706- Luna Llena
Escrita por Peter, Elyse y Renae
Teaser.
Vemos el skyline de Nueva York, la cámara se mueve hacia una estrecha
autopista para acercarse a un Jeep que conduce por esa autopista. Dentro, Dawson
conduce y Joey está en el asiento del pasajero. Se ríen como dos
enérgicos y vivaces niños. Alex y Lily saltan y se mueven de un
sitio a otro en el asiento trasero.
“Cielos, Alex, casi hemos llegado, no puedo creer que estamos yendo a
Nueva York,” chilla Lily, saltando arriba y abajo en el asiento detrás
de Dawson.
“Lily, cálmate. Estate tranquila. No quieres salirte fuera, ¿verdad?”
dice Alex, tratando de sonar calmado, pero la emoción es evidente en
su voz.
“No te preocupes, Lily. Tu hermano también se va a salir así
que no estarás sola,” Joey se ríe, sintiendo como Dawson
le da un codazo en el brazo.
“Hey no la escuches. He oído que ella también parecía
una turista cuando se mudó aquí,” dice Dawson, compartiendo
una mirada con Joey, que le saca la lengua haciendo que él ría.
La emoción de los niños es contagiosa. Se están comportando
como tales y no les importa. Es demasiado divertido, y no han hecho nada parecido
en años. Crecer puede ser tan aburrido a veces.
“Joey, ¿de qué te vas a disfrazar en Halloween?”
pregunta Lily, moviéndose de su sitio para colocarse entre Dawson y Joey.
“Tendré que ver que opciones hay, Lily,” dice Joey.
“Tenemos que tener cuidado cuando vayamos a la tienda de disfraces porque
Joey se asusta fácilmente y no queremos que se raje de ir de fiesta con
nosotros,” dice Dawson, mirando como Lily y Alex se ríen e ignorando
la mirada asesina de Joey.
“Tía Joey, ¿eres una cagueta?” pregunta Alex un poco
sorprendido.
“No, no lo soy. Dawson sólo está exagerando, ¿no
es así Dawson?” dice Joey firmemente, esperando que él la
apoye.
“Realmente no, Joey. Te asustas de tu propia sombra,” Dawson ríe,
recibiendo un golpe juguetón de Joey en el hombro, causando que se estremezca
un poquito mientras conduce. “Cuidado.”
“Bueno. Yo no tengo miedo de nada y voy a tener un disfraz realmente
bonito. Alex y yo vamos a conseguir tantos caramelos y lo vamos a pasar tan
bien en tu fiesta, Dawson,” dice Lily segura, haciendo que Joey y Dawson
rían.
“No, yo tendré el mejor disfraz de la fiesta y conseguiré
muchos más caramelos que tú y tendré las mejores cosas
para intercambiar cuando hayamos terminado,” protesta Alex, tratando de
llevarle ventaja. “Y tú sólo vas a pasarlo bien en esa fiesta
porque yo también estaré y no serás el único niño”
le responde Lily de vuelta. Los dos se sacan la lengua mutuamente pero no pueden
permanecer enfadados y al final rompen a reír.
“Muy bien chicos, ya está bien. Casi hemos llegado y seré
yo el que mejor lo pase en la fiesta. Así que…,” bromea Dawson,
dándose cuenta de que Joey, Alex y Lily le miran y tratan de no reír.
“Muy maduro, Dawson,” resopla Joey, poniendo los ojos en blanco.
“Soy goma y tú eres pegamento, lo que rebota en mí se pega
en ti,” canta Dawson, bloqueando el golpe de Joey, pero Lily y Alex comienzan
a pelear con Dawson y Joey desde el asiento trasero. “Hey, ¡cuidado
con el conductor! No me hagáis volcar el coche” dice, sintiéndose
excitado e impaciente de que llegue la noche para que comience la diversión
de Halloween.
Capeside, exterior de la casa de Jack (mediodía)
“Adiós,” Jack exagera el saludo mientras él y Doug
permanecen con Amy y Grams en el porche. “Papi te quiere, cariño,”
continúa arrullando Jack.
Doug se aclara un poco la garganta para atraer toda la atención de Jack.
“Deberíamos ir saliendo si no queremos llegar tarde.”
“Lo sé.” Suspira Jack al tiempo que juega con los pies de
Amy. “Esto es mucho más difícil de lo que creí”.
“Estaremos bien,” Grams no puede evitarlo y sonríe ante
el nerviosismo de Jack. “Amy me va a ayudar a darle caramelos a los niños
grandes, ¿no es así, cariño?”
Amy responde a la pregunta de Grams con una pequeña carcajada.
“Sé que vosotras dos estaréis bien,” dice Doug tocando
la mejilla de Amy. “Pero si ocurre cualquier cosa podéis llamar
a la comisaría o incluso a Gale o a Bessie. He programado todos los números
en el dial automático del teléfono. Y he hecho lo mismo con los
números de Dawson y de Joey. Los números de sus casas y sus móviles
deberían estar ahí.”
“Y yo he sacado algunos de sus juguetes favoritos,” añade
Jack. “Oh, y he comprado unas cuantas galletas con forma de animales que
le gustan. Las he puesto en el segundo estante del armario. Y he preparado su
pijama para esta noche y he sacado alguna ropa para que lleve mañana.
Están sobre el vestidor.”
“Vale,” Doug pone su mano sobre el hombro de Jack “esto ya
es un poco exagerado.”
“Lo sé,” suspira Jack. “Pero nunca antes la había
dejado toda la noche. Quizás no deberíamos ir. Quizás es
insensato dejar a Amy sola toda la noche para ir a una fiesta en otra ciudad.”
“Yo estaré aquí,” dice Grams, asegurándoselo
con una sonrisa mientras se lo recuerda. “Vosotros ir y divertíos.
Os lo merecéis.”
“Ella está bien,” dice Doug. “Amy estará bien.
No habrías podido encontrar una niñera mejor si lo hubieras intentado.”
“Tienes razón,” aprueba Jack. “Pero sigue siendo duro
dejar a mi niña pequeña, ¿a que sí?” Dirige
la última parte de la frase a Amy que le dirige una vaga mirada. Aparentemente,
ella no tiene problemas con la idea de que Jack abandone la ciudad.
“Bab bab,“ balbucea.
“Es la palabra de Amy para decir adiós,” le explica Grams
a Doug mientras ríe.
Doug no puede evitar reírse de lo lindo con Grams sobre la despreocupada
actitud de Amy.
“¿Crees que me echará en falta?” Jack suena preocupado.
“Claro que lo hará,” Grams lo dice con la mejor intención
de confortar a Jack. “Pero será más fácil para ella
porque me conoce perfectamente. La mantendré ocupada, lo prometo.”
“Estará bien Jack,” dice Doug pacientemente mientras baja
un escalón alejándose de Grams y Amy en un intento de hacer progresos
para llegar hasta el coche.
“Estará bien,” anima Grams.
“Estará bien,” Jack se hace eco a si mismo para darse confianza.
“Adiós, cariño,” dice Jack una vez más, plantando
un beso sobre su cabeza. “Papi te quiere.”
Él y Doug comienzan a bajar los escalones del porche y Doug lanza sus
bolsas en el asiento trasero del coche. Jack se sienta en el asiento del conductor
y Doug salta al lado del pasajero, poniendo un cd de Bette Midler en el reproductor.
“Ni hablar,” dice Jack mientras apaga el reproductor. “Ya
estoy demasiado consternado por tener que dejar a Amy. No puedo soportar tu
música ahora.”
“No hay nada como la Divina Señorita M para calmar a un alma preocupada,”
responde Doug e intenta poner de nuevo la música.
“Enciendes eso de nuevo y no me hago responsable de mis actos,”
bromea Jack.
“¿Estás amenazando en serio a un oficial de la ley?”
Doug intenta mantener una cara seria pero una sonrisa le delata.
“Ella estará bien,” suspira Jack. “¿Verdad?”
Doug suspira y pone los ojos en blanco al tiempo que enciende el coche.
El loft de Dawson en Nueva York
“Y también habrá caramelos, ¿verdad Joey?”
pregunta Lily mientras Dawson, Joey, Lily y Alex entran en el loft de Dawson.
Dawson cierra la puerta una vez han entrado todos.
“¿Cómo?” Joey le guiña un ojo a Dawson por
encima del hombro, “¿Tu madre no te dijo nada?”
“¿Decir qué?” pregunta Alex curioso.
“Pensé que Bessie habría dicho algo,” Dawson deja
las bolsas en el suelo, cerca del sofá y mira hacia Lily, Alex y Joey,
mirando a los dos niños con una mirada preocupada. “No sé
como deciros esto chicos...” y mira a Joey como buscando ayuda. Los niños
miran fijamente a Dawson, luego a Joey y de nuevo a Dawson.
“Bueno, es sólo que Nueva York es diferente a Capeside en muchos
sentidos,” continua Joey pareciendo tan preocupada como él.
“¿Diferente en qué modo?” exige Lily.
“Lo siento hermanita, pero no dan caramelos en Halloween y especialmente
no en las fiestas de Halloween.”
“Nos estás tomando el pelo,” dice Alex. “No les escuches,
Lily. Sólo intentan engañarnos.”
“Sí,” Lily parece intentar convencerse a si misma. “Dawson
y Joey estáis intentando engañarnos.”
“Como quieras,” Dawson suspira. “Joey y yo estábamos
intentado prepararos. Solo aseguraros de dar las gracias cuando la gente os
de manzanas,” dice, caminando hacia la cocina y sirviéndose un
poco de agua.
“¿Manzanas?” de repente Alex ya no está tan convencido
como antes.
“Manzanas,” Joey le da la razón a Dawson. “E hilo
dental y centavos.”
“¿Qué se supone que vamos a hacer con centavos?”
pregunta una Lily a punto de caer presa del pánico.
“Ahorrarlos o gastarlos. Sigue habiendo caramelos de un centavo, ¿no?”
Dawson ofrece su consejo desde la cocina.
“Baja de las nubes,” bufa Alex.
Joey no puede evitar reír. “No puedo si quiera creerme que hubiera
caramelos de un centavo cuando nosotros éramos niños Dawson.”
“En serio Dawson,” ruega Lily. “¿Estás bromeando
o no?” pregunta, caminando para encontrarse con él en la cocina,
Joey y Alex la siguen.
“Bueno, ocasionalmente alguien puede darte Smarties o esos caramelos
de mantequilla de cacahuete envueltos en papeles negros y naranjas. Si tienes
suerte.”
Lily tuerce la cara. “Ahg”
“Esos ni siquiera son caramelos de verdad,” Alex no puede evitar
refunfuñar. Se está convenciendo de que Dawson y Joey dicen la
verdad.
“¿Cuándo te has convertido en un quisquilloso?” pregunta
Joey. “Los caramelos son caramelos.”
“Apenas. Esas cosas negras y naranjas son asquerosas. Es lo que comes
después de acabar todos los demás caramelos de Halloween, hasta
los Smarties.”
“Ah,” Joey no puede evitar sonreír.
“Pilla la idea, Jo,” Dawson ríe mientras se reclina sobre
la barra. “Recuerdas lo vomitivos que eran aquellas cosas de mantequilla
de cacahuete, ¿no?”
“Si,” Joey sonríe ante el recuerdo. “De todos modos
Halloween no era mi fiesta favorita.”
“Tú eres una cagueta mundialmente conocida,” Dawson repite
con una sonrisa lo que dijo en el coche, apuntándola con su dedo índice
y entrecerrando sus ojos juguetonamente.
“No ayudó que siempre me estuvieras gastando bromas,” dice
Joey, pretendiendo parecer ofendida mientras Lily y Alex observan aburridos
la pelea.
“Claro, cúlpame a mi,” dice Dawson. “Ni siquiera habrías
pedido caramelos en la casa de Grams. Casi lloras la vez que Bessie nos llevó.
De hecho, creo que tú esperaste en la puerta de mi casa mientras Pacey
y yo pedíamos caramelos allí. Ella nos dio los caramelos de mantequilla
de cacahuete si no recuerdo mal.”
“¿Le tenías miedo a Grams?,” ríe Alex.
“¿Porqué?” carcajea Lily mientras busca algo dentro
de su bolsa de viaje. “Grams es amable.”
“De acuerdo,” dice Dawson, saliendo de detrás de la barra
de la cocina aplaudiendo con las manos. “Es el momento de llevarlo todo
a vuestras habitaciones. Seguidme,” dice, y ellos le siguen. Dawson sonríe
a Joey por encima del hombro y ella le devuelve la sonrisa mientras los niños
corren al lugar que les ha sido asignado el piso de arriba.
“¡Caramelos!” es lo que Dawson y Joey escuchan que Alex dice
cuando al fin llega a su destino.
“Nos engañaste,” Lily hace pucheros antes de pasar corriendo
junto a ellos en dirección a la voz de Alex. Dawson y Joey ríen
mientras suben las escaleras lentamente y cuando llegan, los niños ya
están inspeccionando las bolsas de caramelos.
“Son de los buenos,” dice Alex haciendo un gesto de aprobación
con la cabeza.
“¿Podemos?” Lily abre la bolsa sin esperar una respuesta.
“Claro, niños,” dice Dawson, sonriendo y apoyándose
en la pared, con los brazos cruzados sobre su pecho mientras los mira.
“No demasiados,” Joey hace un pequeño intento de impartir
disciplina. “Dawson, estarán histéricos toda la noche si
comen demasiados caramelos.”
“Bueno, no importa demasiado,” dice Dawson encogiéndose
de hombros. “Como tú también vas a pasar aquí la
noche, podrás ayudarme con ellos.”
“Muy buena, pero de igual modo, preferiría no tener que hacerlo.
No quiero que se pongan enfermos.”
“No lo harán… espero. Quiero decir, ¿cuántos
caramelos éramos capaces de comer tú y yo cuando éramos
pequeños sin ponernos nunca enfermos? Y dime, ¿vas a ser una de
esas madres que nunca deja a sus hijos comer caramelos y les da hamburguesas
de soja en vez de llevarles a McDonalds?” le pregunta, burlándose
de ella.
“No,” Joey cruza sus brazos sobre el pecho, reflejando su postura
y arruga la frente ligeramente.
“Lo eres, ¿verdad?” bromea Dawson.
“No lo soy,” Joey descruza sus brazos. “¡Ten cuidado!”,
advierte a Alex que persigue a Lily hacia el piso de abajo, ambos, por supuesto,
llevando sus caramelos.
La mirada engreída de Dawson lo dice todo.
“De acuerdo, tienes razón. No deberían ser algo de lo que
no podamos hacernos cargo,” suspira Joey.
El inesperado sonido de un cristal rompiéndose le prueba lo contrario.
“Lo siento,” advierte Lily desde la distancia. “Acababa de
ver una foto en la que estaba Pacey y tenía una barba muy graciosa. Solo
quería verlo mejor.”
“No toques nada más,” grita Joey mientras Dawson pasa por
su lado. “Creo que mejor cojo la escoba y el recogedor.” La dice
mientras se dirige al piso de abajo.
Una tienda de disfraces en Nueva York
En una pequeña, mejor dicho estrecha tienda en medio de la ciudad de
Nueva York, Dawson permanece de pie en el medio de la tienda esperando por los
disfraces que ha encargado. Está un poco nervioso por lo mucho que le
está llevando a la dependienta localizarlos.
“Dawson este lugar es un poco extraño,” dice Joey que permanece
cerca de Dawson, mirando a su alrededor, con los ojos bien abiertos. “Y
huele un poco raro.”
Dawson se ríe disimuladamente de la expresión de Joey. “Es
la mejor tienda de disfraces de Nueva York, Joey. La dirección me la
dio uno de los diseñadores de atrezo. Y ya sabes lo que siento por Halloween:
lo más raro es lo mejor,” y le da un pequeño codazo.
“Eh, mirame, Lily,” Dawson y Joey se giran justo a tiempo para
ver a Alex ponerse una máscara sobre su cara. Parece una criatura marina.
Joey y Dawson se miran con complicidad y sonríen.
“Alex, eso es asqueroso. Me gusta más este,” Lily se coloca
una tiara en la cabeza y sujeta un cetro en su mano.
“Lily, quizás quieras hablar con Joey sobre ese disfraz. He oido
que una vez estuvo en un desfile de belleza,” Dawson se separa de Joey
justo a tiempo mientras ella trata de pellizcarle el brazo.
Joey sonríe tímidamente mirando al suelo y de nuevo al frente.
Alguien en la esquina de la tienda capta su atención. “Ese es Ethan,”
exclama Joey por lo bajo, y rápidamente camina hacia él yendo
de lado para poder pasar entre los disfraces.
En apenas un segundo, Joey ha arrastrado a Ethan a donde está Dawson,
“Dawson, ¿dónde está Samantha?” Ella mira rápidamente
alrededor de la tienda de disfraces, localizando finalmente a Samantha que se
había separado de ellos hacía unos minutos tratando de encontrar
el disfraz correcto.
“Quédate justo aquí,” indica a Ethan que le dedica
una mirada algo confusa mientras ella va a por Samantha. Ethan mira a Dawson,
que acaba de hacerle un gesto con la cabeza, ambos completamente confusos. Ambos
se giran al mismo tiempo para mirar a las mujeres, con una expresión
de vacía confusión en sus caras.
Joey le susurra algo a Samantha mientras caminan hacia Ethan y Dawson. “Samantha,
este es Ethan.” Ambos se saludan con la cabeza. Samantha mira a Dawson
perpleja y Ethan mira a Joey, poniendo los ojos en blanco al mismo tiempo que
niega con la cabeza.
“Umm Joey, ¿puedo hablar contigo un segundo?”
“Dawson, yo –“ Él tira de ella hacia la puerta.
“¿Qué estás haciendo?” Suelta el brazo de
Joey.
“Yo sólo creí que ellos deberían conocerse,”
Joey sonríe a Dawson y parece bastante orgullosa de sí misma.
“ahora, voy a volver para asegurarme de que esos dos están hablando.
Apártate,” ríe mientras pasa por su lado. Él parece
como si quisiera decir algo más pero se queda allí durante un
minuto meneando la cabeza. Luego se une a los otros tres.
“Lo siento. ¿Dónde estábamos?” Joey mira a
Ethan, y luego a Samantha. No hay más que silencio.
“Bueno, como vosotros dos tenéis que prepararos para esta noche,
¿porqué no vais y lo disfrutáis juntos? Tengo una idea…
“ Joey mira a Dawson como si hubiese tenido la mejor idea del mundo. Samantha
pestañea lentamente mirando a Joey, aún tratando de decidir si
realmente está tratando de hacer de casamentera. Ethan simplemente mira
a Joey con una expresión desconcertada en su rostro.
“Joey, ¿qué te está pasando?” dice Dawson,
pensando que preferiría que la tierra se abriera y le tragase en vez
de tener que observar este momento. “Siento todo esto, Sam. No tengo ni
idea de lo que le ha pasado hoy,” Dawson mira a Joey como diciendo ‘una
palabra más y lo pagarás’ pero no puede evitar sonreír
al ver la inocente expresión de Joey.
“Perdone, ¿señor?” La dependienta le llama desde
el fondo de la tienda.
“¿A cual de nosotros necesita?” Grita Dawson.
“Al otro caballero,” dice la dependienta y Ethan comienza a caminar
hacia ella, aliviado, pero la dependienta se le acerca en mitad del camino.
Joey encuentra la conversación entre Ethan y la dependienta bastante
interesante. Ve a Ethan utilizar sus encantos y pilla a Samantha mirándolo
también. “Oh por favor,” masculla Sam en un suspiro, dándose
la vuelta para mirar más disfraces.
Ethan vuelve con su disfraz en una caja. “Dawson, necesita que vayas
allí y cojas el resto de los disfraces,” le dice. “Gracias,
y… bueno, encantado de verte de nuevo” dice Dawson mientras se aleja.
Ethan ve a la dependienta ir al cuarto trasero y Dawson se une a ella justo
cuando algunas de las cajas casi caen al suelo, Dawson ayudándola a sujetarlas.
Entonces se vuelve hacia Joey. “Buen intento,” dice, guiñándole
un ojo y diciendo adiós con la mano mientras sale del lugar. Joey parece
un poco desilusionada de que su gran plan no haya funcionado, pero al final
sonríe. Habrá más ocasiones.
“Joey, Lily, Alex venid a coger vuestros disfraces,” grita Dawson
causando que los pequeños dejen de jugar y que tanto ellos como Joey
caminen rápidamente a ayudarle.
Pronto, todos ellos, incluida Samantha, tienen sus disfraces y están
listos para marcharse.
Al tiempo que lo hacen, Dawson sujeta la puerta mientras Lily, Alex y Joey
salen de la tienda dejando que Samantha sea la última antes que él.
Él la habla bajito, “Siento lo que acaba de ocurrir. No sé
porqué lo ha hecho.”
Todavía hablando bajo, “Venga, Dawson. ¿No sospechas nada?”
y con eso Samantha comienza a caminar más rápido, alcanzando a
los demás. Dawson permanece pensativo.
En ese mismo momento, en un hotel de Nueva York
Hay dos maletas en el suelo, la cama llena de ropa y la televisión encendida
en una cadena local de deportes. Jack y Doug permanecen de pie, hombro contra
hombro, probándose sus disfraces de Hombre de Negro compuestos de trajes
de diseño.
“Ok, no soporto esto,” se queja Jack, arrancándose la corbata
del cuello y tirándola sobre el vestidor que está frente a él.
“Venga Jack, toma aire y prueba de nuevo,” ríe Doug, encontrando
la frustración de su pareja algo cómica.
“Por favor, tú llevas corbata con tu uniforme en algunas ocasiones
así que tienes más práctica que yo,” Jack hace pucheros
y se toma un minuto para observar como termina Doug de arreglarse. “Soy
un profesor. Las corbatas no son parte necesaria en el curriculum.”
“Muy bien, entonces déjame que te ayude, cariño,”
Doug ríe, cogiendo la corbata y colocándose detrás de Jack
para ayudarle con ella. “Se te ve tan bien con ese traje. Creo que debería
hablar con el director Peskin para que imponga nuevas normas sobre la indumentaria
al profesorado.”
“¿Ah, sí? Bueno, contigo ayudándome cada mañana,
estoy seguro de que me dejaría convencer para llevar corbata más
a menudo,” dice Jack, levantando la ceja, haciendo que Doug suelte una
risita y compartiendo con él un dulce momento.
“Está bien cambiar de escenario de vez en cuando,” dice
Doug, abrazando a Jack, cuya corbata ya está puesta.
“Si, una parte de mi está realmente agradecida de salir de Capeside
por un tiempo pero la otra realmente desea que pudiéramos estar con Amy
o al menos que la hubiese traído a ver a todo el mundo,” Jack suspira,
dejando caer su cuerpo sobre Doug.
“Lo se, a mi también me gustaría. Pero vamos a disfrutar
de este momento, solos tú y yo, hace mucho tiempo que no hacemos nada
parecido,” dice Doug, apoyando su barbilla sobre el hombro de Jack.
“Lo pasaremos bien esta noche. Será un buen cambio estar completamente
rodeados de gente adulta o al menos que la mayoría de los invitados sean
mayores de 5 años,” ríe Jack mientras Doug asiente.
“Si, estará bien no tener que preocuparse de que alguien vomite
en mi traje,” Doug ríe, escuchando a Jack soltar una risita.
“Bueno, quizás debamos vigilar a Joey si hay alcohol está
noche. Ella podría vomitar si Dawson la deja beber demasiado,”
ríe Jack, recordando las historias que Dawson y Pacey le habían
contado sobre las borrachera de Joey.
“Oh tío, bueno estoy fuera de servicio esta noche así que
si las cosas se desmadran... al menos en la fiesta… no voy a estar implicado,”
Doug ríe, levantando la ceja y Jack le imita.
“¿Ah sí? ¿Y qué pasará si las cosas
se desmadran después?” pregunta tímidamente, viendo a Doug
retorcerse levemente.
“En ese caso quizás tenga que hacer uso de mis tácticas
para aplicar la ley y tomar control de la situación,” dice Doug,
echándole una mirada a Jack.
“Ya veo, bueno Oficial Witter le prometo que cooperare enteramente si
es necesario,” dice Jack, acercándose aún más a Doug
y apretando sus brazos contra él.
“Aunque, a veces una pelea no está mal tampoco,” dice Doug
juguetonamente, abrazando también a Jack, agachándose para un
beso. “Recuerda, esta noche es para que tú y yo lo pasemos bien,”
dice Doug, echándose hacia atrás juguetonamente justo antes de
que fueran a besarse.
“De acuerdo, diversión. Olvidémonos de todo lo demás,”
dice Jack suavemente y Doug hace una señal con la cabeza, volviéndose
a inclinar para besarle, esta vez en serio.
Más tarde, en casa de Ethan
Ethan se está arreglando para la fiesta de Halloween. Joey le ha invitado
y desde entonces no ha parado de armar escándalo sobre ello en toda la
semana, diciendo que ese amigo suyo solía hacer las mejores fiestas de
Halloween cuando eran niños. Ethan acabó descubriendo su nombre:
Dawson. Antes de hoy, ya le había conocido: había parado en la
oficina una vez para llevarla a cenar. “Como amigos,” le contó
Joey cuando él había bromeado sobre el tema. Parece un chico agradable,
ese Dawson: educado, tranquilo, de sonrisa fácil (sobre todo alrededor
de Joey), y cuando había estado en la oficina Joey había hablado
con entusiasmo de que era un famoso productor de televisión y que pronto
sería un famoso director, haciendo que Dawson se sonrojará de
un modo que Ethan estaba seguro le había brindado algo más que
una compasiva mirada por parte de las mujeres.
Ethan consulta el reloj una vez más y su mente vuelve a la invitación
de Joey. Se sorprendió al principio, especialmente porque siempre que
ha intentado salir con ella fuera del trabajo, ella le había rechazado
educadamente. Hace poco mas de dos meses que ha llegado a la ciudad y realmente
añora tener amigos. En Filadelfia, él era el alma de la fiesta,
algo salvaje a veces. Probablemente porque necesitaba desahogarse, debido a
que… debido a algunos sucesos en su vida. Pero entonces él tomó
la decisión de mudarse a Nueva York y desde entonces sólo había
habido trabajo, trabajo, trabajo…y algunos recuerdos imposibles de olvidar.
Camina desde la sala de estar que está perfectamente limpia y organizada,
a su dormitorio que está igual de limpio que la sala. Observa su disfraz
colocado sobre la cama, divertido. ¿Cuándo había sido la
última vez que se había puesto uno? Ok, pregunta equivocada. Recuerda
perfectamente cuando fue. Solemnemente, se sienta en la cama y abre el primer
cajón de su mesilla de noche, los recuerdos se arremolinan en su cabeza.
Saca un sobre lleno de fotografías y las pasa con una expresión
de dolor en su cara.
Dios, eran tan jóvenes. Y no lo lograron. De todos modos, lo que más
le había enfurecido era que al final su padre había tenido razón.
Su padre. Piensa en él al tiempo que mira fijamente a las fotografías,
sin verlas. Alto, moreno, exactamente como él. Fuerte y disciplinado
después de pasar toda su vida en el ejército. El ejército
también había sido lo suyo antes de que la vida entrase de golpe
y él tuviera que tomar una decisión. Una decisión que le
costó el amor y el orgullo de su padre. Y no había vuelto todavía,
no desde lo que había ocurrido el año anterior. Todo lo contrario.
De alguna manera él sabe que su padre le culpa de todo lo que pasó.
Su mirada vuelve a fijarse en las fotografías de su mano. Por un momento,
se queda mirando a la primera y sonríe, perdido en sus pensamientos…
pero luego se repone como siempre hace y vuelve a guardar las fotografías.
Comienza a desvestirse para ponerse su disfraz de súper héroe.
¿No es eso lo que la gran mayoría de la gente en su vida cotidiana
es de todas formas? Tropezamos, caemos y nos levantamos para volver a empezarlo
todo de nuevo.
Cuando termina, mira su reflejo en el espejo y no puede evitar reírse.
Joey le prometió que sería divertido y si todo el mundo va a ir
disfrazado como ella dijo, (sus palabras fueron más una orden: “¡Todo
el mundo debe llevar disfraz!” diciendo que eran palabras de Dawson),
está seguro de que lo será.
Ella también dijo que podría conocer a alguien interesante. No
está seguro a que se refería exactamente con eso pero tampoco
sería nada malo si ella estaba en lo cierto.
Con una última mirada al espejo, sale del dormitorio.
Interior del loft de Dawson
“No sabía que tendría que llevar leotardos,” gime
Alex mientras él y Lily son ayudados a vestirse por Dawson y Joey.
“Pues tienes que hacerlo Alex o no podré ser Campanilla,”
le suplica Lily.
“Quizás yo podría ser otra cosa. Los pantys son para chicas.
Yo podría ser un hippie como Dawson y Joey,” dice mirándoles.
Los dos están vestidos como verdaderos hippies. Joey hasta lleva algunas
margaritas en el pelo y en su vestido.
“Sin Peter Pan no hay Campanilla. Y yo quiero ser Campanilla. Tengo que
ser Campanilla.”
“Los pantys no son de chica,” Joey intenta arreglar la situación
para poder mantener el plan. Se les está haciendo tarde. Deberían
haber salido hacía cinco minutos hacia la casa de la fiesta.
“Los luchadores llevan leotardos y no parecen chicas,” dice Dawson.
“Supongo,” Alex parece convencido por el momento. “Y puedo
volar.”
“Yo también,” dice Lily orgullosa. “¡Y yo tengo
alas!”
“Estáis los dos guapísimos,” Joey no puede evitar
sonreír ante la escena. “¿Porqué no os colocáis
ante la pared para que Dawson pueda tomar algunas fotografías?”
“Esa es una gran idea,” dice Dawson mientras saca la cámara
de uno de los cajones.
Alex y Lily realizan orgullosos algunas poses al tiempo que Dawson dispara
su cámara.
“¿No están monisimos?” dice Joey cuando Alex y Lily
hacen su mejor imitación de un Peter Pan volador y de Campanilla.
“Me recuerdan a aquella vez que tú, yo y Pacey fuimos de los Tres
Mosqueteros,” dice Dawson, aún tomando fotografías mientras
Alex y Lily se meten más y más en sus personajes. Alex ha olvidado
totalmente sus anteriores complejos.
“Es cierto. Le llevó casi dos meses a mi madre hacer aquellos
disfraces.” Dice Joey, con una sonrisa en su cara. Hasta se había
pintado un bigote para ir como los dos chicos.
“Y entonces tú rompiste tu espada peleando con Pacey,” Dawson
ríe ante el recuerdo. “Estabas casi llorando.”
“Pero entonces tú me diste la tuya,” Joey se deja perder
en los recuerdos por un momento, mirando dulcemente a Dawson, recordando la
escena. Él acababa de acercársele, puesto su brazo alrededor de
ella y le había dado su propia espada sin decir una palabra. Aquel era
Dawson. Siempre lo había sido, siempre lo sería.
“Dios, debemos ser viejos. Encerando nostálgicamente nuestra juventud”,
bromea Dawson mientras sigue sacando fotos a Lily y Alex.
“Fue en el cuarto curso, ¿no?” pregunta Joey, que no está
segura de la fecha exacta.
“Nop,” dice Dawson negando con la cabeza. “Tercero.”
“Ah, tienes razón,” sonríe una vez más cuando
el recuerdo vuelve a su mente. “Cuarto fue cuando tú ibas como
Elliot de ET y nadie sabía de qué era tu disfraz.”
“Si porque era simplemente una sudadera roja con capucha, mucha gente
creyó que ni siquiera me había molestado en disfrazarme.”
“Al menos nuestros disfraces son bastante obvios este año,”
dice ella, mirándose el vestido y luego mirando el de Dawson.
“No demasiado creativo, lo sé,” reconoce Dawson. “He
tenido tanto que hacer planeando la fiesta, con el trabajo, y con la mudanza.
Algo tenía que ceder.”
“Y ese algo fueron nuestros disfraces de Halloween,” dice ella,
lanzándole lo que se supone que es una mirada burlona, aunque en realidad
le encantan sus disfraces. (vale, el suyo lo adora… ¡tan bonito
con todas las margaritas!) Pero no perderá una sola ocasión de
meterse con él con el tema, al menos durante un rato.
“O era escatimar en los disfraces o escatimar en pagar el alquiler de
este mes. No tuve tiempo para todo. Y creo que me gusta mi nueva casa.”
“¿Sólo lo crees?” dice ella, levantando las cejas.
“Bien, adoro completamente mi nuevo apartamento. ¿Mejor?”
concede.
“Mucho mejor.” Joey responde con una gran sonrisa. “Y tú
sabes que estos disfraces no son tan estúpidos. Empiezo a sentirme a
gusto en él. Me hace querer saltar y cantar eso de ‘Haz el amor
y no la guerra’,” dice haciendo el gesto de la paz con sus dedos.
“Si, la última parte a mi me suena bien,” dice Dawson, guardando
al fin su cámara y moviendo sus cejas juguetonamente hacia ella, medio
coqueteando y haciéndola reír. “Ya casi puedo oler el pachulí.”
La casa de Halloween
Todavía es pronto, pero está ya todo listo. Una casa grande y
vieja está decorada para Halloween: calabazas, esqueletos… la casa
por sí misma ya parece un poco lúgubre. Tal y como debería
verse una casa en Halloween.
“¿Hay alguien?” la invitada vestida como Catwoman dice al
tiempo que intenta abrir la puerta principal de la casa. Se da cuenta de que
está cerrada con llave. Suspira.
“¿Hola?” otro invitado vestido de Batman aparece por el
lateral de la casa. Samantha le mira.
“¿Batman?” pregunta con una divertida sonrisa de satisfacción,
la única parte de su cara que es visible.
“¿Catwoman?” el hombre vestido de Batman parece estar igualmente
divertido e igualmente cubierto. “Acabo de mirar por ahí atrás
y no hay nadie todavía. Creo que hemos sido los primeros en llegar.”
“Bien, bien, bien,” ella sonríe una vez más. “No
estoy segura de si debería confiar en mi Némesis.”
“¿Era Catwoman una heroína o una villana? No lo recuerdo.”
“Era un poco de ambos. Es parte de su atractivo. De muchos modos, ella
era exactamente como Batman.”
“De acuerdo entonces,” Batman le dedica una sonrisa. “Tampoco
yo estoy seguro de si debería confiar en mi Némesis.”
“Tenemos a Catwoman y a Batman. Por favor dime que no has traído
a un amigo que va disfrazado de Pingüino.”
“No, vengo solo esta noche. ¿Y tú?”
“No he venido con ningún amigo vestido de el Pingüino ni
ningún otro en este caso,” dice ella encogiendo los hombros.
“Tanto Batman como Catwoman van de solteros a una fiesta. Algo va mal
es esta pelicula.”
Están riendo cuando oyen voces que se acercan alrededor de la casa.
“¿Hola?”
“Hmmm,” Catwoman contempla como dos hombres se les acercan. “La
gata, el murciélago y…”
“Hombres de Negro. Doug Witter,” él extiende su mano. “Encantado
de conocerte.”
“Jack McPhee,” Jack se presenta.
Batman extiende su mano igualmente. “Bruce Wayne,” dice entre risas,
no dejando que se acabe el misterioso juego al que han estado jugando él
y Catwoman.
“Selyna Kyle,” Catwoman imita su sonrisa y da la mano a todos.
“¿Dónde están los demás?” Doug mira
hacia la casa vacía. “Esto parece una situación algo sospechosa.”
“Bueno, eso es porque estamos en Halloween. Todo parece sospechoso,”
dice Jack en broma. “¿Y no estás fuera de servicio de todos
modos?” Le recuerda.
“No habléis de trabajo,” escuchan una voz que se acerca
desde el camino. “Exijo que todos dejemos las charlas sobre trabajo fuera,”
dice Dawson mientras se une al grupo con Joey, Alex, y Lily algo atrás.
“¿Porqué habéis tardado tanto?” pregunta Jack.
“Fotografías,” dice Joey con una sonrisa. “Muchas
fotografías.”
“Bien,” Dawson saca una llave y abre la puerta principal para el
grupo. “Que comience la fiesta.” Pretende no notar la mirada curiosa
que Joey le lanza al entrar en la casa. Él esconde algo. Ella lo SABE.
¿Sólo una reunión de amigos? Si, claro...
Un rato después, en mitad de la reunión…
Ha pasado un rato desde que todos llegaron a la casa. Después de ver
una película de terror en la gran pantalla, están todos comiendo
la comida que Dawson había preparado.
Lily empieza a preguntarse cuando comenzará toda la acción. Solo
había habido un pequeño susto en mitad de la película cuando
escucharon algunos ruidos extraños que venían de la parte trasera
de la casa pero su hermano había ido a mirar y había vuelto diciendo
que no era nada después de todo.
Abandonando la reunión de los adultos sin que se dieran cuenta, Lily
sube las escaleras. El pasillo está oscuro y las sombras casi parece
que se muevan por las paredes.
Ella camina tímidamente hacia delante, buscando a su amigo con los ojos.
De repente, sin previo aviso, siente una mano que se posa en su hombro.
“¡¡Eeeeee!!” chilla.
Rápidamente, el desconocido la rodea. Es Alex.
“Eh, ¡relájate!” la tranquiliza. “Soy sólo
yo. Jesús, ¿porqué eres tan asustadiza?”
“Está oscuro,” responde ella. “Y escalofriante. Por
favor, no me vuelvas a asustar así.”
Alex ríe.
“Oh, ¡no seas llorica!” bromea él. “Hey, ¿escuchaste?
La tía Joey cree que vió un fantasma.” Lily le mira.
“¿Cuándo fué eso?”
“Hace unos diez minutos, cuando fue a la cocina a por agua. Por eso estoy
inspeccionando el lugar.”
“¿Así que tú crees que lo vió?” pregunta
ella, empezando a meterse en el ambiente de Halloween. “Me refiero a que
no creo que sea una mentirosa, ¿verdad?”
“Hay una gran diferencia entre ser un mentiroso y ser supersticioso,”
le dice Alex. “No existen los fantasmas. Sólo son juegos de luces
en las películas. Halloween hace que veamos cosas que realmente no están
ahí.”
“Pero, ¿qué pasa si estás equivocado?” suspira
Lily. “¿Qué pasa si realmente hay fantasmas? ¿Y si
hay uno en esta casa?”
Alex está a punto de responder cuando escuchan un gran estruendo. Rápidamente,
los dos niños corren hacia el sonido. Concretamente, el baño.
La puerta ha sido dejada abierta, y sale vapor del interior.
“Alguien estaba en la ducha… ¡Mejor llamemos a Bill Murray!”
bromea Alex.
Lily empuja la puerta cautelosamente, encendiendo la luz y en seguida grita
ante lo que está viendo frente a ella.
“¿Qué es?” pregunta Alex, echando una ojeada por
encima de su hombro.
Ella empuja la puerta hasta que termina de abrirse. En el espejo, iluminado
por la luz de la calle, las palabras ‘Vais A Pagar Todos’ están
escritas en grandes letras.
Los dos gritan simultáneamente, corriendo hacia el piso inferior tan
rápido como pueden antes de que todas las luces se apaguen.
Fuera de la casa, más tarde
“¿Cómo has hecho eso?” le pregunta Joey a Dawson,
mientras los haces de luz de sus linternas se dibujan sobre la hierba. “Calmarles
del modo que lo hiciste. Pensé que Lily iba a empezar a llorar de ahí
a un minuto.”
Dawson encoge sus hombros, orgulloso de su hermana pequeña pero no le
puede decir eso a Joey. Ni el por qué.
“Un chico en el estudio 4 lleva un programa para niños,”
le informa Dawson. “Le pedí algunos consejos. Pensé que
como vivo tan lejos, debía hacer un buen trabajo siendo un hermano mayor
cuando paso tiempo con ella.”
“Ah,” opina ella mientras se acercan al lateral de la casa. Allí,
la caja de fusibles está colgada de la pared. “¿Y bien?”
“Hmmm,” masculla Dawson. “No lo entiendo… ¿quizás
lo alcanzó un rayo?”
“¿Quieres decir que tú no lo has hecho?” le pregunta
Joey, lanzándole una mirada. “Venga… ¿Halloween? ¿Tu
obsesión con asustar a tus amigos? ¿No eran las luces lo que fallaba
siempre de primero?”
Dawson ríe entre dientes. “Por favor,” se burla. “Yo
era un niño cuando hice aquello, Jo. Dejé de hacer eso en décimo
grado. Justo después de que algunos de mis amigos pensaran que sería
divertido asustarme con un cadáver cubierto de sangre que era demasiado
lista por su propio bien.”
“¿Lo juras?” pregunta ella, sin llegar a creerle realmente.
“Porque hoy todo está siendo demasiado extraño.”
“¿Extraño?” pregunta Dawson. “¿A qué
te refieres?”
“Bueno,” suspira ella, “cuando volví antes a mi apartamento
a recoger algunas de las cosas que había olvidado, puedo jurar que alguien
estaba siguiéndome. Después en la calle aquel contenedor de basura
cayó justo en frente de mí…”
Dawson la mira intensamente, como si meditase en las palabras de ella en profundidad
“Muy interesante,” declara. “¿Y has experimentando
alguna paranoia galopante antes de hoy?” Joey le mira fríamente.
Él simplemente ríe.
“¡No es gracioso, Dawson!” le dice ella. “¿Significa
esto que has vuelto a tus viejos trucos?”
“¿Viejos trucos?” pregunta él.
“No te hagas el tonto, Dawson,” suspira ella. ¿Te acuerdas?
¿Espiritismo? ¿Muñecas muertas? ¿Dedos de plástico
en mi comida?”
“¡Hey, aquello fue un Viernes 13, Joey!” le recuerda. “No
en Halloween. ¡Que se confunden fácilmente debido a una película
con el mismo nombre que se emitía con demasiada frecuencia en la noche
de películas de Halloween!”
Joey se le acerca, apuntando con un dedo firme en su dirección, mirándole
amenazadoramente.
“¡Hey, no me acuses de eso!” dice ella. “Yo odiaba
aquellas películas, ¿recuerdas?”
“Demasiado bien,” asiente con un gesto de cabeza.
Joey le mira a los ojos, asegurándose de que capta toda su atención.
“¿Juras que no eres tú el que está haciendo todo
esto?” le pregunta por última vez.
“No,” le dice honestamente. “Joey, te prometo que no te he
estado siguiendo para intentar asustarte. Tienes mi palabra.”
Ella le sonríe.
“Ahora solo relájate, ¿de acuerdo?” le alienta. “Diviértete.
Para eso es todo esto de la fiesta, ¿no?” la dice.
Dawson golpea unos cuantos botones más, causando que las luces del interior
de la casa se enciendan.
“¡Ajá!” dice, volviéndose orgulloso para mirarla.
“¡Es facilísimo!” Joey pone los ojos en blanco y luego
le sonríe.
“Pero tienes algo de razón,” comenta Dawson después
de un momento. “Déja vu está escrito sobre todo lo referente
a esta noche. Como que un chico al que a penas conozco esté mostrando
interés por mi ex. Lo único que falta es la sesión de espiritismo.”
“O que un asesino en serie pida indicaciones,” añade Joey.
“¡O Pacey con su cita que sabía manejar el cuchillo!”
Dawson ríe.
“¡No debería haber ninguna fiesta sin eso!” Joey ríe
con ganas, acordándose de la extraña mujer.
“Le llamé y le pregunté si podría venirse a la reunión.
Me dijo que no podría,” comenta Dawson. “Realmente ya no
es lo mismo. Sin Jen, sin Pacey.”
“Lo sé, es extraño. Pero así es la vida, supongo.
Estamos sujetos a perder a algunos por el camino,” dice Joey, con tono
serio.
“No tiene porque ser así, de todas maneras. Me refiero, míranos.
Tú y yo. Aquí estamos de nuevo.”
“Sí, eso es cierto” dice ella, mirándole y sonriendo.
De repente, se rompe el momento por un grito que viene de dentro de la casa.
Dawson y Joey se miran sorprendidos.
“¡Esa es Lily!” le dice Joey
Rápidamente, corren hacia dentro.
Sótano de la casa de Halloween
Mientras Dawson y Joey buscan a Alex y a Lily, Ethan y Samantha están
en proceso de inspeccionar el sótano. Ambos llevan aún sus disfraces,
por lo que ninguno de los dos tiene idea de quién es el otro. Ni siquiera
tienen una ligera sospecha, a pesar de que se habían conocido un poco
antes, ese mismo día. Los dos han borrado aquel embarazoso momento de
sus mentes.
“Entonces dime, ‘Murciélago’,” bromea Samantha.
“¿Puedes repetirme qué es lo que estamos buscando?”
“Linternas,” responde. “O velas. Algo que nos ayude a ver
algo.”
Ella sonríe con satisfacción.
“¿Y yo que creía que los murciélagos podían
ver en la oscuridad?” pregunta.
“También pueden los gatos,” le responde él. “Desafortunadamente,
sólo es el nombre. Mira todo esto. ¡Esta gente son como ratas!”
Los dos empiezan a rebuscar por las cajas. Buscan de modo interminable, lanzándose
miradas el uno al otro cuando el otro no está mirando. Finalmente, Samantha
lo pilla.
“¿Qué?” pregunta. “¿Qué pasa?”
“Nada,” le responde él, sacudiendo la cabeza. “Parecía
que tenías algo en mente.”
Ella suspira.
“¿Quién eres?” pregunta ella. “Llevas toda
la tarde intentando protegerme y ni siquiera sé tu nombre. No necesito
que me protejas, por cierto,” dice ella, con tono de ‘que lo sepas’.
“Ooh, la gran mujer,” bromea él. “Lo siento, no te
lo puedo decir,” contesta. “No puedo desvelar mi identidad secreta.”
Samantha pone los ojos en blanco.
“Además, yo tampoco sé tu nombre, ¿no?” le
recuerda él. “Soy un amigo de Joey. Dejémoslo ahí.”
“¿No serás el camarero?” pregunta ella.
Ethan ríe.
“¡No, no soy Pacey!” suelta una risita. Ella le sonríe.
Es una larga mirada de complicidad. “¿Qué?” pregunta
él. “¿Tengo algo en los dientes?”
Samantha niega con la cabeza.
“No, es solo que quién quiera que seas, te queda muy bien ese
disfraz,” dice en ella, con voz baja y sensual.
Ethan le sonríe. De repente, se sorprenden al percatarse que están
cogidos de la mano. ¿Cómo ha ocurrido? No lo saben, pero es…
excitante. Sus caras se acercan al tiempo que cierran los ojos. Antes de que
nada pueda llegar a ocurrir, oyen una voz que grita en el piso superior.
“¡Ha vuelto la luz!” grita Dawson. “¡Todo el
mundo a la cocina! ¡Tenemos un problema!”
Samantha suspira, y se encamina hacia las escaleras. Ethan la sigue rápidamente.
¿Qué acaba de pasar?
Cocina de la casa de Halloween
Poco a poco, los ocho se encuentran en la cocina. Dawson pasea de un lado a
otro mientras Joey trata de confortar a Lily y Alex. Ethan está sentado
junto a la mesa con Samantha y Jack. Doug monta guardia en la puerta.
“Así que, las luces funcionan, ¿no es así?”
pregunta Ethan, comenzando a ponerse nervioso. “¿Dónde está
el problema entonces?”
“Hay alguien más aquí,” responde Joey. “Hay
alguien en la casa. A parte de nosotros ocho.”
“¡Eso es una locura, Joey!” Jack la pone en duda. “¿Quién?”
“¡Es un fantasma!” deja escapar Lily. “¡Hay un
fantasma en el piso de arriba!”
Doug trata de calmarla usando la lógica.
“¿Un fantasma?” pregunta, despeinándola el pelo.
“¿Te refieres a que has visto un verdadero espectro anómalo?”
Silencio.
“Uh, no exactamente,” responde Alex. “Se parecía más
a un escrito. ¡Alguien escribió en el espejo!”
“Oh, por lo que yo sé sólo los duendes pueden hacer eso,
¿no?” dice Doug, tratando de mantener el tema como si sólo
fuera una anécdota graciosa.
“Sean o no fantasmas, hay alguien aquí,” dice Samantha,
creyendo a Lily. “¡Podría ser algún psicópata!”
“¡Podría ser Dawson!” se queja Jack, mirando a su
anfitrión de manera acusatoria. Antes de que Dawson pueda responder,
Joey niega con la cabeza.
“No es él,” le defiende ella. “Dawson estaba fuera
conmigo cuando ocurrió.”
“¿Y qué?” pregunta Jack. “¿Intentas
decirme que hay un verdadero fantasma aquí?”
La cara de Doug pasa a ser severa. De acuerdo, si todos van a creer la teoría
del fantasma o incluso la teoría de que hay un extraño en la casa,
tendrá que tomárselo en serio.
“¡No voy a arriesgarme!” dice. “Si hay alguien aquí,
le encontraré. Quiero que os quedéis todos aquí, por si
acaso.”
Ethan se levanta rápidamente.
“No, ¡ni hablar!” protesta, acercándose a Doug. “No
me voy a quedar aquí esperando a ver que pasa. Estamos juntos en esto…”
Pero antes de que pueda decir nada, escuchan un fuerte ruido que viene del
salón.
Todo el grupo se levanta de sus asientos y se acercan unos a otros, mirando
en la dirección de la que ha venido el ruido. Después de un par
de segundos, Doug se recobra y salta dentro.
“¡No te muevas!”
Para su sorpresa, no hay nadie allí. El único signo de vida es
el tenue resplandor que viene de la pantalla del televisor. Suspirando de alivio,
Doug vuelve a mirar al grupo.
“¡Bien! ¿Quién dejó el televisor encendido?”
pregunta.
Los otros siete entran en el salón despacio. En la televisión,
la película ‘Halloween’ se está proyectando. El volumen
está al máximo así que Dawson agarra el mando y lo reduce.
“No estaba encendida cuando pasamos por ahí,” le dice Samantha.
“¿Hay algún temporizador en esta cosa?”
Nadie contesta.
“Ok… estoy empezando a creerme la teoría del fantasma más
y más,” susurra.
“Venga… ¡no existen los fantasmas!” discute Jack, pero
sin sonar muy convincente.
Casi en cuanto Jack termina su frase, la puerta principal se abre. Todos saltan.
“¿Supongo que eso sólo ha sido el viento?” espeta
Samantha.
Dawson corre a la puerta, cerrándola con llave.
“Que no cunda el pánico,” sugiere. “¡Sea lo
que sea, no volverá a entrar!”
“¿Qué pasa si ya está dentro?” se queja Lily.
Joey se arrodilla cerca de Lily al tiempo que Dawson pone sus manos sobre los
hombros de su hermana y Alex permanece de pie cerca de ella.
“Shh, todo va a salir bien,” la tranquiliza Joey. “Doug es
policía. Él te protegerá, ¿verdad?”
Joey mira a Doug, que asiente.
“Me los llevo al piso de arriba,” él mira a Dawson en busca
de aprobación que asiente con la cabeza. “Después nosotros
averiguaremos que está pasando aquí.”
“¡Ten cuidado!” le advierte Jack. “¿De acuerdo?”
Doug sonríe, cogiendo a Jack de la mano durante un instante. Entonces
conduce a Lily y Alex al piso de arriba.
Poco después…
Después de algunas discusiones, el resto de ellos decide dispersarse…
a pesar de la advertencia de Dawson de que así era como se mataba a la
gente en las películas de terror. Joey va con Jack mientras Dawson se
queda con Samantha y Ethan.
Ellos tres están buscando fuera de la casa, en caso de que aún
siga ahí lo que sea que ha salido.
“Dios Santo, estoy temblando,” murmulla Samantha. “Estoy
realmente temblando. Nunca antes había temblado tanto.”
“Es comprensible,” le dice Ethan con una sonrisa. “Hace bastante
frío fuera. Aunque yo estoy acostumbrado.”
Ella ríe. “Oh, ¡tenemos a un tipo duro!” bromea.
“¿Una sonrisa?” pregunta él. “Mirad eso…
he conseguido que sonrías.”
“Sólo un poco,” le discute ella.
Mientras esto ocurría, Dawson se fija en cada detalle de su discusión.
Una mirada divertida se apodera de su cara mientras comienza a percatarse de
que… se atraen mutuamente.
“Voy a revisar el cobertizo,” dice Ethan.
Inmediatamente, Dawson quiere acompañarle.
“¡Iré contigo!”
“¡Hey!” Ethan le para, sonriendo abiertamente. “¿Quién
es el súper héroe aquí, eh?”
Dawson pone los ojos en blanco y murmulla “Lo que quieras” mientras
Ethan se acerca al cobertizo. Se da la vuelta para ir hacia Samantha.
“¡Mírale!” se queja él, atento a la reacción
de Samantha a sus próximas palabras. “Es egocéntrico, prepotente,
quiere acaparar toda la gloria, y además…”
“¿Valiente?” añade Samantha. “Y también
guapo.” Con una sonrisa en sus labios.
Dawson le sonríe de satisfacción.
“¿Cómo lo sabes? No le has visto la cara aún,”
ríe Dawson. “Pero te gusta, ¿verdad?” pregunta sonriendo.
Ella le sonríe, con chispas descaradas en su mirada.
“¿Cómo has podido adivinarlo?” pregunta ella.
“Soy un chico perspicaz,” contesta, riéndose de nuevo. “Es
un pena, que no sea tan perspicaz cuando se refieren a mi.”
“Puedes jurarlo,” dice ella mientras mira hacia donde Ethan ha
desaparecido. “Tardaste tres semanas en darte cuenta que quería
que me pidieras para salir.”
Dawson ríe. “Tengo el presentimiento de que no le llevaría
tanto a él. Lo que es bueno para ti. Solo estaba bromeando antes. Me
cae bien el chico.”
“Bien,” dice ella con una sonrisa. “Y para que quede claro,
yo también estoy de acuerdo con cualquier chica por la que tú
sientas algo,” añade Samantha con un gesto de su mano.
“Ha,” ríe Dawson. "Creo que no tendré que preocuparme
de eso por un tiempo, ¿no crees? Soy un adicto al trabajo, ¿recuerdas?”
Samantha cruza los brazos, mirando fijamente a Dawson sin estar demasiado convencida.
"Solía pensar eso, ¿sabes?" le dice. "Pero no
lo eres, Dawson. Es gracioso como siempre encuentras tiempo para estar con Joey."
Dawson contiene un suspiro con cara de ‘Allá vamos de nuevo’.
"No me mires de ese modo, Dawson Leery, porque es cierto. Y esta noche,
cuanto más te veo con tus viejos amigos… es como si te hubieses
convertido en una persona totalmente diferente. Te has abierto. Lo estás
pasando bien. Realmente bien, no eso que haces en las fiestas de Los Angeles.
Toda esta juerga de Halloween tuya… a pesar del posible elemento supernatural…
fue una idea fantástica.”
Dawson se encoge de hombros.
“Estando cerca de ellos…” explica Dawson. "Me recuerda
de donde vengo, supongo. No me pesan tanto mis responsabilidades. Es difícil
de creer que a penas he hablado con ellos en cinco años. Pero desde lo
que le pasó a Jen… quizás simplemente me di cuenta de lo
muy importantes que son para mi."
“¿Quieres un consejo?" pregunta Samantha. "Actúa
de este modo en el trabajo. Te ahorrará una crisis nerviosa."
Dawson ríe. Un momento después, Ethan sale del cobertizo.
“No hay nada,” anuncia. “¿Seguimos?”
“Claro,” dice Dawson con una sonrisa. “Creo que he visto
algo por allí que puede ayudarnos.”
Mientras tanto, dentro de la casa…
En el piso de arriba, Doug avanza sigilosamente hacia el baño. Lily
y Alex le siguen de cerca, ninguno sabe que esperarse. Ambos creen que, en cualquier
momento, el fantasma volverá.
Doug, sin embargo, no es ni un poquito supersticioso. Empieza a entender qué
es lo que está pasando y lo lleva bien.
“Manteneos cerca de mi,” instruye a los niños mientras se
van acercando al baño.
Allí, dentro, ve exactamente el mismo mensaje que Lily y Alex habían
visto. ‘Váis a pagar todos’, escrito en el espejo.
Entra en el baño. Alex y Lily se quedan petrificados en la puerta.
“Está bien,” les tranquiliza Doug. “Aquí no
hay nadie"
Se arrodilla, inspeccionando el suelo. Algo capta su atención y lo estudia
más de cerca. Suciedad en los azulejos.
“Oh dios mio…” susurra.
"¿Qué es?" pregunta Lily.
"¡Aqui hay alguien!" anuncia. "¡Definitivamente,
aquí hay alguien!”
Justo mientras lo dice, la cortina de la ducha se mueve y se percatan de una
silueta tras ella. Doug pone el brazo delante de los niños en actitud
protectora mientras Lily busca la mano de Alex.
De nuevo en el sótano, momentos después….
Un par de ojos miran silenciosos mientras Jack y Joey bajan las escaleras.
“No entiendo porque todo el mundo está tan exaltado,” dice
Jack. “Sólo es Dawson que ha vuelto a las andadas.”
“No estoy segura,” replica Joey. “¿Qué pasa
si realmente es un fantasma? ¿Crees que es posible?”
“¿A quién le importa?” pregunta él. “¿Fantasmas?
¿Dawson? Todo lo que sé es que puedo ver a mi hombre en acción.”
Dice él, mirando a Joey con risa sofocada. “Capeside tiene la tasa
de crímenes más baja que puedas imaginar.”
“Oh, es una pena” contesta Joey sarcásticamente, divertida
por el comentario de Jack. “¿Preferirías que él viviera
en la Gran Manzana, donde la policía se mete en tiroteos todas las semanas?”
“Hey, al menos podríamos verte más a menudo, ¿no?”
encogiéndose de hombros. “A veces necesito a mis amigos cerca,”
dice, pensando en el tema de la custodia de Amy.
Joey se da cuenta y le sonríe, dándole un rápido abrazo.
Un momento después, una lata cae de un estante. Moviéndose delante
de Joey, Jack va a investigar.
“¡Espera aquí!”
“Oh, venga Jack,” ella trata de discutir, pero él no le
da opción.
Joey mira con impotencia como Jack gira en una esquina. Desaparece y no habla
de nuevo en un rato.
“¿Jack?” le llama Joey. “¿Va todo bien?”
Su llamada termina en un gran estruendo. La bombilla que está sobre
su cabeza se rompe en pedazos, dejando el sótano completamente a oscuras.
Joey grita, dando vueltas sobre si misma.
“¿Jack?” le llama Joey de nuevo. “Por favor dime que
eso era –“
Antes de que pueda responder, una mano le agarra el hombro desde detrás.
“¡Noooo!” grita ella, empujando a su atacante rudamente.
Después de eso, Joey corre todo lo rápido que puede hacia el
piso de arriba. Puede escuchar pisadas que corren detrás suyo. No puede
mirar atrás, asustada de lo que podría ver.
Finalmente, Joey llega hasta la puerta, abriéndola de un golpe. Antes
de que pueda llegar lejos, tropieza con alguien… alguien que la agarra
por los hombros.
Joey grita de nuevo, antes de darse cuenta que es Dawson.
“¡Joey, relájate, soy yo!” le dice él. “¿Qué
pasa? ¿Qué va mal?”
“¡Ha atrapado a Jack!” grita ella. “Oh dios, está
justo detrás de mi. Las luces se apagaron y…”
En ese momento, una mano le agarra le agarra desde atrás. Joey se da
la vuelta para ver a alguien que lleva una sudadera oscura con capucha.
Entonces ella grita…
Casa de Halloween, porche de la puerta principal
El tiempo parece congelarse en los segundos que tarda Joey en reconocerla.
“¿Audrey?” pregunta Joey con incredulidad. “¿Eres
tú realmente?”
“¿A quién esperabas bombón?” Audrey sale de
la sombra y se muestra completamente, riendo todo el tiempo y apretándose
el estómago. “El fantasma de Navidad, esto… Halloween, pasado.
¡Y deberías estar viendo tu cara!”
Joey se da cuenta de que todos están ahí y que parecen reírse
o sonreír.
“¡Genial! ¿Así que debo suponer que todo el mundo
lo sabía menos yo?” dice Joey, tratando de parecer enfadada, con
las manos sobre la cadera.
“No,” dice Lily, riendo tontamente. “Yo lo sabía desde
el principio. Mi hermano me pidió ayuda. ¿Realmente creías
que yo me asustaba tan fácilmente? Oh, por favor,” dice, poniendo
los ojos en blanco haciendo reír a Dawson mientras chocan los cinco en
el aire.
“¿Lo sabías y no me lo dijiste?” le pregunta Alex
incrédulo.
“Bueno, si lo hubiera hecho, ¿qué gracia habría
tenido todo esto?”
Alex la mira fijamente y Lily se encoge de hombres.
“Yo me enteré justo cuando estábamos arriba,” dice
Doug en su defensa.
“Y yo cuando estábamos en el sótano pero Audrey me pidió
que no te dijera nada,” le explica riendo Jack a Joey.
“Dawson nos lo dijo cuando estábamos fuera buscando,” añade
Ethan y Samantha asiente con la cabeza.
La atención de Joey vuelve a Audrey. “¡No me esperaba esto!
Sabes que casi me matas del susto, ¿verdad?” dice medio malhumorada,
pero una sonrisa aparece en su rostro cuando se acerca a abrazarla.
“No sólo yo,” dice Audrey orgullosamente. “También
Dawson. Él me especificó que tú debías de ser la
última en enterarse.”
“Tú,” Joey se vuelve hacia Dawson con una mirada amenazadora.
“Debería haberme dado cuenta de que habías vuelto a tus
viejos trucos.”
Dawson sólo puede sonreír con cara de cordero. “Y por supuesto,
tú siempre has sido mi objetivo favorito,” dice mientras camina
hacia la puerta y la abre para que todos vuelvan a entrar en la casa.
“Claro,” dice Joey mientras se engancha al brazo de Audrey y caminan
juntas al interior de la casa.
“¿Cuándo planeasteis esto?” pregunta Joey mientras
entran en la sala de estar, Dawson apareciendo al lado de Audrey. “Lo
último que supe de ti es que estabas en Europa.”
“Te habría llamado antes,” se disculpa Audrey. “Pero
llamé a Dawson la semana pasada cuando volví a los viejos Estados
Unidos de América porque creí que aún estaba en LA,”
dice, sonriendo a Dawson, que le devuelve la sonrisa. “Bueno, parece ser
que el chico se mudó al otro lado del país y yo no tenía
ni idea. Una chica puede perderse muchas cosas interesantes viajando por Europa.
Da igual, el caso es que después de llamar a Dawson la semana pasada,
él me llamó de nuevo y me pidió ayuda para gastaros algunas
bromas. Y dejadme que os diga, que tenéis que relajaros. Ya se que probablemente
os es difícil divertiros estando yo tan lejos pero…”
“¿Puedo hablar ya?” Joey interrumpe lo que se estaba convirtiendo
rápidamente en uno de los farragosos soliloquios de Audrey, y Dawson
ríe cuando Audrey adopta una cara seria y solemne.
“Si debes”
“Cuando te llamé hace unos días dijiste que estabas en
Ámsterdam”
“Si. Debería olvidarme de cantar y convertirme en actriz.”
“Así que no estabas en el otro lado del mundo…”
“Estaba en el otro lado del país. Dawson no quería que
se descubriese nada. Y ¿me has visto perderme alguna vez una diablura?”
Momentos después…
Dentro de la casa, las identidades aún se están revelando. Mientras
el grupo de viejos amigos siguen hablando de los viejos tiempos, Ethan ha estado
observando a la mujer que lleva el disfraz de Catwoman, mirándola con
admiración a través de su máscara. Ella le lanza una mirada
y luego mira de nuevo hacia otro lado. ‘Ha estado haciendo eso desde que
volvimos adentro’, piensa él para sí. La ve salir de la
habitación y debate consigo mismo por un momento. Después se levanta
y la sigue.
Está mirando a su alrededor en la entrada cuando escucha un sonido interesante,
parecido a un ronroneo. Se da la vuelta y se encuentra cara a cara con la seductora
figura que ha estado admirando toda la noche.
“Bien, ahora que tengo tu atención,” dice ella acercándose
a él. “La cuestión es, ¿quién eres tú?”
“Me quito la mia, si tú te quitas la tuya,” dice él
viendo su cómo su boca se transforma en una sonrisa.
“Ok, al contar tres nos las quitamos,” ella lleva su mano hacia
su máscara. Él hace lo mismo.
Cuentan juntos, “Uno… dos… tres” Ambos se sacan las
máscaras mirándose con cara interrogante y luego con miradas intensas.
“Samantha, ¿verdad?” Ethan continua intentando orientarse
mientras la admira. “¿La chica de la tienda de disfraces?”
“No puedo creerlo,” dice ella riendo, con sus ojos fijos en él,
intensamente. “Y tú eres el amigo de Joey, ¿cierto?”
ella mira ahora directamente a sus ojos. ‘Sus ojos brillan’ es lo
único que ella piensa.
“Sí, Ethan,” dice él, extendiendo su mano para estrechar
la de ella. Un gesto un poco formal, pero nunca se es demasiado educado.
“Está visto que estábamos designados a ser una pareja quisiéramos
o no,” dice divertido, pero sin poder ocultar que está feliz por
la coincidencia.
“Sí, es lo que parece,” dice ella y él puede jurar
que ve una peligrosa y seductora mirada en sus ojos. Sonríe.
“Bueno, por mucho que adore este pequeño momento contigo, creo
que es mejor que volvamos antes de que empiecen a buscarnos.”
Cuando lo hacen, captan la atención de Dawson, que sonríe con
complicidad mientras se sirve una copa en el minibar.
“Te lo dije,” Joey se le acerca por detrás haciéndole
cosquillas alrededor de la cintura. Dawson suspira. “Vale, vale, tenías
razón. ¿Te hace sentir mejor?” bromea.
“Pues sí,” dice ella seriamente y Dawson ríe.
Ella permanece cerca de él, con una bebida en la mano viendo a Samantha
y Ethan hablar mientras el resto del grupo está ahora pendiente de una
nueva película de terror. Oye a Lily contener un grito y a Alex reírse
de ella. “¿Cómo lo sabías?” pregunta mientras
la lanza una mirada rápida de soslayo.
“Una mujer sabe estas cosas.” Él la mira con cara desconcertada,
que cambia de una sonrisa a una risita sofocada que se escapa de sus labios.
Joey se aleja y los ojos de él la siguen mientras sonríe.
Sobre una hora después
“Bueno, la fiesta ha terminado,” dice Dawson mientras se levanta
y apaga el DVD con el mando a distancia. Todos bostezan.
Jack y Doug comparten un bol de palomitas y Alex y Lily hacen lo mismo, están
tirados en el sofá al lado de Jack y Doug. Samantha come una manzana
dulce sentada en el suelo y Ethan mira una revista, sin prestar mucha atención
a la película. Joey y Audrey están sentadas en un sillón
más pequeño juntas y con las palabras de Dawson, Joey levanta
la mano y sonríe.
“Oh,” dice, sonriendo. “No eres el único que tiene
sorpresas Dawson”
Todo el mundo la mira expectante mientras camina a donde está su bolso
colgado y saca un sobre.
“¿Alguien quiere ir al Empire State?” dice, moviendo el
sobre en su mano. “Pensé que una visita allí arriba podía
ser la mejor manera de acabar el día”
Su propuesta es recibida con unos cuantos gestos de cabeza y sonrisas, todo
el mundo está encantado de alargar la noche un poco más.
“De acuerdo entonces, que todo el mundo coja sus cosas y nos vamos,”
dice contenta. Y mientras todos lo hacen, Audrey se le acerca.
“Te he echado mucho de menos,” le dice Audrey mientras la abraza
y la acerca a sí un poco.
“Yo también te he echado de menos,” contesta Joey, sonriendo.
Y realmente lo ha hecho.
“Pero, ¿sabes cuando te dije que estaba en la otra costa?”
“¿Si?” pregunta Joey, sus sospechas creciendo con el tono
de Audrey. Es su voz de ‘tengo que decirte algo pero no se cómo’.
“Bueno, hice una pequeña parada en el camino”
“¿Si?” vuelve a preguntar Joey.
Audrey hace una pausa mientras trata de encontrar las palabras correctas.
“Fui a ver a Pacey.”
“Oh.” Ahora Audrey tiene toda la atención de Joey. “Y…”
“Él está bien. Está mucho mejor que bien, Joey”
“Aún está en Nueva Orleáns, ¿no?”
“Si. Jo, estaba totalmente relajado y feliz, realmente en su salsa”
“¿Viste su nuevo restaurante?”
“Me dió una vuelta. Ni te lo imaginas, el sitio es enorme”
“Entonces él estaba… ¿bien?”
“Si. Es realmente feliz”
“Entonces, estoy contenta por él,” Joey no puede evitar
sonreír cálidamente
“De veras lo eres, ¿no bombón?”
“Sí, lo soy. Pensé en llamarle o algo pero no quiero presionarle.
¿Sabes? Estoy segura de que necesita espacio y se lo voy a dar. Pero
espero poder darle un toque pronto, o que él lo haga, y que podamos actuar
como amigos de nuevo. Eso es todo lo que quiero. Y espero que él también”
Audrey le sonríe. “Estoy segura de que él quiere lo mismo.
Como tú has dicho, creo que sólo necesita espacio para darse cuenta
de las cosas. Pero al final lo hará, no te preocupes por eso,”
dice ella, poniendo su brazo alrededor de los hombros de Joey y apretándola
ligeramente.
“Dios, en serio, te he echado de menos,” dice Joey de nuevo, Audrey
ríe y se abrazan
“Tia Joey,” Alex se acerca con una gran sonrisa en la cara. “Estamos
listos”
“¡Entonces vayamos!” dice
Ciudad de Nueva York, por la noche
Hay nueve personas en la acera de la ciudad de Nueva York, sus ojos se elevan
hacia la estructura icónica, el Empire State. La estructura de acero
aparece sobre las calles de Nueva York. En esta época del año
está iluminado con luces naranja, azul y blanco.
“¿Vamos a subir allí, tía Joey?” Alex señala
el cielo sintiendo nauseas sólo de pensarlo.
“Alex, un viaje a Nueva York no está completo hasta que no hayas
subido al Empire State. Venga, vamos.” Joey agita el brazo al tiempo que
empieza a cruzar rápidamente la calle frente a los coches.
Les grita, “tenemos que movernos si queremos estar seguros de poder subir
antes de que cierren.” Se da la vuelta aún caminando, viendo a
los demás caminar penosamente detrás. Dawson y Audrey han enlazado
sus brazos mientras caminan, Lily y Alex, caminan junto a ellos todavía
con sus disfraces puestos, balancean sus brazos y se empujan entre ellos de
vez en cuando.
Jack y Doug caminan muy juntos con Jack extendiendo su mano para rozar suavemente
la de Doug. Sonríe al ver a Ethan y Samantha que parecen estar en medio
de una profunda conversación. Espera por todos ellos, sonriendo al hecho
de que está segura de que será una experiencia mágica para
todos.
“Tía Joey, ese es un edificio horriblemente grande.” Alex
vuelve a mirar hacia arriba ahora que están más próximos
a la estructura. “Creía que eras una gallina.” Alex mira
a Joey que sonríe con satisfacción.
Joey levanta las manos cuando todos llegan hasta ella. “Ok, tengo entradas
para todos. Lo que nos evitará tener que esperar en la fila.”
“Bien, eres Miss Organización,” Audrey se suelta del brazo
de Dawson y se acerca a Joey. “Pero Joey no hay ninguna fila.” Audrey
mira hacia dentro para ver a los guardas nocturnos y a unas cuantas personas
que salen del edificio.
“Coged todos una,” grita Joey, ignorando el comentario de Joey.
Audrey coge una entrada de la mano de Joey e intercambian una sonrisa y Audrey
le guiña un ojo, haciéndola reír. Después, como
le había dicho, entra en el edificio.
Dawson es el siguiente en la fila e intenta coger una entrada de la mano de
Joey, pero ella las aparta. “No, tú y yo iremos los últimos”
Dawson levanta las cejas y se aparta del camino para que ella pueda darle una
entrada a Lily y otra a Alex. “Seguid a Audrey y quedaros con ella, ¿vale?”
Ambos asienten y corren hacia el interior. “Y no corras,” grita
Joey desde el exterior. “¡Eso también va por ti, Lily!”
añade Dawson.
Jack, Doug, Ethan y Samantha cogen sus entradas de la mano de Joey y entran
en el edificio dejando a Joey y a Dawson en la acera.
“¿Sabes qué? Esto fue una gran idea. Como dijiste, es la
manera perfecta de terminar Halloween. Creo que somos un gran equipo.”
Dice Dawson sonriendo.
Joey le devuelve la sonrisa. “Claro que lo somos. Bueno, siempre y cuando
que uno no le esconda información al otro.” Dawson tose y después
ambos rompen a reír.
“He estado en Nueva York unas cuantas veces pero nunca he subido al Empire
State,” dice Dawson finalmente y comparten una mirada.
“Bueno, sabes Dawson, dicen que mucha magia ha ocurrido en lo alto de
este edificio,” Joey sonríe y a continuación mira abajo.
De alguna manera, mencionar la magia le provoca una sensación confusa.
Ella tiene un amigo que está con ella siempre. Pura magia, recuerda.
Le ha ocurrido mucho últimamente: pequeños recuerdos, pequeños
momentos que la toman por sorpresa en los momentos más inesperados. Como
este.
Aún mirando al suelo, observa como los pies de Dawson se mueven, haciendo
que levante la vista. “¿Entramos?” Dawson mantiene la puerta
abierta para que ella pase y ambos entran en el lobby. No hay nadie, así
que asumen que todos han subido ya.
Unos minutos después, Dawson y Joey salen del ascensor hacia el mirador.
Dawson camina hacia la derecha mientras Joey va hacia la izquierda para cerciorarse
de que todo el mundo está allí.
Joey se acerca a Jack y Doug. Doug tiene su mano en la espalda de Jack, acariciándola
delicadamente. Se dan la vuelta cuando escuchan a alguien acercarse. “Voy
a hablar con Dawson un minuto,” dice Doug alejándose, mirando a
Jack.
“A Jen le habría encantado esta noche,” suspira Jack recordando
el tiempo que él y Jen habían pasado yendo a clase en Nueva York.
Joey abraza a Jack y a continuación se aparta un poco. “Me gusta
pensar que ella está aquí con nosotros,” susurra.
Jack asiente con la cabeza y mira hacia las luces de Nueva York. “Me
alegro de que Doug y tú vinierais,” dice Joey mientras toca suavemente
su espalda y le deja solo con sus pensamientos.
Camina hacia Dawson pero no antes de parar a ver a Audrey, que está
con Alex y Lily.
“Quiero mirar a través de esas cosas,” Alex apunta a los
prismáticos.
Audrey se acerca a los prismáticos y mira el precio, “De acuerdo,
pero que conste que esto es atraco a mano armada por sólo poner tus ojos
sobre un trozo de cristal para mirar qué… ¿luces?”
Audrey busca en su bolso intentando conseguir algo de cambio para Alex.
“¿Vas a ir hasta el borde?” Lily mira a Alex con cara aprehensiva.
“Aquí tienes,” Audrey le da algo de cambio a Alex. “Pero
no te enfades conmigo cuando lo único que veas sean luces.” Alex
mira a Lily que todavía tiene una mirada de pánico en su cara.
Luego comienza a avanzar pero al final se da la vuelta para coger la mano de
Lily y ambos van juntos hasta los prismáticos. Mete el dinero y deja
que ella mire primero.
Ethan y Samantha están a la derecha de los prismáticos, “Una
noche divertida, ¿eh?” Ethan observa a Samantha que mantiene sus
ojos fijos en las luces de la ciudad.
“Dawson me dijo que Halloween siempre ha sido un momento interesante
para este grupo,” ella se gira para mirar a todos.
Ethan también les mira. “Parece que nos hemos encontrado con un
interesante grupo de gente”
“Estoy segura de ello.” Se sonríen y vuelven a girarse para
mirar de nuevo las luces.
Joey se acerca a Dawson al tiempo que Doug se está alejando. Está
apoyado en la barandilla, parece relajado pero pensativo. Ella se pregunta en
qué estará pensando.
“Hey,” dice ella. Dawson se da la vuelta, sonriendo.
“Hey,” repite él.
Joey se pone a su lado. “Guau, mira esas luces.” Ella respira profundamente
y apoya los antebrazos en la barandilla, imitando a Dawson, con sus brazos tocándose
ligeramente.
Dawson mira todas las luces al tiempo que habla. “No había estado
aquí en mucho tiempo pero esta ciudad representa tanta energía
y potencial para mi…” Él mira a Joey viéndola sonreír
y después cerrar los ojos.
“Cuando me mudé a Nueva York, esta fue una de las primeras cosas
que hice. Subí aquí miles de veces pero siempre durante el día.
Me encanta ver la ciudad viva a mis pies.”
“Es como una sensación de poder, ¿verdad?” dice él.
Dawson coloca sus manos en la barandilla cerca de las de Joey, “¿Por
lo que entiendo que no has subido aquí nunca de noche?”
Joey niega con la cabeza y después contesta. “Si, lo hice. Con
Jen, cuando estábamos en el instituto, aquella vez que te dije que habíamos
venido aquí juntas, ¿recuerdas?” Dawson asiente con la cabeza.
“Estaba esperando a repetirlo en una ocasión especial. Y después,
cuando Jen murió… no quise venir sola, sabiendo que la recordaría
a ella.” Mira a Dawson y sonríe ampliamente mientras él
coloca su mano gentilmente sobre la de ella. En un natural, instintivo gesto,
y sus dedos se entrelazan bajo la mirada de Joey.
“Me alegro de que esperaras,” él le sonríe cálidamente
cuando ella vuelve a mirarle. Ella mira a sus manos entrelazadas y una dulce
sonrisa aparece en su cara.
“Yo también me alegro de haber esperado,” dice ella, y ambos
se giran para mirar la ciudad, juntos.
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