía los bolsillos de sus pantalones en el vestidor antes de desnudarse quedándose en camiseta y ropa interior y finalmente meterse en la cama.
Él yace allí, mirando hacia el techo, el sueño lejos de él. Los acontecimientos de la noche todavía rondan por su cabeza, haciéndole difícil dormirse. Odia acabar implicado en estas peleas entre Joey y Pacey, y aún así, cada vez que ocurre, se deja arrastrar de nuevo. Todo lo que hace falta es el sonido de la voz de Joey en el teléfono.
(La canción “If I was the one” de Ruff Endz comienza a sonar de fondo)
I see the way he treats you
I feel the tears you cry
And it makes me sad
And it makes me mad
There's nothing I can do, baby
El prefiere con diferencia cuando Joey está allí en persona, y sus peleas con Pacey están a miles de millas de distancia.
'Cause your lover is my best friend
And I guess that's where the story ends
So I've gotta try to keep it inside me
You will never be mine, never be mine
Dawson gira la cabeza hacia un lado y mira hacia el lado vacío de la cama, deseando que su amiga apareciese frente a él, con un bol de palomitas balanceándose inestable en su regazo mientras expone los méritos de alguna película con él como hacían hace sólo unos días, pero no es así. Suspirando, vuelve a mirar hacia el techo, esperando que el sueño venga y le atrape.
If I was the one who was loving you
The only tears you'd cry would be tears of joy
En Nueva York, la ciudad que nunca duerme, otro par de ojos están fijos en el techo. Joey echa un vistazo a la figura inmóvil de Pacey, durmiendo junto a ella, con suaves ronquidos saliendo de su boca, y se gira hacia el techo. No puede dormir, no después de lo que ha pasado esta noche; la confusión en su cabeza y su corazón no le permiten relajarse. Lo que necesita ahora mismo es un amigo, alguien con quien hablar y cuya presencia la tranquilice.
And if I was by your side
You'd never know one lonely night
Joey echa otro rápido vistazo a Pacey, intentando obligarse a girarse hacia él y encontrar consuelo en él, pero no puede. Algo va mal. Normalmente se siente viva yaciendo junto a él. Pero esta noche lo que se siente es sola.
And if I was my arms you were running to
I'd give you love in these arms of mine
If I was the one in your life
Se gira y vuelve a mirar hacia el techo.
CRÉDITOS
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