Dawson's Creek - Virtual Season 7

701 - The Way Things Are

Written by BeatrizRC, Deb and Jessica

701 – Así están las cosas

Aeropuerto de Los Ángeles

El aeropuerto está abarrotado, gente yendo de un lado para otro, esperando, hablando … Siempre habían ido al aeropuerto a decir adiós, a dejarse marchar, o a todo lo contrario, a hacer promesas que luego no cumplían. Pero aquello era el pasado y estaban preparados para crear nuevos, mejores recuerdos.

Dawson Leery, vestido con vaqueros, camisa y una cazadora marrón, está hablando por su móvil y mirando el reloj de vez en cuando mientras da vueltas en frente de la puerta donde se supone que desembarca su vuelo.

“Diez minutos más.” Piensa, mientras discute algunos detalles del próximo episodio de su serie 'El Arroyo' con Tina, una de las guionistas.

El vuelo ha sido largo y Joey está cansada, aunque ha estado durmiendo (en realidad incluso sospecha que ha roncado alguna que otras vez, ¡qué vergüenza!) durante todo el viaje. “Los viajes de negocios son tan aburridos” suspira. Al menos este era a Los Ángeles, lo que es genial porque le da una oportunidad de ver de nuevo a Dawson. No se han vuelto a ver desde aquel día en su embarcadero donde se declararon mutuamente ser almas gemelas. Dawson, su mejor amigo. Es por esto que según se acercan al aeropuerto se vuelve cada vez más consciente de lo que la rodea y su nerviosismo crece.

Una gran sonrisa aparece en su rostro cuando el capitán informa de que están a punto de aterrizar. Mira a través de la ventana impaciente por verle, impaciente por estar con él de nuevo.

Dawson termina su llamada después de prohibirle a Tina escribir una escena de sexo entre Colby y Sammy. Todavía no es momento para eso. El móvil suena otra vez y es otro de sus guionistas. Contesta con resignación, preparándose para otra discusión. Mirando una vez más su reloj se da cuenta de que el vuelo ya debe haber aterrizado. Va hacia las pantallas del aeropuerto mientras habla y comprueba que efectivamente ya ha llegado. Sonríe y vuelve a la puerta.

Joey mira impaciente de la cinta transportadora, al panel de información a la puertecita por donde se supone que tiene que salir su bolsa. ¿Por qué siempre tardan tanto?. ¡Vaya! Ahí está, por fin. Después de recoger su bolsa de viaje, Joey está lista para salir.

Cuando lo hace es ella quien le ve a él primero. Dawson está inmerso en el gentío que llena el lugar. Pegado a su móvil, como siempre. JOey sonríe para si y niega con la cabeza. Vestida con un traje oscuro, blusa blanca y la chaqueta abierta, camina hacia él. Dawson le da la espalda, hablando con su “tono de jefe” con quien está al otro lado de la línea. “Simplemente déjalo pendiente hasta que me pase por allí más tarde, ¿vale?. De momento no …”

Se ve interrumpido cuando dos brazos le rodean el cuello desde atrás repentinamente, acercándole a alguien que conoce muy bien. Joey le estampa un sonoro beso en la mejilla, lo que le hace sonreír ampliamente.

“Luego te llamo.” Dice Dawson. Cuelga el teléfono mientras se gira, todavía entre sus brazos, para rodearla con los suyos. Se abrazan fuerte y largamente. Siempre les resulta fácil abrazarse, lo que les es difícil es separarse después del abrazo, que siempre parece durar más de los necesario. Pero ya están acostumbrados y no piensan mucho en ello. Es parte de lo que son y la verdad es que siempre es una sensación más que agradable abrazarse de nuevo.

“Bienvenida a Los Ángeles.” Le dice tras romper el abrazo con cierta dificultad, dándole un beso en la sien mientras ella cierra los ojos y sonríe.

“Gracias.” Dice Joey mirándole mientras Dawson apoya su frente en la suya. “Veo que estás tan ocupado como siempre.” Sonríe, señalando con la cabeza al móvil que todavía tiene en la mano. Dawson suspira, guardando el móvil en el bolsillo y Joey ríe.

“Un guionista de televisión de renombre con su propia serie de éxito, pobrecito Dawson” bromea con él mientras Dawson le hace una mueca y coge su equipaje. Joey le rodea la cintura con el brazo.

“Si, ya lo sé, es una vida muy dura.” Le sigue la broma rodeándole los hombros con su brazo, Joey apoyándose en él. Se miran y ríen mientras salen del aeropuerto y van hacia el coche de Dawson.

“Se te ve muy bien, por cierto.” Dice ella mientras el cálido día en Los Ángeles les da la bienvenida.

“¿No debería haber sido yo el primero en decirlo, o algo así?” dice Dawson, haciéndola reír.

“Está bien, por esta vez te perdono.”

“Lo voy a decir de todas maneras, estás preciosa. Pero eso no es nada nuevo, ¿no?” dice ganándose un empujón juguetón por parte de Joey, que se muerde el labio inferior y le mira con una gran sonrisa.

(Empieza la música de los créditos)

“Te he echado de menos.” Dice ella apoyando la cabeza en su hombro. Su tono es ahora más serio, sus palabras sinceras. Ella siempre le echa de menos, esa es la verdad.

“Yo también te he echado de menos.” El también lo admite, y la sonríe cuando ella gira la cabeza para mirarle.

Llegan al coche de Dawson y tienen que romper el contacto. Dawson deja la bolsa de Joey en el asiento trasero y la cámara se aleja mientras los dos hablan alegremente.

CREDITOS


En el exterior del Leery's Fresh Fish

Es un día luminoso, soleado. El restaurante está lleno sobretodo de familias y parejas disfrutando de la comida y la compañía mutua. Un camarero se abre paso entre la gente llevando una bandeja. El camarero pasa al lado de la mesa de Jack, que está tratando de dar de comer a Amy, que está sentada en una silla alta para bebés entre Jack y una silla vacía.

Con la cuchara llena de comida para bebés en su mano, Jack comienza a hacer ruidos como de avión y balancea su brazo de un lado para otro, acercando la comida a una sonriente Amy. Justo cuando la cuchara llega a su boca, vuelve la cabeza y juguetonamente golpea la cuchara haciendo que Jack ría y suspire sonoramente.

“Amy, cielo, venga, ¡el avión te está trayendo la comida!” suspira Jack limpiando la comida de su brazo y la cara de Amy. Jack mira a su alrededor por un momento, después comprueba la hora y suspira de nuevo, obviamente esperando a que se les una alguien.

“Oh, Amy ¡no!” gimotea Jack, sacando con cuidado la servilleta de su boca. Amy llora un poco pero para cuando Jack le hace cosquillas en los mofletes, haciéndola reír. Jack está tan absorto con Amy que no repara en la figura que sin ser vista se les acerca por detrás.

“Perdone, ¿está ocupado este asiento, señor?” pregunta el recién llegado. Jack apenas vuelve la cabeza para responderle, su atención aún fija en Amy.

“Si que lo está, mi novio se unirá a nosotros en breve” dice Jack haciéndole caras a Amy.

“Bueno, creo que no le importará si le voy calentando el asiento hasta entonces.” Dice el hombre rodeando la mesa y sentándose en la silla vacía, dejando ver ahora que es Doug. Jack le mira sorprendido al principio, pero luego sonríe.

“Siento llegar tarde, ¿ya has comido?” pregunta Doug mientras saluda y hace muecas a una Amy encantada con su llegada.

“No, he estado ocupado intentado dar de comer a Doña Remilgos aquí presente, pero el antiguo truco del avión parece que no funciona con esta generación.” Dice Jack, removiendo la papilla con la cuchara.

“Bueno, déjame intentar una cosa.” Dice Doug mientras coge a Amy de la trona y la pone en su regazo. Cogiendo la comida para bebés Doug empieza a canturrear acercando la cuchara a Amy. Cuando la musiquita termina la cuchara está en la boca de la niña que la abre felizmente para comer. “Buena chica, eres una niña muy buena.” Le susurra cariñoso y empieza otra melodía que termina con Amy comiendo otra cucharada. Jack contempla la escena asombrado pero con una gran y feliz sonrisa en su rostro.

“¡Eres increíble!” dice Jack, cogiendo una cámara e fotos para capturar el momento. Amy todavía está embobada con Doug que la mece en sus rodillas y le da pequeños besos en las mejillas y su suave cabecita.

“¿Qué estás haciendo?” pregunta Doug viendo a Jack trajinar con una cámara digital.

“Voy a inmortalizar este momento. Es el típico momento Kodak.” Ríe Jack, frunciendo el ceño por un instante mientras termina de preparar la cámara.

“Tengo una idea mejor” dice Doug, mirando a su alrededor y cogiendo a un joven camarero que pasa por su lado con una jarra de agua hacia otra mesa. “Perdona, ¿nos podrías hacer una foto?” le pregunta.

“Claro señor” contesta el adolescente.

“De acuerdo. Jack, dale la cámara antes de que te hagas daño y vente para acá” bromea Doug mientras coloca a Amy en su regazo y Jack acerca su silla a la de él, rodeándole los hombros con el brazo.

“Vale, ¿preparados?” pregunta el camarero. Los dos hombres sonríen y Amy también. El flash se dispara y la foto queda hecha. Los dos hombres se relajan y se quedan sentados muy juntos.

“Eres muy bueno con los niños” dice Jack con una sonrisa, disfrutando de la vista que representan su novio y su hija.

“Cuando se tienen tantos sobrinos como yo Jack supongo que algo debes saber sobre eso” dice Doug, inclinándose tanto que por un momento parece que va a besarle, pero la risa de Amy rompe el momento. Doug la levanta en sus brazos y la hace reír aún más, los dos hombres ahora haciéndola muecas y ruidos para su contento.


Los Ángeles, el interior del coche de Dawson.

Joey está mirando por la ventana, una sonrisa alegre y risueña en su cara, sus ojos brillantes. “Deja de estirar el cuello Jo, pareces una turista” la exhorta Dawson con una risa baja.

“Porque *soy* una turista. Nunca pude ver esto la otra vez que vine hace años con Audrey”

“Y Eddie” añade Dawson.

Joey rápidamente se gira hacia él. “Cómo lo sabes?”

“En nuestro grupo siempre se sabe todo. Además, cómo olvidar la vez que Joey viene a Los Ángeles y no me visita”

La cara de Joey inmediatamente se vuelve seria y dice con voz triste “Lo siento Dawson”

“Eh, estás perdonada, pero solo si mantienes tu cabeza dentro del coche y dejas de mirar a todos lados con ojos desorbitados. Estás dañando mi imagen”

Joey ríe y vuelve a mirar por la ventanilla. “Pues demándame. ¿A dónde vamos por cierto?. Me muero por ver el estudio”

“Entonces tienes suerte” Dawson sonríe “Tengo que arreglar una cosas por allí esta tarde si quiero tener algo de tiempo para estar contigo, pero pensé que antes sería mejor que pasásemos por mi casa para que dejes el equipaje y te cambies o algo”

Joey asiente y apoya el codo en el reposabrazos, su mano jugueteando con su pelo, color castaño oscuro y hasta los hombros.

“Me gusta” el simple comentario de Dawson hace que se gire para mirarle a la cara. “Me he fijado. Admito que puedo ser el típico tío la mayoría de las veces y no darme cuenta de lo obvio, pero esta vez si que me he fijado”. Sonríe mientras paran en un semáforo.

“Antes de que empieces a preguntar si tengo algún asunto sin resolver que a Jung le encantaría tratar y que haya provocado que me haya cortado la mitad de mi melena, no. Simplemente que soy la única representante de la compañía en este festival de escritores, pensé que me haría parecer mas madura y profesional”. Termina esa afirmación cuadrándose de hombros y levantando la barbilla inconscientemente.

La cálida risa de Dawson llena el coche mientras acelera para pasar el cruce. “¿Qué pasa? ¿No funciona?”

“No, sí que funciona. Ese corte de pelo junto con tu increíble traje negro te hacen parecer tan madura como, bueno, la Sta Tingle”.

Ante la mención de la antigua encargada de la biblioteca Joey se inclina y le da una palmada juguetona en el hombro.

“Solo estaba pensando lo cómico de la situación. Aquí estas tú, única representante de la compañía y aquí estoy yo con pocos momentos como este en los que no estoy discutiendo por el teléfono móvil con alguien de estudio o del plató o …”

“¿Quieres decir que estamos muy lejos de la tristemente marginada hija del convicto con escasas oportunidades y con el chico ridículamente obsesionado con el cine que solo podían hablar a través de comentarios inspirados en las películas de Spielberg?” interrumpe Joey con una sonrisa.

“Sí. Bueno, no. Si lo pones así, la única diferencia es que he crecido” Dawson sonríe y comprueba el retrovisor, cambiando de carril.

Los ojos de Joey pierden su aire desenfadado y dice suavemente “Hemos podido dudar de nosotros mismos pero no creo que nunca hayamos dudado de las posibilidades del otro”.

Dawson gira la cabeza y sus ojos se encuentran. “Tienes razón Jo. Nunca dudé de lo que podías conseguir”.

El momento se rompe cuando Joey mira el reloj “Oh bien. Pacey ya debe estar en el trabajo”.

Busca en su bolso negro, encuentra el teléfono y ágilmente pulsa una serie de botones. El teléfono está firmemente presionado contra su oído mientras cruza el brazo libre sobre su pecho. “Hola, soy Josephine Potter. Me preguntaba si Pacey Witter está disponible, por favor”.

Al oír 'Josephine', Dawson mira a Joey con las cejas levantadas. Ella pone los ojos en blanco y se gira, mirando hacia la ventanilla.

“Hola Pace, soy yo. Escucha, ya puedes dejar de preocuparte” Hay una pausa “Oh sí lo estabas. El vuelo ha sido bueno, excepto que quizás he dejado sordo al hombre que tenia al lado con mis ronquidos” Joey ríe ante el comentario que viene del otro lado de la línea. Abre la boca para decir algo pero sus ojos se posan en Dawson, que parece muy concentrado en el tráfico delante de ellos. “Aterrizamos a salvo y a su hora, ¿puedes creerlo?” Otra pausa. “Sí, Dawson me ha venido a recoger” Joey se gira hacia Dawson. “Pacey dice hola”.

La cara de Dawson se relaja y sonríe. “Hola Pacey”.

“Dawson dice hola. Pace, no te creerías el tráfico que hay. Nos ha costado… ¿Qué? Oh, vale. No, cógela. Te llamo más tarde. Tú también. Adiós”. Joey cierra el teléfono y lo mantiene en sus manos.

“¿Todo va bien?” pregunta Dawson.

Joey asiente, su mirada cálida cuando mira a Dawson “Sí, solo otra llamada que tenia que atender. Nada importante. Entonces… ¿el set de tu antigua habitación es accesible o voy a tener que necesitar una escalera para verlo?”.

Los dos ríen, y sus risas llenan el coche.


The Icehouse, el bar de Pacey. (Una pequeña oficina al lado de la cocina)

Vestido con pantalones negros y los botones del cuello de la camisa blanca desabrochados, Pacey se sienta y pulsa el botón de la línea 2 en el teléfono de su escritorio. “Pacey Witter al habla.”

Se relaja visiblemente cuando reconoce la voz que hay al otro lado de la línea y se recuesta en su silla pasándose la mano libre por el pelo. “Danny, Danny Brecher. ¿Qué tal estás tío?” Pacey suelta una pequeña carcajada.”¿Por qué eso no me sorprende?”

Se inclina hacia delante y coloca un papel en la desordenada bandeja de asuntos pendientes. “Si, has oído bien. Estoy de vuelta en Capeside y de nuevo en el mundo de la hostelera. La vida no podría ser más dulce.” La expresión en los ojos de Pacey contradice sus palabras y en su voz se aprecia un deje sarcástico. “Bueno, todavía estoy abierto a nuevas ofertas, tu también me enseñaste eso, si no recuerdo mal.”

“Espera, ¿lo dices en serio? ¿En Nueva Orleáns? Si, he estado allí. Gran ciudad. Tengo, mmm, digamos que recuerdos interesantes del lugar.” Pacey se endereza en el asiento y coge un bolígrafo que hace girar entre sus dedos.

“¿Poseer un bar en uno pueblo modesto como Capeside o dirigir un restaurante en una ciudad como Nueva Orleáns? Seria un tonto si dijese que no. Parece una gran oportunidad, Danny. Me siento realmente halagado de que hayas pensando en llamarme.” Una pausa. “Por supuesto. Gracias, tío. Estaremos en contacto.” Pacey cuelga el teléfono con una gran sonrisa, que pronto desaparece cuando su mirada recae en la foto de una sonriente Joey.

“La novia no lo sabe, ¿verdad?” Los pensamientos de Pacey se ven interrumpidos por la voz de Maddie, apoyada en el marco de la puerta. Pacey se levanta rápidamente y pasa junto a ella de camino a la cocina.

“¿Qué no sabe, Maddie?” Su voz suena cansada mientras coge una bandeja con vasos y se dirige a la barra.

“No te hagas el despistado, Pacey. Se me ocurren una par de cosas de las que no le has hablado demasiado o nada en absoluto. Cosas sobre nuestro pequeño romance hace unos meses, por ejemplo. O lo duro que trabajas aquí entre viaje y viaje a su nidito de amor en Nueva York.”

“Mira, no se de qué estas hablando. Por favor vete. Tengo un montón de cosas que solucionar esta tarde.”

Maddie se ríe. ”Esas 'cosas' no incluirán todavía más problemas con la presión del agua, ¿verdad? O quizás Matt llega tarde otra vez. Tal vez, solo tal vez, no has recibido noticias acerca de la solicitud para más plazas en la terraza de la calle.”

Pacey levanta rápidamente la cabeza de debajo de la barra del bar, donde había estado colocando vasos en silencio. “¿Qué sabes tu de todo eso?”

“Oh, mi querido Pacey. Eres tan inocente.” Maddie se ríe cruelmente. “A mi marido no le gustó mucho nuestra pequeña indiscreción, como tu muy bien sabes. Y tiene suficiente cabreo y amigos en esta ciudad para hacerte la vida” junta sus dedos índice y pulgar “un poquito dura ahora mismo. Considera esto una advertencia amistosa.” Maddie sonríe y se gira para irse. “Adiós Pacey, ten un buen día.”

Pacey se queda inmóvil, su cara tensa mientras la ve irse.


Casa de Dawson en Los Ángeles

A medida que dejan atrás el alboroto de la ciudad, Joey se sorprende al darse cuenta que Dawson vive fuera de él.

“Pensé que vivías cerca del estudio.” Le pregunta.

“Si, y así era hasta hace unos meses. Necesitaba poner distancia. Vivir tan cerca hacia que fuese demasiado fácil acercarme de vez en cuando a ver como iban las cosas, incluso si no hacia falta. Demasiado estrés. Además a los periodistas les cuesta más llegar hasta aquí.”

Parece que habla totalmente en serio, y Joey le mira sorprendida. Empieza a preguntarse si algo va mal. Está a punto de preguntarlo cuando él habla de nuevo.

“Bueno, aquí estamos.” Dice sonriendo orgulloso. Ella le devuelve la sonrisa, aunque todavía algo pensativa.

Dawson gira el coche y lo hace entrar en una propiedad privada. Después de atravesar un pequeño bosque llegan a una casa de estilo colonial junto a un estanque. A Joey se le abren los ojos desmesuradamente y sonríe encantada.

“Dawson, esto es … ¡precioso!”

“Gracias.” Contesta, satisfecho con su reacción, más o menos la misma que cuando él vio la casa por primera vez. Dawson aparca frente a la entrada y ambos salen del coche. Coge la bolsa de Joey y la dirige al interior de la casa. “Pues bienvenida a mi humilde hogar, Joey Potter.”

Ella le mira como diciendo 'si, claro, humilde'. Dawson se ríe y ella le corresponde con una sonrisa.

“Vale, vamos a llevar esto a tu habitación.”

Ella le sigue, mirando de un lado para otro, sin perder detalle de lo que le rodea. “Esto es precioso, Dawson. No me digas que has añadido la decoración a tu lista de talentos, por favor. Tanta perfección no puede ser buena.”

Dawson ríe. “No. Una amiga me dio unas cuantas ideas y luego contraté a un decorador.”

Joey le mira con curiosidad, pero antes de que pueda decir nada al respecto, Dawson abre una puerta al final del pasillo. Joey se queda una vez más maravillada y sorprendida. Esta vez ante la belleza de la habitación.

Decorada al estilo colonial, la cama de 1,20m está en mitad de la habitación, encima de una base con tres escalones. Una cortina de muselina cae sobre ella. La mesita de noche está hecha de la misma madera que el armario y el escritorio. Las estanterías están llenas de libros y hay una preciosa reproducción de un Rembrandt colgada en la pared. Desde la amplia ventana hay unas vistas preciosas del estanque que hay junto a la casa.

Como ella no dice nada, Dawson la mira divertido. “¿Puedo suponer que te gusta?”

“¡Guau!”

Dawson se ríe y deja su bolsa sobre la cama. “Ponte cómoda.” Dice “el baño está aquí.” Se dirige a una puerta en la que Joey no había reparado dejándola abierta para que lo inspeccione cuando él se vaya.

“Muy bien, pues… Te veo en un rato.” Dice Dawson antes de irse.

“¡Dawson!” Joey le llama y él se gira mirándola con curiosidad.

“¿Si?”

“¿Esta habitación siempre está así? Quiero decir, ¿muselina y todo?”

Dawson sonríe encogiéndose de hombros. “Bueno, hice algunos cambios cuando supe que ibas a venir. La muselina fue uno de ellos.” Ríe, y piensa sobre ello antes de volver a hablar. “¿Recuerdas que me decías cuando éramos pequeños que te gustaría ser una princesa en un castillo?”

“¡Dios mío! ¿cuando fue eso? Sólo tu podrías acordarte.” Joey inclina la cabeza hacia un lado y sonríe mirándole. “Creo que fue antes de que mi madre muriera y me convirtiera en una escéptica gruñona, ¿no?”

“Me abstengo de responder hasta que esté en presencia de mi abogado.”

Ambos ríen y Dawson está a punto de marcharse cuando ella le detiene una vez más.

“¿Dawson?”

De nuevo se gira hacia ella. “¿Si?”

“Gracias” dice ella casi en un susurro.

Dawson la sonríe calidamente. “De nada.”

Cierra la puerta sin hacer ruido y Joey se queda sola en mitad de la habitación. Con las manos en las caderas, se gira fijándose en todo lo que la rodea. Una especie de sonrisa nostálgica, triste pero dulce al mismo tiempo, aparece en su cara.


Interior de la oficina de la Comisaría de Capeside

Doug está sentado en un escritorio tecleando en un ordenador. Alarga la mano hacia una caja de cartón que tiene al lado y saca una gran porción de pizza. “Un detalle de tu parte Jack, de verdad. Muy amable.”

Jack se incorpora del mostrador donde estaba apoyado. El también está comiendo pizza. “La amabilidad no tiene nada que ver. Pensé que trayéndote la cena haría que terminases más deprisa. La película empieza en menos de una hora.”

“Entonces, ¿a Grams no le importa cuidar de Amy sola esta noche?”

Jack tarda en responder mientras termina un bocado. “No, está encantada. ¿Cómo nos las apañábamos para pasar tiempo juntos cuando ella todavía estaba en Nueva York?”

“No hay nada como vivir con una abuela que además cumple como niñera.” Doug sonríe. “Por cierto, ¿cómo estaba hoy?”

“¿Grams? Bien. Esta tarde tuvo que echarse un rato a descansar pero fuera de eso está como siempre. Está hablando de unirse al grupo de actividades de la iglesia.”

Doug frunce el ceño pensativo mientras coge otro trozo de pizza. “Vamos a tener que asegurarnos de que no se exceda. Quiero decir, que no está curada, está en recuperación. Odiaría que tuviese que pasar más tiempo en Nueva York para los tratamientos. Bastante va ya para las revisiones.”

“Si por mi fuera, mejor que no hiciera nada en absoluto.” Jack se ríe. “Ya estoy bastante asombrado de que haya llegado tan lejos. Pensé que la muerte de Jen” Aquí la voz de Jack se quiebra “seria la gota que colma el vaso. Pero parece que le ha dado fuerzas para seguir por Amy.”

La puerta principal de la comisaría se abre y aparece Pacey, sus hombros caídos.

“¡Que hay, Jackers!”

Jack levanta la vista. “Hola Pacey. ¿Va todo bien?”

“¿Esta Dougie?”

Doug se levanta de donde estaba sentado y va hacia el otro lado del mostrador.

“¿Qué pasa Pacey, ya echas de menos a Joey?” La sonrisa burlona de Doug desaparece cuando ve la expresión en la cara de su hermano.

“La versión corta es que me han ofrecido un trabajo dirigiendo un restaurante en Nueva Orleáns con nuestro amigo común Danny Brecher. Ahora mismo, teniendo en cuenta todos los problemas que tengo con el bar, no puedo esperar para coger un avión y alejarme todo lo posible de Capeside. ¡Ah!, por cierto, todos esos problemillas que he estado teniendo últimamente con el bar. Digamos que el marido de Maddie no me aprecia demasiado y está disfrutando haciendo de mi vida un infierno.”

Doug mira un momento a Jack que está callado y parece absorto en su pizza.

“Bueno, ¿y qué piensa Joey de todo esto?”

“Ah, hermano. Ahí es cuando todo se convierte en un auténtico desastre. Ella piensa que la vida es maravillosa conmigo yendo a Nueva York cada momento libre. Seria difícil convencerla de que se mudase a Nueva Orleáns. Quiero decir, posiblemente lo haría. Eso solo que esta es la mejor oferta que he tenido en una temporada y no se si debería aceptarla.”

Doug interrumpe. “Estoy seguro que ella entendería que quisieses aprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta los problemas que habéis estado teniendo en el bar.” Una pequeña pausa. “¿Pacey?”

Pacey tarda en responder. “Ehm. No he querido preocuparla con todo eso, y teniendo en cuenta que acabo de averiguar quien está detrás de todo ello, no me muero de ganas de ir corriendo al teléfono para contarle las nuevas noticias.”

Doug niega con la cabeza, enfadado. “¡Pacey, eres tonto! ¡Sólo llevas unos meses con ella y ya le estás ocultando cosas! Te dije hace un montón de tiempo que lo vuestro no funcionaria. ¡Deja de perseguir lo imposible y madura!”

Jack alarga un brazo y apoya una mano en el brazo de Doug. “Eh, relájate.”

Doug mira el reloj. “Voy a ver que tal está Amy. Jack y yo llegamos tarde.”

Doug se levanta, vuelve a su escritorio y coge el teléfono. Jack sonríe comprensivamente a Pacey. “Lo siento Pacey. Estoy seguro de que no quería decir todo eso.”

Pacey mira por encima del mostrador hacia el escritorio de Doug. “Escucha Jack, no tienes que disculparte por él. Conociendo a mi hermano, estoy bastante seguro de que quería decir cada palabra.”

Jack mira a Pacey a los ojos y le mantiene la mirada. “Pero en una cosa tiene razón. Deberías decírselo a Joey. Díselo todo.”


Pasillo del estudio donde se está rodando “El arroyo”

Dawson va ligeramente por delante de Joey según pasan por el recibidor. Van dejando atrás una serie de ventanas de oficinas, varias personas saludan a Dawson a su paso y en un momento determinado una puerta se abre y alguien pone una pila de papeles en sus manos.

Al mismo tiempo vemos a una mujer con el pelo corto y negro haciendo señas a Dawson tras una de las ventanas. Dawson para y apoya el brazo en el marco de la puerta casualmente.

“¿Sí Tina?”

“Dawson, de verdad pienso que tenemos que reconsiderar el tema del sexo. Hay muchas posibilidades si cogemos ese camino. En serio, creo que es lo que nos hace falta para dar algo más de chispa a la serie”

Dawson levanta las manos rápidamente, cansado de haber oído lo mismo una y otra vez.

“Tina…”

Joey se inclina hacia delante, ligeramente de puntillas, para mirar por encima del hombro de Dawson. Hay un brillo malicioso en su mirada. “¿Qué tal algo con Crisco?. ¿Es ese el tipo de chispa del que estamos hablando?”

Tina asiente dudosa, considerando la opción. “Bueno, es una idea. No estoy segura de si pasaría la censura pero…”

Dawson rápidamente interrumpe. “Bueno, definitivamente es algo que tenemos que hablar primero. ¿Vale mañana a las 3.30?”

“A las 3.30 está bien” El interés de Tina vuelve a centrarse en la pantalla del ordenador, donde sigue escribiendo.

“Oh, y Tina…” Tina levanta la cabeza al oír a Dawson “Esta es una vieja amiga mía, Josephine Potter”

Joey saluda sonriente “Hola”

Ambos salen de la oficina y mientras van por el pasillo hacia una gran puerta que está al final, Dawson ríe y le da un suave codazo en las costillas a Joey. “Joey, eres muy mala”

“¿Qué? ¿No me digas que ya te has enterado de qué va todo el lío del Crisco?” pregunta Joey con una sonrisa burlona.

Dawson sonríe. “Había olvidado lo importante que pueden llegar a ser tus ideas en un proyecto”

“Cuidado Dawson” Joey contesta mientras él abre una de las grandes puertas y la sujeta para que ella pase “ahora mismo no podrías permitirte pagarme como productora”

Dawson ríe y pasa junto a un grupo de cámaras y monitores en dirección a una silla con la palabra DIRECTOR en el respaldo.

“No, estoy seguro de que no podría”

Dawson se sienta. “Siéntate Jo” Acerca otra silla a la suya y empieza a hojear el montón de papeles que tiene en su regazo.

Joey permanece de pie mirando a su alrededor. Sus ojos brillan mientras se sumerge en la vista y el sonido de los platós de “El arroyo”.

“¿Sabes Dawson? Nunca me canso de verte rodeado de todo esto. Y cada vez todo parece ser más grande y más alucinante.” Finalmente se sienta y sigue. “Entonces, ¿qué pasa con tanta conversación sobre sexo? Spielberg estaría horrorizado”

“Lo sé, lo sé.” Dawson sacude la cabeza. “Parece ser que la creencia común es que el drama adolescente es sobre el sexo. Estoy intentando mostrar que va mucho más allá de eso. Se trata de las manos sudorosas, el romance, el deseo”.

Sus ojos se encuentran y tras un momento, Joey aparta la mirada.


Salón de Jack en Capeside.

Por todos lados hay fotos de Grams, Jack, Doug, Amy y Jen, encima de las mesas y en el poyete de la chimenea que hay detrás del sofá, donde Grams está dormitando con la tele puesta. Está roncando suavemente y en su cara se ve una tenue sonrisa, soñando con momentos felices del pasado o tal vez, del futuro. Lleva puesto el delantal y sus brazos están caídos a los lados, sobre el sofá, como si hubiera caído víctima de un agotamiento. El sonido del teléfono rompe el silencio y Grams se estira tras el primer timbre, pero sin despertarse. Después de dos timbres más por fin se despierta y se levanta a contestar.

“¿Diga?” contesta somnolienta, frotándose los ojos y estirándose el delantal.

“Es la Sra Ryan?” pregunta la voz.

“Sí, ¿en qué puedo ayudarla?” dice, algo más despierta ahora.

“Sra Ryan, mi nombre es Grace Brown, soy una asistente social de la ciudad…” empieza a explicar la mujer con un tono firme rayando en lo altivo.

“Srta Brown ¿qué puedo hacer por usted?” interrumpe Grams, ligeramente molesta, ya que no es la primera llamada de este tipo que ha recibido.

“Sra Ryan llamaba por su bisnieta, Amy Lindley” dice Grace.

“Srta Brown, Amy está muy bien gracias. No le ocurre nada, está muy bien cuidada y es muy querida” le corta una vez más Grams con un tono claramente molesto y moviéndose un poco sobre los pies en su sitio.

“Sra Ryan estoy segura de que eso es cierto, pero me gustaría saber más sobre los cuidados que recibe Amy” comienza Grace de nuevo, un poco confundida por el tono de Grams.

“Srta Brown, aprecio su interés, pero le repito que Amy está muy bien. Es cuidada de manera impecable y no podría ser más feliz a pesar de la trágica muerte de su madre, Jennifer. Así que por favor, déjeme volver a ocuparme de la tarta que tengo en el horno. Olvídese de esto y déjenos en paz. Por favor. Gracias y adiós” dice Grams con tono firme, colgando después de dar su última palabra. Por un momento se sienta en el sofá, respirando hondo y mirando una foto de Doug y Jack con Amy que ha sido tomada recientemente.

“Bueno, pues ya está” dice para sí, frotándose las manos y levantándose para dirigirse a la cocina para ver cómo va su tarta.

“Estoy tan harta de esa gente, esos asistentes sociales llamándonos y molestándonos” piensa, perdiéndose en sus pensamientos “Sé que su intención es buena y que se preocupan por Amy porque Jen está muerta y el padre ni se sabe donde, pero han estado llamando cada dos por tres en las últimas semanas. ¿De verdad es solo rutina?. Tal vez debería decirles algo a Jack y Doug, ya que ellos son sus padres y tienen derecho a saber, pero no quiero molestarles. Jack todavía está recuperándose de la muerte de Jen y con su trabajo, Doug, su familia y ahora una hija. No quiero que se preocupe por nada. Porque es nada, ¿no es cierto?”

Todavía perdida en sus pensamientos, la alarma del horno suena y Grams salta de su asiento asustada por un segundo. Coge aire antes de levantarse a sacar la tarta recién hecha, alejando los pensamientos sobre la llamada de teléfono de su cabeza.


Departamento de policía de Capeside.

Jack está sentado en una silla en la oficina de Doug con Pacey sentado en frente. Hay un silencio incómodo entre ellos como resultado de la escena con Doug ocurrida poco antes. El silencio se rompe cuando Doug vuelve de ver cómo está Amy. Pacey y Doug dudan qué decirse y Jack se siente como qué está en medio y no sabe qué hacer.

“Mira Pacey, siento lo que he dicho antes” dice Doug, que está de pie con los brazos en jarras delante de Pacey, que se levanta para estar cara a cara con él.

“Dougie está bien. Vine a pedir consejo y tú me lo has dado, ya está” dice Pacey aunque se nota que está molesto.

“Pacey querías un consejo, y después de pensarlo un poco más esto es lo que puedo ofrecerte: olvida lo que he dicho antes.” Dice Doug, apoyando las manos sobre los hombros de su hermano. “Tienes que ser honesto con Joey y decirle la verdad”.

“¿La verdad? ¿Y con qué verdad debo empezar? ¿La parte en la que el marido de Maddie está intentando arruinarme el negocio? ¿O con la parte en que me han ofrecido este increíble trabajo que quiero aceptar y que quiero que ella venga conmigo?” dice Pacey exasperado.

“Todo lo que me has dicho esta noche” dice Doug, apretándole el hombro como señal de apoyo.

“¿Decírselo todo?” pregunta Pacey, algo receloso.

“Todo. Porque si empiezas a ocultarle cosas y no eres sincero solo empeorarás las cosas según pase el tiempo. Después de un tiempo todo saldrá a la luz y desearás haber sido honesto desde el principio” dice Doug con firmeza.

“Pacey, quieres que las cosas entre tú y Joey sean diferentes esta vez, ¿verdad?” pregunta Doug, poniendo los ojos en blanco impaciente.

“Sí” Pacey suspira.

“Entonces sé honesto y enfréntate a ella con todo, inclúyela en tu vida. Tus problemas son también suyos porque sois un equipo. No la dejas fuera y la alejes de ti. Si eres sincero, vuestra relación solo puede ser más fuerte” dice Doug, viendo cómo la cara de Pacey se va transformando con una sonrisa.

“Bueno bueno, mira a mi hermano mayor Dougie, dando útiles consejos sobre la relación de pareja. ¿Algo más que quiera compartir Dr Phill?” se ríe Pacey mientras da a Doug un gran abrazo.

“Lo digo en serio Pacey. Si empiezas a ocultar cosas a Joey, siempre estarás ocultándoselas. Si te quiere y quiere estar contigo, los dos saldréis de esto más fuertes y unidos. Sólo tienes que decírselo” repite Doug, mirando a Pacey directamente a los ojos.

Pacey sin embrago, desvía la mirada al suelo. “De verdad que quiero creerte Doug…” empieza a decir.

“Confía en mi Pacey, raramente te he dado malos consejos antes. Así que ahora vete a casa, llama a Joey, habla con ella y dile lo que estás pensando” le interrumpe Doug, llevándole hacia la puerta, que abre para que Pacey pueda salir.

Pacey coge aire, todavía no muy convencido de lo que tiene que hacer. “Vale, me voy. Gracias Doug. Jack. Que tengáis buena noche” dice mientras sale de la oficina y Doug cierra justo detrás de él.

Perdido en sus pensamientos, Pacey se da la vuelta hacia Doug para decir algo más pero se encuentra con la puerta cerrada. Suspira y va hacia su coche.


Interior de un restaurante en Los Ángeles.

Es uno de esos restaurantes con clase, decorado con velas y farolillos por todos lados. Su mesa está casi en el centro, y a su derecha la pista de baile donde bailan algunas parejas lánguida y amorosamente. La música corre a cuenta de una pequeña orquesta que está al lado de la pista. Es un sitio tranquilo que incita a íntimas y profundas conversaciones.

“Ya sé que sonaba emocionado cuando hablamos por teléfono, y lo estaba pero… no sé Joey, de repente no estoy tan seguro. Es que los días en los que en todo lo que pensaba se relacionaba con Spielberg de una manera o de otra hace mucho que quedaron atrás” le dice Dawson a Joey, que está sentada frente a él al otro lado de la mesa “Tengo increíbles recuerdos de cuando veíamos sus películas cuando éramos mas jóvenes, y todavía creo que algunas de ellas son muy buenas, pero no sé. Era un sueño casi infantil, y no estoy seguro de que sea bueno que ahora lo siga”

“¡Oh venga Dawson! ¡Se trata de eso precisamente!” le discute Joey emocionada “Cuánta gente puede decir que ha hecho realidad sus sueños de adolescencia? ¡Pero ahora tú puedes!” Joey espera su respuesta pero Dawson tan solo la mira a ella. Joey suspira. “Además tú mismo me has dicho que estás muy estresado con la serie. Además necesitas un descanso, dejarlo por un tiempo y volver más adelante con fuerzas renovadas”.

Joey ve la expresión dubitativa en la cara de Dawson y ahora es él quien suspira, jugueteando con su tenedor. “Creo que es genial que te hayan ofrecido esta oportunidad” continúa Joey, ahora su voz más baja. “Los sueños más puros son tan difíciles de cumplir. Te haces mayor y más cínico y de repente un día te das cuenta de que ya no están allí”.

El ligero tono agridulce de la voz de Joey hace que Dawson levante su mirada hacia ella. “Parece que hables por propia experiencia. ¿No eres feliz? ¿No tienes todo con lo que siempre has soñado?” pregunta curioso.

Joey se muerde el labio inferior y le ofrece su característica media sonrisa. “Sí claro. Sólo estoy diciendo que es triste cuando dejas de soñar”

“Y dime Joey Potter” dice Dawson, inclinándose hacia delante, su cara más cerca de la de ella ahora realmente intrigado. Él pensaba que Joey era totalmente feliz con la vida que llevaba, pero parece ser que no es así y está decidido a saber cuál es el problema. “¿con qué solías soñar tú que no se haya cumplido?”

Joey se ríe con suavidad, bebiendo de su copa y poniendo sus ojos en blanco, dejando ver de nuevo su media sonrisa “Tú eras mi único sueño”

“Nah, eso no es verdad” Joey le mira sorprendida ante la firmeza de su tono “¿No recuerdas ya lo que me dijiste en el concurso de belleza? Que querías ir a África de misiones, o a la Antártida, y conocer el mundo entero? Querías hacer cosas excitantes, querías cambiar el mundo “

“Lo mismo querías tú con tus canciones de Los Beatles”.

Dawson ríe. “Es cierto” toma un sorbo de su copa “Y mírame ahora. Me encanta mi trabajo, pero no es exactamente tampoco lo que había soñado”

“Sigue soñando Dawson. Nunca dejes de hacerlo. Y lo que es más importante, haces soñar a la gente con tu trabajo. Eso no tiene precio” Hace una pausa “Pero si sientes que te falta algo… quizás deberías intentar algo nuevo. Y quizás esa la oferta es lo que necesitabas”

Dawson está pensando en todo lo que Joey ha dicho y está a punto de decir algo cuando alguien se acerca a la mesa.

“Señor Leery?”

Ambos miran a la extraña. Joey está un poco sorprendida, aunque está empezando a entender cómo es la vida en Los Ángeles de Dawson y está empezando a entender lo que la dijo en el coche cuando conducían a su nueva casa. Dawson no está para nada sorprendido de que alguien se haya acercado a su mesa y los haya interrumpido la comida, así que simplemente sonríe a la chica que está parada delante de él.

“Sí, soy yo” contesta educado.

“Hola, mi nombre es Kristen. Siento interrumpirle así, pero solo quería felicitarle por su serie. Es una historia de amor muy dulce que te llega hasta el corazón. Sammy y Colby me hacen querer buscar a mi otra mitad y compartir todo con ella como ellos hacen. Sé que suena estúpido pero… no sé cómo explicarlo…”

La chica empieza a ruborizarse, sabiendo que no está causando la mejor de las impresiones.

“Gracias, es muy amable de tu parte” le dice Dawson cálidamente “De verdad que aprecio tu opinión”

“Gracias” Kristen sonríe aliviada “Bueno, eso es todo, y perdón por la interrupción”

“No hay problema”

“Y solo… no les separe, ¿vale?. Dénos una razón para creer que el amor puede superar todos los obstáculos. Sé que Sammy puede ser algo… difícil de tratar a veces” Dawson no puede evitar darse cuenta de cómo Joey se remueve en su asiento, y tiene que suprimir una sonrisa ante su ligera incomodidad. “Pero Colby saca lo mejor de ella sin duda. Y ella le ayuda a él a seguir sus sueños. Eso es lo que les hace tan especiales. Bueno… buenas noches”

Se sonroja de nuevo y finalmente se marcha.

Dawson y Joey simplemente se miran y sonríen.

(La canción instrumental de Dawson y Joey se escucha de fondo)

“Así que puedo ser difícil de tratar a veces, ¿eh?” le pregunta sonriendo burlona.

“Dios sabe que sí” responde él, riendo. Joey tiene aún la mirada fija en él e intenta esconder una sonrisa sin éxito, por lo que finalmente le sonríe abiertamente y ríe con él.

“Un brindis” dice Dawson de repente, levantando su copa. Joey le imita. “Porque los sueños se cumplen” la sonríe.

“Porque tenemos amigos que nos ayudan a conseguirlos” dice ella en respuesta.

Ambos toman un sorbo de vino sin apartar la mirada el uno del otro y se sonríen de nuevo.


Jack y Doug caminando de vuelta a casa de Jack.

La noche esta tranquila mientras la pareja camina de vuelta a casa de Jack bajo la luz de la luna, donde seguramente Grams les espera aún despierta mientras no pierde de vista a una dormida Amy.

“Me pregunto si Pacey te hizo caso y le dijo a Joey todo lo que está pasando.” Pregunta Jack distraídamente mientras da patadas a las piedrecillas del camino.

“Espero que lo haya hecho, pero tengo el presentimiento de que no lo ha hecho o de que ha pasado algo que ha evitado que se lo diga” dice Doug con un suspiro, devolviendo de una ligera patada una de las piedrecillas a Jack.

“¿Crees que en algún momento se lo dirá?” pregunta Jack mirando a Doug, dejando el juego y deslizando sus manos en los bolsillos traseros de sus pantalones.

“Eso espero, sobre todo si es verdad que quiere tener una relación clara y honesta con ella. Tiene que confiar en ella para lo bueno y para lo malo, y creerla cuando le dice que está con él” dice Doug, frotándose la frente.

“¿No te alegras de que nosotros ya no formemos parte de todo ese melodrama adolescente?” le pregunta Jack con una sonrisa mientras se acerca a él desde atrás y le acaricia el hombro.

“Más de lo que imaginas” ríe Doug, mirándole por encima del hombro con cariño.

“Prométeme que siempre serás sincero conmigo sobre todo” dice Jack de repente, con la cara seria, rodeándole con los brazos desde detrás, apoyando la mejilla en el hombro de Doug.

“Siempre seré claro y sincero contigo si tú lo eres conmigo” responde Doug con una media sonrisa, separándose del abrazo de Jack y cogiéndole de la mano.

“Bien, porque ahora somos una familia: tú, yo y Amy, y las familias tiene que permanecer unidas” dice Jack, apretando la mano de su novio.

“No tengo planes de dejaros ni a ti ni a Amy. Significáis demasiado para mi” dice Doug sonriéndolo con la promesa escrita en sus ojos cuando se dan cuenta que finalmente han llegado a casa.


La cocina de la casa de Dawson.

Dawson estira un brazo para coger un vaso alto de uno de los armarios. “¿Quieres algo de beber Joey?”

Joey está sentada en la barra del desayuno, con la barbilla apoyada en as manos, y se ríe. “No gracias. De verdad que no sé cómo puedes meterte algo más en el estómago. ¿Normalmente comes tanto?”

“Normalmente, no. De hecho, si tienes el valor suficiente para abrir mi nevera te enfrentarás a un trozo de queso de dudosa apariencia, un trozo de lechuga marchito y una soda sin gas.” Dawson abre la nevera. “¡Bueno, qué te parece! También hay zumo y cerveza” y lentamente se sirve un vaso de zumo.

“¿Dawson?”

“¿Sí Jo?”

“¿Cómo lo aguantas?”

“Aguantar qué. ¿Aguantar a los fotógrafos que se han instalado junto a nuestra mesa y seguido desde el restaurante?. ¿O a las seis personas que nos han interrumpido para que pudiera firmarles la servilleta? ¿O al “encantador y fidedigno” articulo en el periódico sobre mis humildes comienzos?”

“Pues todo, todo eso”

“Jo, lo odio. Sé que es egoísta y pretencioso decir eso. Después de todo, en lo que a mi profesión se refiere estoy bastante cerca de lo que siempre he soñado. Debería estar agradecido por estar donde estoy”

“Bueno, ahora además tienes esa increíble oferta de Spielberg…” Joey se detiene y sacude la cabeza entre asombrada y divertida “No puedo creer que tenga un amigo al que Spielberg le ha ofrecido un trabajo”

Dawson medio ríe con una mueca bromista en su cara. “Sí, todavía necesito que me pellizquen de vez en cuando”.

Joey sonríe comprensiva y ajusta su posición en la encimera. “Bueno, aceptando esa oferta te lleva más cerca de donde siempre has querido. Lo malo es que puede significar atraer más atención como la de hoy”

“Supongo. La locura mediática es algo con lo que me estoy enfrentando ahora mismo. Siento haberte arrastrado a ti al medio” Dawson se sienta en la barra junto a Joey “Fotos de nuestra cena pueden salir en cualquier sitio en los próximos días, y quien sabe con qué clase de comentario bajo ellas”

Joey ríe. “No puedo esperar a eso. Y espero que mi jefe consiga una copia. Odiaría que pensara que todo lo que he hecho mientras estaba al otro lado del país ha sido trabajar”

“Y hablando de eso… ¿estás preparada para el Festival de mañana?”

Joey asiente. “En realidad estoy aquí buscando nuevos talentos, para ver las actuales tendencias en el sector y quedar con un par de nuestros escritores que están afincados en California. Será un cambio agradable después de estar clavada detrás de un escritorio y …”

“¿Y?” apunta Dawson, sonriendo.

“Y estar además aquí contigo es la guinda en el pastel, en serio” Joey sonríe a Dawson.

Justo entonces, el teléfono empieza a sonar en su bolso.


Barco de Pacey en Capeside.

Pacey está tumbado a lo largo de una litera. Todavía lleva puesta la ropa de trabajo y se ha quitado los zapatos, por lo que sus pies cuelgan por el borde, descalzos. Tiene el teléfono en su mano derecha y lo sujeta contra el oído. Mientras espera a que la otra persona responda al otro lado se mordisquea el pulgar.

“¡Joey! Me alegro de haberte encontrado. ¿Ya has cenado?”

Hay una larga pausa y Pacey mira ausente a la pared “¿De verdad? Puede ser un buen plato para probarlo en la Ice House. ¿Lo sirven con alcaparras? Oh, todavía estás con Dawson”.

La mirada de Pacey se dirige ahora al reloj digital de su reproductor de DVD. “¿Y Dawson se acuerda si lo servían así?”

Hay cierta dureza en el tono de Pacey cuando contesta. “Bueno, es importante para mi Jo. Ese tipo de información es importante para ganarme el pan de cada día, no es por nada”

Una pausa. “No, lo siento. Es que he tenido un día muy largo.”

“Sí, el trabajo va bien. Siento haberte tenido que cortar antes, es que tenia que atender otra llamada”

“Es curioso que lo preguntes. Era Danny Brecher. Sí. ¿Te acuerdas de él?”

“Sí, eso es, de Civilización”

“Parece que hace toda una vida, ¿verdad?”

“Está bien. Está en Nueva Orleáns. Gran ciudad, Nueva Orleáns”

“¿Que qué quería? Solo mantener el contacto. Tenía un… umm…” Pacey vuelve a morderse la uña “En fin, un par de sugerencias”

“Nah, nada importante. Ya sabes, que si era conveniente una nueva imagen de vez en cuando, que si una nueva salsa…”

“Oh, también mencionó… no importa. Mejor te dejo, se está haciendo tarde aquí. Buena suerte mañana.”

“Yo también te quiero”

“Adiós”

Lentamente, Pacey baja el teléfono hasta su sitio y luego, frustrado por su incapacidad de decirle a Joey la verdad, pega un puñetazo a uno de los cojines sobre la litera.


Grams, Jack y Doug en Capeside.

Grams observa como Jack y Doug juguetean cariñosamente uno con el otro y suspira. Se siente vieja y cansada, pero sabe que se lo tiene que decir a Jack. Mejor ahora que Doug está aquí que cuando no esté. Jack podría necesitarle.

“Grams, por qué estás tan seria?”

No le sorprende que Jack se haya fijado. Parece que está constantemente cuidando de ella cuando está en casa, notando cada pequeño cambio de humor o de salud que pueda tener. Se preocupa demasiado.

Grams golpea suavemente con la mano el sitio junto a ella en el sofá y Jack, obediente, se sienta allí, aunque su primera intención era la de subir a ver cómo estaba Amy. Doug también se da cuenta de que algo va a pasar y se sienta en el sillón al lado del sofá.

“Hay algo que tengo que decirte Jackers”

A pesar del tono solemne de Grams, Jack no puede evitar sonreír. Desde que Jen murió, Grams ha adoptado ese apodo para él y lo utiliza de vez en cuando haciéndole sentir un cosquilleo cálido y cariñoso en el estómago cada vez que lo oye.

“Es sobre unas llamadas que he estado recibiendo”

“¿Llamadas? ¿De quién? ¿Sobre qué?” pregunta Jack.

“Asistentes sociales. Preguntan por Amy, por ti… Al principio pensé que solo eran llamadas rutinarias así que no dije nada. Pero en la última semana se han vuelto bastante frecuentes y tengo miedo de que algo esté pasando”

La cara de Jack se ha quedado pálida. Doug se levanta y le pone una mano en el hombro. “Qué quieres decir con que puede pasar algo?” pregunta Jack, su rostro contraído por la preocupación.

“Grams” intercede Doug “¿Qué es lo que preguntan exactamente cuando llaman?”

“Bueno, me preguntan si Jack está en casa, dónde está Amy en ese momento, que si ha estado enferma, si Jack y ella todavía están aquí, si Jack se va a mudar a algún sitio y a dejarme la niña a mi… La mayoría de las preguntas parecen centradas en Jack”

Un pesado silencio invade la habitación, las implicaciones de lo que Grams ha dicho parecen ser bastante claras.

“Todo esto es porque soy gay, ¿no?” Jack pregunta lo obvio, resentido.

“Esto tenía que pasar Jack” le dice Doug “Me sorprende que no haya ocurrido antes”.

Jack le mira molesto. “¿Qué quieres decir con que tenía que pasar? ¿Es que no soy un buen padre para ella?”

“Oh vamos, querido, sabes que no ha querido decir eso” intercede Grams a favor de Doug. Pero Doug permanece tranquilo, sin molestarse con Jack por lo que acaba de decir.

“Estoy diciendo que todavía vivimos en una ciudad pequeña con mentes pequeñas, y que hay un montón de gente ahí fuera a los que no les gustan y no conciben la idea de unos padres gays educando a un hijo”

“Y por eso no has querido venirte a vivir conmigo todavía? ¿Estabas esperando a que todo esto pasase y así mantenerte fuera para que tu reputación de policía no se viese manchada?”.

Ahora Doug sí se ha molestado. “Ese no es el motivo y lo sabes. Hemos hablado de esto mil veces”

“Sí, claro. Tengo que hacer una llamada”

Con eso Jack se levanta y sale de la habitación. Grams y Doug se quedan mirando el uno al otro, y Grams sonríe a Doug con simpatía.


Barco de Pacey.

Pacey está sentado en su hamaca, mirando sin interés la televisión, sin prestar atención a lo que está apareciendo en la pantalla. Simplemente le gusta sentarse allí cuando tiene que pensar en algo.

“Esta es una gran oportunidad” piensa para sí, jugando con algo en sus manos “Podría irme de Capeside, y de la zona de Nueva Inglaterra en general. Podría empezar desde el principio. Sólo Joey y yo”.

Sonríe para sí imaginándose a Joey y él en Nueva Orleáns, La sonrisa se hace más amplia ante la ensoñación de ellos dos juntos en un piso, comportándose como una pareja feliz q están profundamente enamorados el uno del otro.

“Podríamos empezar de nuevo. Nadie nos conocería ni sabría de dónde venimos. Nadie sabría de nuestras disfuncionales familias. Podríamos hacer nuevos amigos, construir una vida completamente nueva juntos. Sin pasados sobre nuestros hombros, errores o remordimientos de antes reteniéndonos. Joey podría encontrar un trabajo allí editando o trabajar en el restaurante conmigo. Podríamos casarnos, comenzar una familia y en un momento dado llevar un negocio familiar. Algún día podríamos incluso comprárselo a Danny, y llevarlo con Joey”

Su sonrisa desaparece lentamente y aparece una expresión agridulce en su cara.

“Pero lo dejaríamos todo aquí. Sin familia cerca para darnos consejo y soporte moral. Vería a Doug, Amy, Jack y Grams solo en vacaciones. Joey está muy unida a su familia y sería duro para ella coger y marcharse conmigo a Nueva Orleáns. Todo cambiaría con este trabajo. Yo no sería Pacey Witter, oveja negra de la orgullosa familia Witter. No sería el viejo payaso de la ciudad, el tío que se acostó con su profesora de inglés y a duras penas terminó el instituto. Podría ver cómo es la vida lejos de aquí, lejos del único lugar que siempre he conocido. Joey está en Nueva Cork, Dawson está en Los Ángeles, y yo todavía estoy atrapado aquí. Quizás esta es mi oportunidad, el momento para que rompa con todo y empiece algo por mi cuenta, para dejar de ser un pueblerino”

Suspirando, se tumba y se pone las manos detrás de la cabeza. “Ahora, ¿cómo se lo digo a Joey?”


La habitación de Dawson en L.A.

Dawson está tumbado en su cama, con la espalda apoyada en el cabecero y el ordenador portátil en su regazo. Está tecleando cuando aparece Joey en el umbral de la puerta con el pijama puesto. Dawson la mira y sonríe.

“Hola”

“Hola” contesta ella acercándose a la cama y sentándose a su lado. “¿Qué haces?” pregunta curiosa, echando un vistazo a la pantalla.

Dawson suspira. “Nada en realidad. Sólo estaba intentando escribir, pero no se me ocurre nada”

Joey asiente y se apoya en el cabecero, colocándose el pelo tras la oreja. “Yo no podía dormir” dice sencillamente.

Dawson se ríe. “Ya veo”

Joey le sonríe y pone los ojos en blanco. Su mirada descansa ahora sobre el sistema de cine en casa que Dawson tiene junto a su cama. “Guau” dice ella admirándolo “¿Te imaginas lo que podríamos haber hecho con esto en tu habitación?”

Dawson se ríe mientras Joey se levanta y va hacia el reproductor de DVD, cogiendo el mando a distancia y curioseando su colección de películas. Sonríe cuando coge un DVD y se lo enseña, levantando una ceja. Es Indiana Jones IV. Dawson ríe y se encoge de hombros como excusándose. Joey ríe también, mirando el DVD y luego a Dawson. “Yo me apunto si tú te apuntas” le dice.

“Eso ni se pregunta” contesta Dawson mientras deja el portátil en el suelo.

“Tonta de mi” dice Joey, riendo contenta. Mete el DVD en el reproductor, coge el mando a distancia y se une a él en la cama. Los dos se tumban y se concentran en la pantalla. Sin darse cuenta han asumido la posición familiar de Joey echada a la derecha de Dawson.

El parpadeo de la pantalla de plasma a los pies de la cama es el único movimiento apreciable en la habitación a excepción de Joey y su típica manía de colocarse el pelo detrás de la oreja de vez en cuando.

“¿Quién habría pensado que iba a haber un lapsus de 16 años entre Indiana Jones III e Indiana Jones IV?” Joey murmura pensativa tumbada boca abajo en la cama.

Tumbado sobre su estómago a su lado, Dawson gira la cabeza hacia Joey “Estoy impresionado Joey. Es cierto, Steven hizo la tercera en 1989 y el clásico relativamente reciente que estamos viendo ahora mismo en 2005”

“No sé de qué te sorprendes Dawson. Parte de los requisitos que había que cumplir para ser tu amiga era ver todas las películas de Spielberg y saber de él casi tanto como tú”

“Sí bueno, pues tú has retenido ese tipo de información mucho mejor de lo que Pacey jamás hizo”

“No te pases” le defiende Joey, dándole en el pie con el suyo.

“No me estoy pasando.” Bromea él “¿Y qué? ¿Cómo están las cosas en casa?”

“Bien, creo. Me ha dicho que había tenido un día largo pero sospecho que podría haber algo más. Ya conoces a Pacey. Le cuesta soltar las cosas, pero al final termina haciéndolo casi siempre.” Se queda un momento pensativa sobre sus propias palabras “O eso creo”

Dawson no dice nada, pero luego se ríe suavemente.

“¿Qué?” le pregunta Joey, medio confusa medio divertida por su risa.

“Nada, es solo que…” se incorpora para sentarse apoyando la espalda en el respaldo de la cama “No dejo de pensar que debería estar sintiendo una especie de deja-vu o algo, pero nada. Quiero decir que la noche de cine era un complejo ritual que tú y yo llevamos a cabo durante años, y bueno, esta noche parece ridículamente simple”

Joey sonríe y se sienta a su lado en el cabecero. “Me preguntaba antes sobre la falta de diatribas sobre los valores de la película, y todavía tengo que oírte comentar algo sobre el significado oculto detrás de todo ello”

Dawson le devuelve la sonrisa. “Yo también noto la falta de ironicidad y doble filo, así como las grandes dosis de negativo realismo, en todos tus comentarios”

“Asi que después de 10 años, parece ser que finalmente emergemos desde debajo de todas las complicaciones que crearon la llegada de nuestras hormonas” comenta Joey.

Dawson estudia el mando a distancia por un momento y se vuelve hacia Joey. “Lo estamos haciendo mejor que Spielberg. A él le costó 16 años redescubrir a Indiana”

“¡Ahí está! ¡El subtexto!” advierte Joey simulando enfado.

Con una sonrisa calma, Dawson estira un brazo y lo pone tras su cabeza. “En serio Jo. Me alegra tanto que ya no tengamos 15 años. Me siento privilegiado de conocer a Joey Potter, editora extraordinaria, a los 25”

“Sabes Dawson” dice Joey, buscando con su mano la de Dawson “Creo que por fin estamos haciendo esto bien”

“Ya era hora” dice él, sonriendo.


Jack y Doug en la habitación de Amy.

Jack entra en la habitación. Es pequeña, las paredes están pintadas en rosa oscuro y hay animales de peluche por todas partes. Un par de posters con personajes de Disney cuelgan en las paredes. Salta a la vista que es una habitación decorada con cariño.

También hay una gran foto enmarcada de Jen y Amy tomada en la boda de Gale. Jen tiene a Amy en brazos y le está diciendo algo que hace reír a la niña mientras mira a su madre con adoración.

Doug está colocando un Winnie the Poo gigante en la esquina, bajo la ventana.

“Grams se encuentra mejor?” le pregunta a Jack, que se acerca a la cama donde Amy duerme.

Jack asiente. “La dije que no se sintiese mal, que no es su culpa. Ella solo es el mensajero”

Pronto ambos están mirando a Amy, que duerme plácidamente en su camita. Jack se sienta en el borde y le aparta el pelo de la frente con suavidad. Rubio, rizado y suave. Doug se sienta en una silla frente a la cama.

“¿Y qué tal fue tu llamada?”

“Me ha dicho que busque consejo. Que hable con un abogado, me informe de hasta donde puede llegar esto. Ver cuáles son mis posibilidades”

“Ella tiene razón” dice Doug, el tono triste de su voz evidente.

“Lo sé” y la amargura en el tono de Jack es más que evidente.

A Doug le duele verle así, pero no tiene ni idea de qué puede hacer para mejorar la situación.

Después de unos momentos Jack vuelve a hablar, la mirada fija en la niña que duerme en la cama.

“Mírala” dice Jack, notando cómo un nudo se le forma en la garganta “Tan preciosa. Tan… pura. El mero pensamiento de que alguien pueda alejarla de mi me revuelve el estómago. Ella es lo único que me queda de una época que se terminó hace años. Su madre y yo solíamos ser uña y carne, siempre juntos en todos lados. Luego cada uno hizo su propia vida y fuimos perdiendo contacto. Y cuando por fin volvió a mi vida sólo fue para dejarme de nuevo. Pero antes de eso me dejó el mejor regalo que me podría haber hecho nunca: esta personita. Su madre me quería y confiaba en mi lo suficiente como para pedirme que cuidara y criara a su hija.” En este punto, sus ojos se dirigen a la foto que hay colgada en la pared. “Sabe Dios que no voy a dejar a nadie llevársela de mi lado. Haré lo que sea necesario. Cualquier cosa”.

La expresión de su cara deja claro a Doug que habla en serio. Hace apenas algo más de un año desde que están saliendo juntos, pero le conoce lo bastante bien como para saber que siempre cumple su palabra.

“Por ahora, lo mejor que puedes hacer es dormir un poco. Mañana por la mañana temprano tienes clases, ¿recuerdas?” Doug le dice con suavidad pero firmeza al mismo tiempo.

Jack se vuelve a su novio y le sonríe con amor. Doug le devuelve la sonrisa y se levanta de su silla al tiempo que Jack besa despacio la frente de Amy. Luego los dos caminan de la mano a la habitación de al lado, la habitación de Jack.

“¿Puedes quedarte un rato?” pregunta Jack, volviéndose hacia Doug, su voz algo lastimera mientras se quita la chaqueta.

“Claro que sí”

Tras eso, se quita los zapatos y se mete en la cama con Jack. Jack apoya la cabeza en su hombro y se cogen de las manos.

“Siento lo que te dije antes en el salón. Solo estaba enfadado”

“Ya lo sé. No necesitas disculparte.”

“Es que no lo entiendo” Jack dice tras un momento de silencio.

“¿Qué es lo que no entiendes?” Doug pregunta, mirándole, sus caras separadas tan solo por un par de centímetros.

“Por qué la gente no puede entender que el amor es tan solo amor. Que siempre es algo bueno, algo que merece la pena. No importa de dónde o de quién venga.”

Los dos se miran por un momento y luego Doug le besa suavemente los labios.


Habitación de Dawson en L.A.

La luz en la habitación es ahora baja, casi en penumbra, y Dawson y Joey están ahora echados en la cama. Han estado hablando por lo que les ha parecido horas y aunque la conversación prácticamente se agotó hace tiempo, Joey no tenía ganas de volver a su cuarto y Dawson no la pidió que lo hiciera.

Tumbados cara a cara, los dos tienes las piernas dobladas, sus rodillas casi tocándose. Joey tiene las manos entrelazadas, cerca de su cara. El brazo derecho de Dawson está doblado y su cara descansa en él. Su otro brazo descansa sobre su cadera.

“No me apetece nada ir a mi reunión mañana” Joey dice en una voz quejumbrosa fingiendo un sollozo.

Dawson se ríe. “Yo iré a tu reunión si tú vas a mi estudio. Así podrás defender la virtud de Sammy”

“Ja ja, muy gracioso”

Dawson se ríe y Joey sonríe.

“¿Es tan malo como parece?” le pregunta, dándole un pequeño susto ya que estaba casi dormido. Eso la hace reír suavemente “Perdona”

“¿Si es tan malo el qué?” Dawson pregunta, algo confundido, tratando de mantener los ojos abiertos.

“Las peleas con los escritores”

Dawson se ríe con cierta amargura “”No tienes ni idea. Quieren arruinar a Sammy y Colby por las razones más estúpidas. Piensan que una pareja junta en televisión es algo que va en contra de la política del negocio, que solo causaría daño”

“Pero tú no les dejarás, ¿verdad?. No les dejarás arruinarlo. Nosotros estuvimos separados por las razones más estúpidas en el mundo real. No dejes que eso suceda en el show”.

Ahora son los ojos de Joey los que se cierran sin remedio. Apenas sí es consciente de lo que está diciendo.

“Nuestros obstáculos fueron siempre tan… innecesarios. Prométeme que no les dejarás hacer eso” y con eso, sus ojos se cierran.

Dawson la mira por un momento antes de contestar suavemente. “No. No les dejaré”


Pacey en Capeside.

Es por la mañana muy temprano y mientras Pacey se sirve algo de café antes de salir para el bar, sus ojos se posan en el teléfono una y otra vez. Después de una noche sin apenas haber pegado ojo, se siente hecho una porquería y todo lo que quiere es una reafirmación por parte de Joey de que todo va a salir bien. Que se irá con él a Nueva Orleáns. ¿Por qué no iba a hacerlo?. Podría empezar su propia firma editorial allí o algo así. Pacey estaba seguro que una vez que supiera toda la verdad y por qué era tan importante para él irse de Capeside, lo entendería todo y le poyaría cien por cien.

Sí, eso es lo que haría. Eso es lo que va a hacer.

Convencido, Pacey levanta el auricular del teléfono y marca su número. Apoyándose en la mesa de la cocina con la taza aún en su mano, espera a que conteste.

“Hola, este es el buzón de voz de Josephine Potter. Déjame un mensaje con tu número de teléfono después del BIP y te devolveré la llamada. Gracias.”

Vencido, Pacey suspira y cuelga. Su mirada se pierde a través de la ventana, el café quedándose frío en su mano.

El teléfono móvil de Joey está en su mesilla de noche, cerca de la lámpara. Joey apagó el teléfono hace horas, no queriendo interrupciones. Era noche de películas después de todo. Durmiendo tan solo a medio metro de Dawson, su brazo estirado, la mano colgando por fuera de su lado de la cama. Los dos están echados sobre su espalda y se rindieron al sueño hace tiempo. Sus respiraciones son tranquilas y regulares. Apagados suspiros cada vez que se mueven o cambian de posición llenan la habitación de vez en cuando.

No hay nada que pueda alcanzarlos en este preciso momento.

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